21. Lexie Wade AKA Lexie Gray

4882 Words
—¿Mamá?—Frunzo el ceño, mis piernas se duermen haciendo que casi me caiga al suelo pero rápidamente las manos de Shawn se posan en mi trasero evitando que quede como calcomanía contra el suelo. —Quería darte una sorpresa pero al parecer llegué en un pésimo momento.—Alza una ceja mirándome de arriba hacia abajo.—Que músculos tiene ese chico, no pensé qué los morenos serían tú tipo.—Dice.—Un placer, soy Lexie Wade. —¿Mamá?—Si, aún estoy en shock, tenia 3 años sin ver a mi madre y casi 4 meses sin hablar con ella por teléfono. Lo siento pero, ¡No puedo creer que mi mamá está frente a mi! —Si cariño, mamá.—Levanta ambas cejas.—Te esperaré abajo, un placer conocerte chico misterioso. —Mi nombre es Shawn.—Dice casi en un susurro, siento como esconde su cabeza en mis pechos otra vez. —Qué lindo.—Sonríe falsamente.—Mmm, hablamos mejor abajo.—Me guiña el ojo antes de cerrar la puerta nuevamente. Me levanto del regazo de Shawn mientras llego ambas manos a mi rostro y comienzo a caminar en círculos por toda mi habitación. ¿Qué demonios hace mi mamá aquí? Se supone que estaba al otro lado del mundo en otro continente y ahora está aquí, en la sala. ¡Maldición! Se ve jodidamente perfecta, tiene un hermoso vestido y un maquillaje que resalta el color de sus ojos, lleva el cabello rubio, recuerdo que lo tenía marrón la última vez que la vi. —Creía que tus padres se habían divorciado.—Dice Shawn, veo cómo se agacha a tomar su camiseta, saliendo de mi trance me acerco al armario buscando algo que cubra las marcas de mi cuello. —Están divorciados.—Le respondo sin titubear, tomo el mismo abrigo que tenía el día de Halloween y me lo pongo, también tomo la misma falda con mucha prisa.—No puedo creer que mi madre está aquí, ¿Qué demonios busca Lexie aquí? Tenía tres años sin verla y casi cuatro meses sin escuchar su voz. —Creo que esa pregunta deberías de hacérselas a ella.—Responde, ruedo los ojos.—Creo que debería irme. —Ni se te ocurra salir de aquí.—Lo señaló.—Espera a que ella se vaya, ¿Me escuchas? No salgas de aquí.—Suelta un suspiro. —Bien.—Mis manos comienzan a moverse rápidamente por el nerviosismo, Shawn se acerca a mi y toma mi cabeza con ambas manos, deposita un corto beso en mis labios tratando de que me calme.—Se que la sorpresa de ver a tu madre aquí te tiene nerviosa pero tómalo con calma. ¿Está bien? —Me tiene nerviosa lo que vaya a suceder si mi padre llega y ella ve a su ex abogada durmiendo con el.—Le respondo antes de separarme y tomar el pómulo de la puerta con mi mano. Salgo de la habitación cerrándola detrás de mi, suelto un suspiro y vuelvo a pasar ambas manos por mi cara antes de comenzar a caminar hacia las escaleras. Bajo escalón por escalón detenidamente ya que no tengo prisa por llegar a la sala, tengo una mezcla enorme de emociones encontradas, una parte de mi siente algo de felicidad por verla de nuevo, en serio esta hermosa y las circunstancias en las que me encontró hacen que quiera lanzarme a la piscina, llegar al fondo y suicidarme. Al llegar al último escalón giro mi mirada hacia la sala, mi madre está de pie y a su lado hay un hombre, más o menos de cuarenta años, lleva un traje n***o y camisa blanca, una creciente barba y su cabello perfectamente peinado, alzo una ceja antes de tomar fuerzas de mi interior y acercarme a ellos. Mi mamá se queda mirándome fijamente con una sonrisa en el rostro, al parecer esta feliz de verme. —Estás hermosa Blair.—Es lo primero que sale de sus labios, se acerca a mi con intención de darme un abrazo pero retrocedo negando con la cabeza.—Siguen sin gustarte los abrazos.—Me responde. —¿Qué haces aquí?—Le pregunto sin titubear, suelta un suspiro antes de llevar ambas manos a su cadera. —Esperaba un te extrañé o un placer verte de nuevo mamá.—Dice con algo de cinismo en sus palabras. —Lo siento pero me sorprende ver a alguien que me dejo en claro que no quería tener ataduras.—Le respondo, alza una ceja sin poder creer las palabras que dije. —Muchas veces necesitamos recordar lo que son los nudos.—Responde.—El es mi esposo Zachary Wade.—El sujeto me extiende su mano y la sacudo.—Ella es mi hija, Emma Blair Gray. —El Emma no era necesario.—Le digo con una sonrisa hipócrita.—Al menos debiste avisar que venías, aunque considerando que teníamos casi cuatro meses sin hablar no creo que haya servido de mucho. —Realmente si debí avisar así evitaba ver a mi hija en aquella situación.—Hago una mueca con mis labios.—¿Y Gary donde esta? —Mi papá...—El sonido de la puerta me interrumpe, giro para ver a mi padre entrar con una bolsa de comida China a su lado, Baylee entra después y por último Owen, el cual se queda viéndome bastante confundido. —¿Crees que Blair esté en casa?—Pregunta sin aún darse cuenta que mi madre está en la sala. —Acaba de llegar.—Me encojo de hombros, el se gira y rápidamente la bolsa cae al suelo, mira a mi madre como si hubiese un fantasma frente a él, la mirada de Baylee cambia a horror y la de Owen sigue estando confundida. —Gary.—Dice ella en un tono de voz sorprendido, me giro para ver sus facciones, esta alzando una ceja mientras que sus brazos están cruzados bajo sus pechos, su esposo se queda de pie ahí sin entender nada.—¿Baylee Addams?—La mira frunciendo el ceño. —Lexie.—Dice mi padre sorprendido.—¿Qué haces aquí? —¿Por qué todo el mundo me pregunta que hago aquí? —Quizá porque deberías de estar al otro lado del mundo, sin ataduras.—Vuelvo a encogerme de hombros. —Tendremos esa conversación luego Blair.—Vuelvo a mirar a mi padre.—De tantas mujeres qué hay en la ciudad tuviste que casarte con mi ex abogada, que ni siquiera vive en la ciudad. —Puedo explicarlo.—Dice el tratando de defenderse. —Yo creo que lo mejor será que vaya a mi habitación.—Dice Owen a punto de reír, me acerco rápidamente a él y lo tomo por el brazo llevándolo al inicio de la escalera, la mirada de Baylee y mi padre se queda fija en mi.—¿Qué sucede? —Necesito un favor. —Siempre necesitas un favor.—Rueda los ojos. —Shawn está en mi habitación, necesito que lo saques de aquí sin que te vean. —¿Shawn? ¿El chico moreno?—Asiento.—¿Y que diab....—Abre los ojos sorprendió.—¿Como se supone que lo sacaré de aquí sin que se den cuenta? Esta casa parece una zona de guerra. —No se, algo se te ocurrirá eres muy inteligente.—Le susurro, suelta un suspiro y comienza a subir las escaleras. Aprieto los ojos y vuelvo a abrirlos, camino hasta la sala y todos siguen exactamente como los deje, están sorprendidos, yo estoy sorprendida. La mirada despiadada y sin emociones de mi madre sigue fija en Baylee, imagino que quiere acercarse y asesinarla. —Debí hacerle caso a mis amigas cuando me comentaron que no utilizara tus servicios.—Le dice, Baylee se esconde detrás de mi padre.—Tienes agallas para meterte con mi ex marido y para meterte en mi casa pero no las suficientes para enfrentarme. —No es lo mismo llamar al diablo que verlo llegar, mami.—Le digo mirándola. —Aún no me dices qué haces aquí.—Le responde mi padre con voz dura. —Estoy acompañando a mi esposo en su viaje de negocios así que decidí venir a ver a mi hija a la cual tenía años sin ver, para saludar y saber sobre ella. —Lo supuse.—Ella me mira confundida.—Ataduras mami, ataduras.—Le recuerdo. —En fin, ¿Cuánto tiempo llevan casados? —No estamos casados, estamos comprometidos.—Le responde Baylee.—No queríamos que supieras de esta manera... —No querían que supiera de ninguna.—Responde.—Es que aún me sorprende que mi ex esposo se haya casado con mi ex abogada que aún sigue asesorándome.—El se gira mirando a Baylee confundido. —¿Aún mantienes contacto con Lexie?—Ella se queda callada. —Si, ¿Tú prometida no te había contando que me estaba ayudando con algunos asuntos?—El vuelve a mirar a mamá negando con la cabeza.—Ups, al parecer ya hay secretos antes del matrimonio. —Esto si que es divertido.—Digo casi riendo, la mirada de todos se centra en mi. —Amor, saldré a contestar una llamada.—Le dice Zachary, colocando una mano en su hombro, ella asiente, el rubio de ojos azules sale de la sala sin mirar a mi padre. —¿Y follan en la misma cama en la que me follaba o ya compraron otra?—Suelto una leve risita tapando mi boca con mis manos. —Si supieras que ella tenía planes de vender la casa y mudarnos ya que no soporta como las personas hablan de ella.—Le digo a mi mamá, se que no es bueno lanzarle leña al fuego pero de alguna forma u otra tengo que vengarme por las cosas que me hicieron estos tres pero por ahora, solo necesito que mamá arremeta contra mi padre y su prometida, de ella me encargo yo. —¿Y por qué está cansada? Baylee eres una zorra anti ética, debes al menos tener la decencia de soportar lo que dicen sobre ti. —Te pido que respetes a mi prometida.—La defiende enojado. —Lo siento Gary, pero no me sale respetar a la mujer que se revuelca con mi ex esposo en mi antigua cama.—Se encoge de hombros. —Tu no entiendes lo que es el amor.—Responde Baylee saliendo de su escondite. —¿Y tu lo entiendes?—Le pregunta mi mamá en un tono burlón.—¿Con cuantos ex esposos de tus ex clientas te has acostado? ¿Qué número es Gary? ¿El 8 o el 15? Porque considerando que se te hizo fácil meterte en mi antigua casa, es porque imagino que tienes al menos algo de experiencia.—Lamo mi labio inferior, ella se queda en su lugar sin responder.—Lo imaginé. —Te pido por favor que te vayas de nuestra casa.—Le pide mi padre con decencia. —¿Irme? Cariño, acabo de llegar.—Dice y después ríe sarcásticamente. —Iré a ver a Owen.—Dice Baylee. —Claro huye, es lo único que saben hacer las zorras que no pueden defenderse.—Le responde mi mamá.—De igual manera aún no he terminado contigo, Baylee perra Addams.—Formó una O con mis labios, sin responder sube las escaleras.—En serio sus tacones suenan horribles. —Lo mismo pensé.—La miro, ¿En serio soy tan idéntica a mi mamá? —¿En serio tienes la osadía de venir a mi casa a ofender a mi prometida después de haberme pedido el divorcio y marcharte a otro país?—Se acerca molesto.—¿Quién te crees que eres? —Lexie.—Responde como si fuese obvio, se acerca al sofá sentándose, cruza sus piernas, mi padre se coloca frente a ella me mientras que yo me siento en el pequeño sofá que queda al lado de la ventana, de reojo veo como el esposo de mamá aún sigue hablando por el teléfono.—Creo que se te olvida que siempre hago lo que quiero. —Como abandonar a tu hija por ejemplo.—Le responde papá.—¿Por qué mejor no preguntas cómo está ella? —Porque no le interesa Gary, no pierdas tu tiempo.—Le respondo mirándome las uñas, levantó un poco la mirada para encontrarme con la de mamá. —No es que no me interese, es que he estado algo ocupada.—Se defiende. —¿Durante tres años y casi cuatro meses? Eres una mujer muy ocupada, Lexie. —Mamá, soy tú madre.—Me regaña. —Lexie.—Repito lentamente. —¿Y quien es el pobre infeliz que se casó con una mujer tan mierda como tú? —No creo que te interese mucho. —Claro que si, así tanto como te interesa a ti que esté comprometido con Baylee. —Disculpa si me interesa tanto que mi abogada sea la madrastra de mi hija.—Le responde, la mir con cara de asco. —Asco, no uses madrastra e hija en la misma oración.—Le reprochó. —Ex abogada.—Recalca mi papá. —Blair cariño, ¿Le sirves un trago de whisky a tu mamá? Sabes que el estrés me produce arrugas y mi cutis no puede tener ninguna.—Hago una mueca antes de levantarme y dirigirme al mini carrito con alcohol qué hay en una de las esquinas de la sala, tomo un vaso, abro la botella y sirvo un trago, me acerco a mi mamá dándoselo, ella me da una mirada de agradecimiento antes de darle un sorbo.—¿Sigues yendo al spa? Me gustaría que me acompañes mañana cuando salgas del instituto. —Mañana tengo planes.—Le respondo. —Claro que tienes planes, acompañar a tu madre al spa, tenemos mucho que hablar y mucho que contarnos.—Dice con emoción.—Vamos Gary siéntate, verte ahí de pie con ganas de asesinarme me causa ansiedad. —Mucho que hablar si, que contarnos no.—Le sonrió hipócritamente, mi padre se dirige a mi con intención de sentarse a mi lado.—Que ni se te ocurra.—Le advierto, me mira molesto antes de volver a retroceder. —Al parecer vives con una pequeña versión de mi.—Ríe mi mamá sin gracia.—Creo qué deberíamos tener una cena como familia así tratamos de hacer las paces. —¿Es broma verdad?—Le preguntó alzando una ceja.—Mamá, ¿Para que asunto te asesoraba Baylee?—Le preguntó curiosa, ella mira a mi padre y después me mira a mi. —¿Quieres saber cariño? Siento que si te digo dañaría el Aura familiar qué hay en esta casa.—Muerdo mi labio inferior. —No digas familia por favor, me da asco.—Le pido.—Y si, ahora con más razón quiero saber. —Llamé a Baylee hace un par de semanas y le pedí que me asesorara sobre cómo podría quitarle tu custodia a Gary para llevarte conmigo a Suiza.—La miro sorprendida. Entonces, ¿La muy perra aconsejó a mi mamá de cómo hacer que me vaya del país? Si antes te detestaba Baylee ahora quiero acabar rotundamente contigo, tengo un montón de planes con mi vida en este país, están mis amigas y Carter también. —¿En serio?—Le pregunta mi padre, mi madre asiente varias veces. —Y muy rápido me busco diferentes formas de hacerlo, al parecer ella está desesperada porque te largues de aquí. ¿No lo has notado Blair?—Hago una mueca. —Me sorprende que ella esté metiéndose conmigo, ¿Acaso no sabe quién soy? Podría destruirla si se me viene en gana.—Pongo la mirada dura, mi padre me mira sorprendido después de escuchar mi declaración.—¿Y por que me quieres contigo en Suiza? Se supone que te marchaste porque no querías ataduras. —Y vuelves con las putas ataduras Blair.—Me responde cansada. —Lo siento Lexie pero me abandonaste a mi suerte al lado de tu ex marido porque no querías seguir siendo mi madre.—Me encojo de hombros. —Cariño, no entenderías. —Lo entiendo desde que tengo 14 años, es difícil mandar a un hombre a comprar tampones. —Como sea, lo importante es que estoy aquí. Duraré hasta finales de mes. —Harás de noviembre un infierno.—Responde mi padre pasándose una mano por el rostro. —Claro que si, cariño.—Sonríe.—Tratare de convencer a mi hija de transferirse a Suiza y terminar sus estudios allá. —Si te quedarás hasta final de mes tratando de convencerme para irme contigo será en vano, no dejaré la ciudad. —Mi esposo podría introducirte en el mejor instituto para que termines tus estudios, conseguirte una beca para la mejor universidad del país, saldrías de esta asquerosa casa y de este intento de familia. —Tengo amigos aquí, tengo mi vida aquí, iré a Princeton.—Bebe un poco de whisky.—Aunque no debo comentarte nada a ti. —Cariño, me estresas.—Cierra los ojos unos segundos. —No más que tú a mi, créeme.—Le respondo.—Estoy pensando formas diferentes de destruirte desde el instante que te vi.—Ella alza una ceja, termina de beberse el trago, mira el reloj de su muñeca y se levanta tomando su bolso. —Debo descansar, mañana iré a recogerte al instituto para que veas el hotel donde me hospedó.—Ignora lo que dije. —No me interesa donde te quedas. —También te amo cariño.—Se acerca a mi para despedirse pero niego con la cabeza.—¿Quieres saber por qué no me das miedo Emma?—Ruedo los ojos, odio que me llame por ese nombre. —Blair, odia que la llames así.—Responde mi padre. —Blair.—Se corrige. Sus ojos verdes se quedan mirándome fijamente, me siento pequeña ante su mirada tan fría y carente de emociones.—Eres idéntica a mi, haces que te odié y que te amé al mismo tiempo, me gusta esforzarme para tratar de hacerte sentir como una mierda pero conviertes mis intentos en un boomerang y me los devuelves, eso hace que me sienta orgullosa de ser tu madre. —Eres el ser humano más miserable que he visto.—Le respondo. —No, el ser humano más miserable es tu padre. Esta casado bueno, comprometido con la mujer que me ayudo a divorciarme y quitarle parte de los ahorros de toda su vida. A diferencia de Gary yo puedo encontrar el amor en cualquier hombre, el solo puede encontrar mujeres que intenten llenar el enorme vacío que deje en el al irme. —¿Y por qué crees que dejaste un vacío en mi? No me importas ni un poco Lexie. —No te mientas a ti mismo, mi amor.—Sonríe sin mostrar los dientes. Definitivamente estas semanas serán las peores de mi vida. Owen Abro la puerta de la habitación de Blair, Shawn se sobresalta al verme entrar, deja caer algunas cosas que tenia en su mano al suelo, lleva una mano a su pecho tratando de recuperarse del susto que le di. Alzo una ceja, entro a la habitación y cierro la puerta detrás de mi colocándole el cerrojo. —¿Qué hacías?—Le pregunto curioso, el se agacha levantando las cosas que dejo caer, al parecer unas fotografías. —Solo trataba de distraerme un rato.—Responde rápidamente, se acerca al estante y coloca las fotografías donde al parecer estaban anteriormente. —Mmm, bueno.—Digo restándole importancia.—Blair me pidió ayuda para sacarte de aquí pero esta casa parece una zona de guerra así que te haré compañía hasta que las cosas se calmen. —Imagino que las cosas están feas ahí abajo.—Se sienta en la esquina de la cama, me acerco a él sentándome a su lado. —Si, demasiado.—Hago una mueca.—No me gustaría estar en la situación de Blair. —¿Por? —Tenía tres años sin ver a su mamá y sabes como es B, en su mirada pude notar el odio y la tristeza que tenía, es como si se sintiera feliz de verla pero quisiera hacerle daño. —Ella no es muy abierta conmigo. —Con nadie.—Le digo.—El punto es que a una parte de mi le duele ver como la mamá de Blair trata a la mía pero en parte tiene razón, que tu ex abogada se case con tu ex marido y esté viviendo con su hijo bajo el mismo techo. —Wow, ¿Y por qué no estás allí abajo defendiendo a tú madre? —Porque me alejo de mis amigos y de mi papá, creo que ella merece sufrir un poco. De igual forma no ha sido muy amable con Blair que digamos, el otro día la escuché hablar por teléfono y le daba indicaciones a alguien de cómo quitarle la custodia de su hija a su padre, y entendí que le decía a la mamá de Blair cómo llevársela de aquí. —¿Y le dijiste a Blair? —No, ¿Estás loco? —Lo siento.—Se encoge de hombros.—No me sorprende que tú madre quiera a Blair lejos de aquí, ella es algo complicada. —A mi me agrada, ella solamente es ella. —Su madre casi nos encuentra teniendo sexo.—Cambia de tema comenzando a reír.—¿Puedes creerlo? —Definitivamente no.—Ambos reímos, escucho cómo comienzan a forzar la cerradura y frunzo el ceño. —Owen, ¿Estás aquí?—Escucho la voz de mi madre.—Bueno, de seguro Blair cerró su habitación.—Sus tacones suenan contra el suelo dándome a entender que se alejo. —¿Y que crees que esté haciendo Blair allá abajo? —Ni idea, tu me agradas Shawn. —Igual me agradas Owen.—Chocamos los puños. —¿Qué veías? —Las fotos que habían en su estante, con sus amigas. —¿Solo con ellas? —Si, no tiene fotos con sus padres ni nada. —Blair no se lleva muy bien con sus padres. —¿Y no tiene hermanos? —No, sus padres se centraron sólo en ella, bueno. Su madre se centró solo en ella. —Ah.—Escucho como vuelven a forzar la puerta, me levanto lentamente acercándome a ella. —¿Owen, estás aquí?—Suelto un suspiro al escuchar la voz de Blair, le quitó el seguro al cerrojo y abro la puerta, ella entra a la habitación cerrándola con seguro otra vez.—¿Por qué aún no lo has sacado de aquí?—Se cruza de brazos molesta. —Quizá porque era imposible.—Le respondo como si fuese obvio.—¿Y tu madre? —Ya se fue.—Responde.—Shawn, ¿Puedes esperar a que todos se duerman para irte? —Si, seguro.—Le dice, me acerco a la puerta tomando el pómulo con mi mano. —¿Puedes por favor evitar que mi padre se acerque a mi habitación?—Asiento.—Gracias. —No hay de que.—Le sonrió. Shawn. Blair se desnuda despacio frente a mi, se acerca al armario y quita con dificultad sus sostén, toma un enorme camisón y se lo coloca pasándolo sobre su cabeza, suelta un suspiro mientras amarra su cabello en una coleta desarreglada, ignorando mi presencia en su habitación se acerca al interruptor apagando la luz. Levanto la cabeza y me sorprendo al ver el hermoso universo que apareció de repente en el techo, al parecer es pintura que brilla en la oscuridad. Ella se acerca a la cama lanzándose a ella y ocultándose bajo una pesada manta, muerdo mi labio inferior antes de quitarme los zapatos y acostarme junto a ella, prefiero no acercarme mucho ya que desde que entro no hemos cruzado más de una palabra, quiero preguntarle cómo se siente pero también quiero que entienda que aunque no estemos hablando estoy aquí acompañándola aunque sea por unas horas. —¿Como te sientes? —Sabes que odio desahogarme, ¿Por qué me preguntas eso?—Escucho como su voz se quiebra. —Porque intentar cubrir todo con enojo y comentarios sarcásticos hace que duela más y que sea más pesado.—Le digo en un susurro. —Mi madre vino desde Suiza y solo le importo que su ex abogada esté comprometida con su ex marido.—Me responde.—Cuando papá la ataco por no preguntar cosas sobre mi, le respondí que a ella no le interesaba ya que se fue porque me consideraba una atadura, se supone que los hijos son hijos, no ataduras. —Tu madre es diferente al resto. —Mi madre no es diferente al resto, ella no es mi madre es simplemente Lexie. Se quedará hasta finales de este mes, ¿Puedes creerlo? Ni siquiera vino a verme a mi, vino porque su esposo tiene un viaje de negocios y aprovecho que vivía en la misma ciudad para verme. —Al menos vino a verte.—Le digo tratando de encontrar el lado positivo, ella se sienta sobre la cama mirándome algo mal. —¿Al menos vino a verme? Shawn, solamente vino por su esposo, no la veía desde hace tres años, no hablaba con ella hacía meses y... —Te entiendo, ¿Okay?—Ella se vuelve a acostar, esta vez acercándose más a mi. —¿Blair, estás bien?—Escucho la voz de un hombre del otro lado de la puerta, me sobresalto algo asustado. —Déjame en paz, Gary.—Le responde molesta. —Solo quería... —¡Que me dejes en paz!—Le grita molesta, escucho unos pasos alejarse. —Creo que deberías de hablar con el. —¿Disculpa? —Solo quiere irse a dormir sabiendo que la llegada de tú madre no te afectó hasta el punto no poder ir a dormir, solo dile que estás bien..Es lo único que quiere saber. —Pero... —Solo le interesa saber si estás bien.—Le digo interrumpiéndola.—No pierdes nada diciéndole que lo estás, vamos. Ve.—Ella suelta una bocanada enorme de aire levantándose de la cama. Abre la puerta un poco sacando parte de su cuerpo. —¿Gary? —¿Si?—Se escucha un poco lejos.—Estoy bien, ¿Tú estás bien? —Si, pero estoy mejor al saber que tú lo estás.—Muerdo mi labio inferior. —Bien, pasa buenas noches.—Le responde. —Tu igual Grey.—Ella cierra un poco la puerta.—Espera, ¿Te cuento un secreto? —¿Cual? —Yo nunca te llamaría Emma.—Dice soltando una leve risita. —Y yo tampoco te llamaría el ser humano más miserable del mundo.—Le responde lentamente. —Buenas noches a ti también.—Ella cierra lentamente la puerta y vuelve a colocarle el cerrojo. —¿Ves? Fue súper sencillo.—Ella sonríe sin mostrar los dientes y vuelve a acostarse en la cama esta vez colocando su cabeza en mi pecho.—Quiero que entiendas que tu padre no es tu enemigo, ¿Está bien? —Lo se, es solo... —Es solo que no sabes como hacerlo tu amigo, lo sé. He estado en esa situación con mi madre pero desde el instante que pierdes a uno, te aferras al otro porque es el único que te queda. —Te refieres a que... —Tu madre se fue dejándote aquí, se fue soltando todo nudo que te ataba a a ella en cambio tu padre traza un nudo nuevo cada día. Hasta el punto de volver a casarse de nuevo para intentar darte algo que no pudo junto a tú madre, no debes llevarte bien con la mamá de Owen, hasta yo detestaría a alguien que ayude a mi madre a alejarme de mis amigos pero si debes llevarte bien con tu padre, el solo trata de aferrarse a ti, al parecer eres lo único bueno que tiene. —¿Por qué crees que soy lo único bueno que tiene? —Vino a ver si estabas bien antes de dormir, eso me lo confirma.—Le doy un beso en la frente.—Trata de dormir un poco, te despertaré en unas horas para que me ayudes a irme. —Okay.—Susurra.—Gracias por quedarte un rato, aunque sólo te quedas porque no puedes irte. —Cierto, pero disfrutaré el hecho de que no pueda irme.—Suelta una leve risita antes de guardar total silencio. Acaricio su brazo con la punta de mis dedos mientras que yo también me voy durmiendo lentamente.
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