1. La razón y la venganza.
He estado esperando este día por un mes, pase semanas realizando campañas y pidiéndole a todos los estudiantes que voten por mí en las elecciones para presidenta estudiantil. Pues, aunque no sea una actividad extracurricular si suma muchos puntos en la solicitud de admisión y más si es para la prestigiosa universidad donde quiero estudiar. Según mi pequeño contacto en la mesa de elecciones yo gané con la mayoría de los votos y es que es inevitable no votar por mí; soy hermosa, un icono de la moda, todos me alaban, soy la estudiante con el primer promedio más alto en todo el instituto y quien mejor que yo para representar a todos los estudiantes. Aunque la decisión ya no es de ellos, después de los votos el director y los representantes del consejo de padres eligen quién es que está realmente capacitado para ser presidente.
Lo siento olvidé presentarme, mi nombre es Blair Gray.
—Maestros, estudiantes y personal administrativo del instituto South Side, nos complace anunciarles la nueva presidenta estudiantil. —Se escucha en los altavoces, mis dos amigas Lea y Venus sostienen mis manos. Estamos en nuestra clase de biología y en verdad me sorprende que mi padre anunciara a la ganadora tan pronto. ¿No les conté? Mi padre es el dueño de este lujoso y selectivo instituto. Si, selectivo, no todo el mundo puede estudiar aquí, solo los hijos de personas con dinero o becados por buenas calificaciones o intento de buenas ya que nadie tiene mejor calificación que yo. —Su nueva presidenta estudiantil es Taylor Adkins. —Todos dirigen su mirada hacia mí, suelto las manos de mis amigas y mi rostro cambia de nervioso a enojado en cuestión de milisegundos. ¿Taylor Adkins? ¿Es enserio, papá? —Gracias por su atención, es hora del receso. —Los altavoces se apagan.
Me levanto de mi asiento, con cuidado entro todas mis cosas en mi costoso bolso Chanel, comienzo a hacer ejercicios para controlar mi respiración. Levanto con discreción la mirada y aún los ojos de todos están sobre mí, con cuidado a no arruinar mi brillo labial paso mi lengua por la comisura de mi labio.
—¿A dónde vas? —Pregunta Lea preocupada, las miro a ambas, están ansiosas esperando mi reacción, todos lo están, nadie ha salido del salón aún. —¿Blair?
—Nos vemos en el estacionamiento en una hora. —Es lo único que digo antes de chocar con el hombro de Venus, comienzo a caminar a paso rápido, pero al mismo tiempo con glamur. Si, perdí la presidencia, pero nadie puede ver que me afecte ya que perderías credibilidad y no quiero que nadie le comunique a la señorita Taylor mi reacción al saber su triunfo contra mí.
¿Como pudo ganarme? Soy Blair Gray y yo nunca pierdo. ¿Acaso mi padre no sabe eso? ¡Demonios! Acabo de perder la oportunidad de tener una solicitud perfecta para Princeton, esto acaba de medio arruinar mi vida. Mi mirada se torna dura al ver la oficina de mi padre, todos me miran al cruzar, pero no importa, justamente ahora me interesa saber por qué ella y no yo. Quito el mechón que cae sobre mi frente, antes de entrar acomodo un poco mi cabello y trato de poner mi mejor cara, ya que una cosa es que venga a reclamarle a papá y otra diferente es que note mi nivel de enojo, no se lidiar con las derrotas.
Desde pequeña siempre he sido la primera en todo, la ganadora en todo. No hay una competencia en la que yo no haya participado que no haya sido la ganadora y el centro de atención, fui desde animadora hasta capitana de la banda escolar, he hecho todas y cada una de las actividades extracurriculares habidas y por haber en toda la escuela. ¡Fui Julieta 4 años seguidos en las obras escolares! Merezco ser presidenta estudiantil más que Taylor, más que nadie.
——No puedes entrar, tu padre está reunido con...—No dejo que su fastidiosa secretaria termine la oración, abro la puerta de la oficina de mi padre.
En la sala está parte del consejo de padres, algunos maestros y por supuesto el señor que estoy buscando. Su mirada se torna dura y alza una ceja la verme parada frente a la puerta, todos se miran unos segundos entre sí. Saben a lo que vine, saben lo que quiero, quiero respuestas y quiero un por qué concreto, quiero un porqué con una base sólida.
—¿Qué sucede? ¿Mi secretaria no te aviso que estaba en una reunión? —Intenta poner voz dura, desde que tengo uso de razón deje de tenerle miedo a la voz agridulce de mi papá. —¿Blair?
—Si yo obtuve la mayoría de los votos, ¿Por qué ella gano? —Pregunto alzando una ceja, me cruzo lentamente de brazos mientras todos me miran.
—¿Podemos tener esta conversación en casa?
—Como candidata merezco una explicación concreta del por qué yo no gane si obtuve la mayoría de los votos, el estatuto estudiantil que creaste cuando estudiabas aquí, lo dice. —Le respondo, cierra sus ojos unos segundos y vuelve a abrirlos, papá odia que lo rete delante de todos, pero la situación lo amerita, más tarde soporto el regaño en casa.
—¿Como sabe eso? —Pregunta uno de los padres de consejo, el padre de Carter.
—Este instituto ha sido de mi familia por generaciones, lo sé todo. —Le respondo con algo de arrogancia en mis palabras. —¿Por qué no gané? Sabías muy bien que ser presidenta estudiantil era lo único que le faltaba a mi solicitud para ser perfecta y elegiste a Taylor Adkins, ¿Es enserio papá?
—Esa es una de las razones señorita Gray. —Responde la madre de una de las estudiantes de aquí, no recuerdo muy bien de quien. —Aunque tenía buenas ideas para los estudiantes y usted era una de las candidatas más capacitadas le interesaba más su solicitud para Princeton que el bienestar estudiantil. Taylor Adkins no mostró ningún interés universitario sólo quería que sus compañeros tuviesen un buen último año en el instituto, esa fue la ventaja sobre usted.
—¿Cómo usted puede tener la osadía de decir eso? —Pregunto enojada, los ojos de todos se abren como si hubiese visto un fantasma. —¿Acaso usted no sabe quién soy yo? Soy una Gray, la única Gray que no será presidenta estudiantil y la única que no tendrá eso en su solicitud.
—Blair...
—¡Disculpa padre! —Exclamo molesta. —¿Saben qué? Ustedes se lo pierden, se pierden que la mejor estudiante de este instituto represente los demás estudiantes ante ustedes.
Sin esperar respuesta me giro, a paso rápido salgo de la oficina, coloco mi cabello detrás de mis hombros. Al levantar la cabeza veo a nada más ni nada menos que a Taylor, suelto un suspiro mientras enderezó mi espalda y pongo mi cara de perra sin corazón, ella se coloca frente a mí con una enorme sonrisa victoriosa, a cada lado de ella se ponen sus dos amigas zorras. Sus ojos azules se centran en mí, puedo sentir su satisfacción al saber que me gano. Desde que somos niñas siempre hemos sido rivales, siempre le ganaba en todo y una noche en la pijamada de Susie Reynolds le juré que le ganaría en todo por el resto de mi vida, aunque ahora ese juramento no se está cumpliendo.
—Vaya vaya, miren a quien tenemos aquí. —Vuelve a sonreír victoriosa. —¿Como te trata la derrota Blair?
—No cuenta como derrota si mi rival ni siquiera me da por los talones. —Sonrio, la suya se borra automáticamente de su rostro, miro a sus amigas las cuales ponen la misma cara de zorra que ella.
—Al parecer tu juramento de ganarme en todo ahora no se te cumplió. —Vuelve a sonreír, hago una mueca con mis labios. —¿Como se siente haber sido derrotada por mí? ¿Como se siente la grandiosa y fabulosa Blair Gray? —Lamo mi labio inferior.—Te haré sentir tan minimizada este nuevo año escolar que olvidarás quien fuiste antes de estas elecciones.—Se acerca peligrosamente a mí, alzo una ceja y comienzo a reír a carcajadas. —Te convertiré en papilla, no serás nadie Blair, me pagarás con creces cada cosa que me ha hecho dura te estos 10 años.
—Ganaste la presidencia estudiantil, no mi puesto en este instituto. —Le recuerdo. —Nadie destierra a Blair y tú no eres ni serás la excepción. —Su sonrisa de satisfacción vuelve a borrarse de su rostro.
Antes de que pueda responderme cruzo entre medio de ella y una de sus amigas chocando con los hombros de ambas. Ahora mismo mi nivel de enojo sobrepasa todos los límites, de seguro se nota la vena de mi frente y la de mi cuello. Aunque no me esté percatando ni mirando a nadie sé que su mirada está sobre mí, puedo sentir sus ojos clavándose en mi piel y eso hace que me enoje más. No sé cómo esperan que reaccione o que esperan que haga, pero yo no los complaceré a ninguno. Si tan solo esa perra se hubiese quedado callada y me hubiese dado mis felicitaciones por ser una perfecta rival dejaría todo cómo está, pero no, tuvo que abrir la boca y provocarme hasta el punto de querer vengarme. Si, vengarme.
Vengarte no es habitual en ti, no es lo tuyo.
Abro la puerta de los vestidores masculinos, la mirada de cada uno de los chicos se centra en mí, en cuestión de segundos se ponen a gritar y a comienzan a tapar sus extremidades.
—¡No puedes estar aquí Blair! —Me grita uno de ellos, alzó una ceja y me cruzo de brazos.
—Es muy tarde para decirme eso, ¿No crees? —Le pregunto. —¿Dónde está Carter?
—En las duchas. —Me responde, comienzo a caminar en dirección a las mismas.
Agarro el pórtico de la puerta y la abro, los chicos que están duchándose sueltan un enorme grito. ¿Por qué diablos gritan tanto? Tienen p***s entre las piernas, no criaturas místicas. Lamo mi labio inferior al ver como los ojos de todos se centran en mí, calmo un poco mi agresividad cuando Carter sale de una de las duchas.
—Salgan. —Les ordenó con una voz dura, todos me miran confundidos. —¡Que salgan! —Grito, me hago a un lado permitiéndoles a los casi 10 chicos salir de las duchas.
Vuelvo a hacer esos ejercicios para calmar la respiración porque en serio necesito calmarme, cierro la puerta y rápidamente le coloco el cerrojo. Carter abre uno de los casilleros y toma una toalla colocándosela alrededor de la cintura. Dejo mi bolso sobre los lavabos y me miro en el espejo, pasó la yema de mis dedos por mi rostro, no puedo tener arrugas, no puedo seguir enojándome tanto. Tengo un cutis sumamente perfecto y es que los 50 dólares que pago de masajes faciales todos los meses tienen un efecto excelente en mí.
—Ganó Taylor. —Giro mi cuerpo para encontrármelo de pie frente a mí. —¿Puedes creerlo?
—Realmente no. —Responde calmado.
—Y lo peor de todo es que esa zorra me lo restregó en la cara como si fuese un trofeo. —Carter sigue mirándome fijamente.
—¿Y qué piensas hacer? —Lame su labio inferior.
—Pienso mejor cuando tengo tu pene dentro de mí. —Le respondo, me mira con deseo y unos segundos antes después agarra mi cuello para besarme duro, introduce con prisa su lengua dentro de mi boca.
Baja sus manos a mi cadera dándome un leve apretón, sostiene mi trasero levantándome y sentándome sobre los lavabos. Se separa de mí, abre mis piernas con las suyas, agarro la toalla con mi mano derecha y desató el pequeño nudo que la mantenía pegada a su piel, su mano derecha entra por mi corta falda gris de cuadros, hace a un lado mis pantaletas e introduce dos dedos en mí. Suelto un pequeño gemido que es callado por sus labios al instante, toma su pene con una mano y lo introduce lentamente dentro de mí, sus labios se abren un poco dejando salir un pequeño gemido, su cintura comienza a moverse de adelante hacia atrás con un ritmo bastante fluido y perfecto.
—Me voy a vengar de ella. —Digo casi en un gemido, las manos de Carter se dirigen a mi cuello apretando fuerte del mismo, sus ojos marrones s se ponen más oscuros y sus pupilas se dilatan.
Adoro como se ve el rostro de Carter mientras me folla duro y sin compasión, me encanta sentirlo duro dentro de mí, la manera en la que sostiene mi cuello, la manera en que me besa, la manera en la que sostiene mi cuerpo para que no me caiga y tampoco me aleje de él. Y respondiendo la pregunta que justamente ahora se están haciendo no, nosotros no somos novios, somos dos chicos que se cogen y ayudan mutuamente, tampoco nos consideramos amigos. Una chica tan libre e independiente como yo no tiene ataduras con un sexo tan débil como el masculino.
—¿Vengarte? —Me da una dura estampida haciendo que mi cuerpo choque duro con el lavabo. —Eso no es lo tuyo Blair. —Dice en un gemido, saca su pene y vuelve a introducirlo haciendo que yo gima esta vez. —¿Qué harás?
—Algo...—Vuelvo a gemir. —Algo se me ocurrirá antes de finalizar el día. —nuestros labios chocan, puedo sentir como agarra fuerte mi cadera, su boca vuelve a entreabrirse dejándome entendido que casi esta por eyacular.
Cierro los ojos, mis piernas comienzan a temblar y esa deliciosa electricidad recorre mi cuerpo, junto mis labios con los de Cotton mientras me dejó caer en un orgasmo, clavo mis uñas en su cuello mientras siento parte de su fluido salir de adentro de mi excelente Carter, sácale máximo provecho a mi método de prevención de embarazo.
— Al parecer que mi follada de hoy no te ayudo a pensar mucho. —Me baja del lavabo, acomodo mi falda y mi suéter, giro mi cuerpo para acomodarme el cabello de nuevo. La silueta de Carter detrás de mí me da cierta idea ya que es alto y bastante masculino, alzo una ceja con una sonrisa perfecta y me quedo mirándolo unos segundos. —¿Qué sucede? ¿Qué piensas?
—Creo que se me ocurrió una idea. —Muerdo mi labio inferior. —Una excelente idea.
—Tu mirada me asusta la mayor parte del tiempo. —Comienzo a reír. —Y adoro cuando sonríes.
—No te pongas cursi Carter. —Me alejo de él, tomo el bolso y le quito el seguro a la puerta.
—¿No me darás un beso de despedida?
—Nosotros no hacemos eso. —Abro la puerta, para mi sorpresa los vestidores están vacíos y como no estarlo si el reloj de la pared marco la hora de salida hace casi 5 minutos.
Salgo de los vestidores, cierro los ojos unos segundos antes de dirigir mi cuerpo hacia el estacionamiento, espero que las chicas no se hayan marchado ya que tenemos una venganza que poner en marcha, una dulce y rica venganza.
•••••••••••
—¿Se puede saber dónde estabas? —Me grita Les desde que me ve salir, mi cuerpo se detiene al ver a la pequeña Taylor recostada de un Cadillac, los chicos tienen la mala costumbre de quedarse en el estacionamiento hasta media hora después de la hora de salida, aunque es la primera vez que la veo a ella aquí y también la primera vez que la veo con un chico.
Que es bastante guapo, por cierto; alto, de test moreno, musculoso, conduce un hermoso Cadillac y definitivamente es todo un playboy. ¿De dónde salió ese apuesto chico? Él se acerca a ella y deja un corto beso en sus labios. Sin prestarle atención a los demás chicos que me miran, vuelvo a caminar en dirección a las chicas, sonrió de forma victoriosa mientras sigo mirando a Taylor con el apuesto chico. Venus topa mi hombro sacándome de mi trance.
—¿Qué es lo que tanto mira? —Pregunta Lea, se coloca a mi lado. —Oh. —Es lo único que sale de sus labios, al parecer no eres una rubia tanto Lea, pensaste lo mismo que yo.
—Aún sigo sin entender. —Dice Venus. —¡Chicas!—Exclama.
—Taylor me declaró la guerra en los pasillos. —Le respondo.
—¿Guerra? Tú no tienes guerras Blair. —Responde Venus, mi mirada vuelve a centrarse en mi perdida amiga de Test oscura y ojos cafés.
—Exacto no tengo guerras, tengo competencias. —Sonrió con algo de maldad. —Pero esta vez, tendré venganza.
—¿Venganza? —Pregunta Lea frunciendo el ceño. —¿Y cómo te vengarás?
—Ella arruinó mi solicitud perfecta, yo arruinaré su relación, aquel playboy será mío. Me robaré a su novio, esa será mi venganza —Hago comillas.
—¿Y Carter? —Pregunta Venus, alzó una ceja mira sola confundida.
—Venus, estás más perdida que Ofelia en el laberinto del fauno. —Le responde Lea. —¿Desde cuándo Blair y Carter son algo? Solo cogen. —Levantó el pulgar en señal de afirmación.
—Lo siento, lo siento, lo siento. —Repite varias veces mientras se golpea levemente la frente con su palma. —¿Y cómo lo harás?
—Mmmmm. —Lamo mis labios. —Averiguaremos quien es y después comenzamos con el plan.
—¿Y mientras tanto qué?
—Mientras tanto Venus trataremos de traerte de nuevo a la tierra, ¿Dónde diablos tienes la cabeza estos últimos días?
—Es que me da miedo que una de las tres no logre entrar a Princeton y nos separemos. —Dice en un leve susurro.
Lea, Venus y yo hemos sido mejores amigas durante casi toda nuestra vida, siempre hemos sido nosotras tres para todo y en cierta forma lo único que me aterra perder aparte de mi entrada a la costosa universidad es a ellas, por eso quedamos en ir las tres juntas a Princeton y ser de esas tres mejores amigas para toda la vida, nos casaremos con hombres ricos y tendremos bebés envidiables que parecerán tallados por los mismos dioses griegos.
—Tranquila Venus, juntas por siempre. —Me acerco a ella, Lea también se acerca y nos damos un unido abrazo grupal.
Mi cuerpo no reacciona muy bien al amor así que me alejo rápidamente, creo que las únicas personas que sacan una pequeña buena versión de mí son esas dos chicas.
—Lea, ya que tú tienes a la perra de Taylor en casi todas tus r************* te encargaras de buscar quien es el chico, necesitamos saber aunque sea lo básico sobre el. —Asiente. —Y tu Venus, tendrás el trabajo más importante.
—¿Cual?
—Estudiarás para la prueba de mañana y debes al menos saber un 8.5, ¿Quedó claro? —Asiente sonriendo. —Excelente chicas.
Después de esperar a papá por casi dos horas al fin llegamos a casa, venía todo el camino hablando sobre la "Rabieta" que hice en su oficina esta tarde, ¿Alguien le dice que no fue ninguna rabieta? Solo defendía mi candidatura y me defendía a mí misma, sé qué hay algo más profundo, algo más allá del porqué yo no gane. Nunca le perdonaré que el haya aceptado que Taylor sea la presidenta, aun sabiendo lo mucho que yo quería eso se lo otorgo a ella y la coloco por encima de mí, cosa que suele hacer siempre pero no en el instituto.
Sin deseos de bajar a cenar con él me quedo en mi habitación haciendo mis deberes correspondientes, mis padres se divorciaron hace 3 años, mamá se fui a vivir a suiza y yo me quedé aquí, de igual forma nunca fui muy unida a ella. Soy idéntica a ella y eso es lo que más me molesta y encanta a la misma vez, jamás pensé que iba a detestar tanto a alguien como la detesto a ella. Mi relación con mi madre nunca fue buena, aunque nos tolerábamos. Cuando se divorciaron creí que al fin tendría algo de paz, pero luego el señor Gray entro en su crisis de los 41 y ahora tiene novias veinteañeras que son instructoras de pilates o abogadas.
Su nueva novia es desconocida para mí y no se mucho sobre ella. Aunque ha querido contarme la historia de ellos antes de yo nacer me he negado, son cosas que me asquean en realidad, no soy muy amiga del amor, pero si del poder, del éxito y del dominio. Soy amiga de todo lo que odia mi padre, pero si de lo que ama mi madre y es que una parte de ella nunca lo amo a él y tampoco me amo a mi, solo amaba el apellido, solo amaba el Gray. No me duele, en cambio me da lo mismo, mamá nunca estuvo muy presente ni cuando era niña, pero aun así adopte toda su actitud, me encantaba verla con sus joyas, con su actitud de perra inalcanzable y lo único que le agradezco es que me enseñó a ser como ella. Me levanto de mi cama y me acerco a la ventana, la noche esta lluviosa, el cielo no tiene ni nubes ni estrellas, solo se ve n***o y sin vida mientras que un montón de lluvia dificulta la vista hacia afuera. Aunque eso no es lo importante, lo importante es saber cómo moveré mis fichas en esta nueva partida de ajedrez para vengarme de Taylor.
Después de esperar a papá por casi dos horas al fin llegamos a casa, venía todo el camino hablando sobre la "Rabieta" que hice en su oficina esta tarde, ¿Alguien le dice que no fue ninguna rabieta? Solo defendía mi candidatura y me defendía a mi misma, se qué hay algo más profundo, algo más allá del porqué yo no gane. Nunca le perdonaré que el haya aceptado que Taylor sea la presidenta, aun sabiendo lo mucho que yo quería eso se lo otorgo a ella y la coloco por encima de mi, cosa que suele hacer siempre pero no en el instituto.
Sin deseos de bajar a cenar con el y su nueva novia me quedo en mi habitación haciendo mis deberes correspondientes, mis padres se divorciaron hace dos años, mamá se fui a vivir a suiza y yo me quede aquí, de igual forma nunca fui muy unida a ella. Soy idéntica a ella y eso es lo que más me molesta y encanta a la misma vez, jamás pensé que iba a detestar tanto a alguien como la detesto a ella. Mi relación con mi madre nunca ha sido buena aunque nos tolerábamos. Cuando se divorciaron creí que al fin tendría algo de paz pero luego el señor Reeves entro en su crisis de los 38 y ahora tiene novias veinteañeras que son o instructoras de pilates o abogadas.
Soy amiga de todo lo que odia mi padre pero si de lo que ama mi madre y es que una parte de ella nunca lo amo a él y tampoco me amo a mi, solo amaba el apellido, solo amaba el Reeves. No me duele, en cambio me da lo mismo, mamá nunca estuvo muy presente ni cuando era niña pero aún así adopte toda su actitud, me encantaba verla con sus joyas, con su actitud de perra inalcanzable y lo único que le agradezco es que me enseño a ser como ella.
Me levanto de mi cama y me acerco a la ventana, la noche esta lluviosa, el cielo no tiene ni nubes ni estrellas, solo se ve n***o y sin vida mientras que un montón de lluvia dificulta la vista hacia afuera. Aunque eso no es lo importante, lo importante es saber como moveré mis fichas en esta nueva partida de ajedrez.
Detestaba a Taylor, la odiaba y solo quería destruir cada mísera parte de ella, quería hacer de su vida un infierno, quería que fuese infeliz e iba a lograrlo, iba a hacer que se arrepintiera de haber nacido pero sobre todo iba a hacer que se arrepintiera de haberme robado aquella presidencia estudiantil.
La destruiría por completo, no te imaginas lo que te espera Taylor Adkins.