—¡Nydia Caruso! —llama la mujer de unos cuarenta y aspecto desarreglado. —¡Soy yo! —Venga por aquí. Camino por el pasillo de la oficina, he venido a una entrevista para trabajar como servicio al cliente en una tienda de ropa, sí, estudié negocios internacionales en la universidad, me quemé las pestañas y trabajé muy duro, pero hoy busco empleo haciendo lo que sea, de hecho, he comenzado por uno de buena posición, porque en este punto debería ir al ayuntamiento y trabajar recogiendo basura, no sabemos qué comeremos cuando se acabe lo que nos queda en la nevera. Sigo los pasos de la mujer, sus tacones son detestables, espero que me puedan dar empleo. —Puede sentarse Sra. Caruso, soy Laura, encargada de la tienda—indica. —Gracias. —Entonces dígame ¿Por qué desea trabajar con nosotros?

