—¿Estás lista mi amor? —Lista. —Vamos al trabajo, hoy tenemos una agenda bien apretada, muchas reuniones y poco descanso. —Te he preparado el desayuno, es nutritivo y te dará energía para todo el día, así que cómelo. —No sé si haya tiempo. —Por un día que lleguemos tarde no pasará nada, es importante que desayunes, no quiero que te enfermes. —¿Te he dicho que amo que vivas conmigo? No quiero que te vayas nunca. —Yo no pienso irme, así que tendrás que soportarme. —Sólo prométeme que me dejarás algo de postre en la nevera porque te lo acabas todo. —Hay que comprar helado o algo así para que no se note mi obsesión con los dulces. Sonreímos y desayunamos como si nuestra vida de película fuera a perdurar todo el día y la eternidad. —Um, está delicioso mi amor ¡Me encanta que me coci

