Capítulo 21 —¿Qué hicieron contigo, Lucía…? Narrador: Lucía quedó sentada, inmóvil, con el silencio de la habitación pegado a la piel como cemento fresco. No lloraba, no temblaba, no hablaba. Solo respiraba despacio, muy despacio. Como si cada inhalación fuera un esfuerzo sobre humano, como si con cada exhalación tuviera que luchar contra una presión que no venía de afuera, sino desde algún lugar profundamente enterrado en su propio cerebro. Su mirada se perdió en la ventana cerrada. No veía nada. O quizás veía demasiado. Porque apenas Leonardo dejó la habitación, ese silencio se volvió un campo minado. Un roce, un flash, una imagen incompleta, un recuerdo amputado. La mano de alguien tocándole la mejilla, pero no sabía quién. La risa suave de alguien en la oscuridad, pero no sabía c

