Capítulo 1.1

979 Words
Alex: ¿Cómo rayos me había encontrado? Creí haber huido de él por esos callejones pero por lo visto fallé en mi intento de escabullirme.  Estaba en schock, aquellos ojos verdes claros no dejaban de verme con aquella expresión de victoria, volteé a todos lados para ver si había cerca algún compañero que pudiera reemplazarme pero no había nadie, tendría que afrontarlo - Escucha, no sé cómo me hallaste pero será mejor que te largues por donde viniste y no le digas nada a mi padre - ¿A tu padre? ¿Qué? – me miró completamente desconcertado - ¿Por qué le diría algo a tu padre? Ni te conozco, solo quería saber un poco más de ti luego de clases pero salías corriendo - Yo… yo… - ¿Qué? ¿Entonces no era uno de los hombres que trabajaba para mi padre? Debí parecer un estúpido y ahora tengo las mejillas sonrojadas por la vergüenza que sentía en esos momentos - Hey, ¿Vas a pedir algo rubiecito? Estamos esperando desde hace bastante tiempo – dijo un señor algo obeso detrás de Ethan - Ya un momento – dijo Ethan con molestia al señor que lo estaba acosando – bueno, no me iré de aquí hasta poder hablar tranquilamente contigo, así que dame una pizza mexicana mientras espero en las mesas de allí - Yo… - me callé, debía despachar rápido la orden de Ethan o los clientes se molestarían y tendría problemas en el trabajo, registré en la pantalla rápidamente lo que pidió el rubio y le dije que en un momento estaría su orden Seguí tomando las órdenes de los demás clientes en la fila hasta que el señor Henry retomó dicha tarea luego de un par de minutos. Fui hasta la cocina ya que debía llevar ahora las distintas órdenes a los clientes, llevé varias pizzas y bebidas para las familias que se encontraban en el restaurante y por último vi la pizza individual que había pedido Ethan, tomé la orden y decidí ir a entregársela y de una vez encararlo - Mira, aquí está tu orden Ethan – Coloqué el plato con la pizza mexicana y el refresco que había pedido - ¿Ethan? ¿Cómo es que sabes mi nombre? – preguntó extrañado - Yo… - me enrojecí, no me acordaba que él nunca me había dicho su nombre – No importa cómo lo supe, más bien dime ¿qué es lo que quieres? - Ya te lo dije, quiero conocerte, desde que te vi por primera vez en clase quedaste en mis pensamientos – me dijo con una sonrisa de galán a lo que yo rápidamente me enrojecí aún más - ¿Qué? – Vamos, Alex, no puedes comerte aún el cuento de que solo quiere conocerte, él pudo haberte mentido y tal vez realmente trabaje para Michael - ¿Qué clase de acosador eres? - No soy ningún acosador, te lo digo en serio, me gustaría conocerte – se rio y me vio nuevamente con esa mirada que puede derretir a cualquier persona, pero tengo que ser fuerte, tengo que rechazarlo - Em… no, gracias. Estoy muy ocupado trabajando y termino muy tarde, así que hasta luego – di la vuelta y al dirigirme a la cocina para seguir llevando las órdenes, sentí que una mano me sostuvo de la muñeca - Hey, yo puedo esperar y si quieres hasta te puedo llevar a casa - No gracias – volví a decirle Me solté de su agarré y me dirigí nuevamente a la cocina, no podía dejar que un extraño se acercara de esa forma a mí, no sabía sus verdaderas intenciones, no sabía si trabajaba para mi padre, debía tener mucho cuidado ahora que había llegado lejos. Seguí llevando la comida a las distintas mesas y sin darme cuenta, la tarde se pasó prácticamente volando, el único problema es que él seguía ahí, mientras trabajaba pude sentir su mirada fija en mí en algunas ocasiones, tenía miedo pues nadie era así de acosador sin tener intensiones oscuras detrás de sí. Cayó la noche y ya era mi hora de salida, me quité el uniforme y salí del restaurante, afortunadamente Ethan había salido hace una hora, seguramente se había cansado de esperar. Crucé la calle y vi un carro rojo muy familiar acercarse a mí, bajó la velocidad y un sonriente Ethan me vio desde adentro de aquel auto - Hola, Alex. No pensabas que te dejaría solo, ¿o sí? – Pero qué rayos, pensé que se había ido hace un buen rato - Claro que sí, y lo haré, deja de acosarme – comencé a caminar en dirección al apartamento - Vamos, no tienes que ser tan esquivo, déjame llevarte a tu casa y de paso hablamos - No es necesario, vivo muy cerca – era cierto, vivía como a 15 minutos - Déjame llevarte, no seas malo – hizo unos pucheros y me vio con una mirada tan triste que casi caigo en la trampa - Que no, ¡vete! – grité exasperado ya de tanta insistencia - Wow, wow. Lo siento, no quería molestarte, esta bien, me iré pero al menos, ¿puedo saber tu nombre? - ¿Prometes que te irás y me dejarás en paz? – dije ya rendido - Así es – dijo con una sonrisa - Me llamo Alex ¿Contento? – le contesté con un gesto de manos - Más contento no podría estar y como soy un hombre palabra, me iré. Pero recuerda que tarde o temprano terminaré conociéndote – me guiñó un ojo y comenzó a acelerar por aquellas calles oscuras ya. Suspiré algo cansado y comencé a caminar al apartamento, de verdad que no lo entendía. Sí, era muy guapo, pero era un verdadero acosador, tendría que estar muy pendiente de él por si trabajaba con mi padre.
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