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Amor agridulce

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Blurb

Alex es un chico que llega a estudiar a la Universidad de California gracias a una beca, él se encuentra solo en la ciudad ya que busca huir de su pasado y en especial, de su familia. En el transcurso de la historia, Alex conoce a Ethan, un apuesto chico que estudia en su misma universidad y con el que en un futuro establecerá una bonita relación. Toda esta felicidad entre Ethan y Alex se verá opacada cuando algunos hombres que trabajan para el padre de este último lo encuentran a pesar de haber cambiado prácticamente su identidad. Su padre, que es el jefe de una de las mafias más peligrosas en el Bronx hará hasta lo imposible para traer de vuelta a Alex a casa y que este se haga cargo del negocio. Alex quien está confundido sobre cómo su padre logró encontrarlo, tratará de huir una vez más. Sin embargo, en esta ocasión será Ethan quien lo ayude a enfrentarse a su padre, pero en medio de todos los conflictos un grave suceso marcará profundamente la vida del protagonista.

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Capítulo 1
Era una tarde tranquila en la ciudad de Los Angeles, estaba terminando de firmar los papeles para comenzar el lunes a estudiar en la Universidad de California. Había sido un proceso muy difícil el conseguir una beca en esta universidad, pero hice lo imposible para poder desaparecer de mi pasado, en especial de mi padre. Ahora sería una nueva persona, tendría una identidad completamente distinta a la del pasado; en pocas palabras comenzaría otro tipo de vida aquí en esta ciudad. Tendría que ser precavido, sí, no podría llamar mucho la atención. Hace más o menos un mes llegué a la ciudad y afortunadamente encontré un pequeño departamento que no era muy costoso y que me quedaba relativamente cerca de la universidad. Ahora debía ir en busca de alguna clase de empleo que me permitiera pagar el arriendo y también suplir con las cosas de la universidad. Comencé a caminar por las hermosas y calurosas calles de Los Angeles, muchas personas estaban en algunas discotecas ya que era viernes y se acercaba la noche. Por cada tienda y restaurante por el que pasaba, buscaba algún tipo de cartel que dijera que se necesitaba personal para trabajar, pero luego de casi tres horas caminando estaba ya algo cansado y decidí irme al departamento para mañana comenzar desde temprano a seguir buscando por las calles. Estaba pasando un semáforo hasta que lo vi, ¡Bingo! En una pizzería, pasando la calle había un gran cartel que decía “se busca personal”. Con gran emoción me dirigí a aquel restaurante y entre, era bonito, tenía las paredes de color naranja con algunos detalles amarillos, se veía muy moderno. Me acerqué al mostrador e hice la fila como si fuera a comprar algo, después de unos pocos minutos ya me encontraba frente a la chica que estaba atendiendo - Hola, buenas noches. ¿Qué deseas? - Buenas noches, lo que pasa es que vi un cartel en la ventana que decía que se necesitaban trabajadores y me preguntaba si puedo hablar con el encargado - Claro que sí. Si Gustas puedes sentarte en aquella zona y ya le informo al jefe para que venga a hablar contigo – dijo la amable chica con una sonrisa mientras señalaba una silla que se encontraba en una esquina del restaurante Me dirigí hacia el asiento y esperé a que llegara esa persona, mientras tanto veía como varias familias disfrutaban de las pizzas que estaban sirviendo, por lo que deduje que debía ser un buen lugar. Pasaron casi 10 minutos hasta que de pronto, frente a mí se encontraba un señor muy grande y con un bigote blanco - Buenas tardes chico, me llamo Henry. ¿Vienes por el empleo? - Mucho gusto, mi nombre es Alex – respondí estrechándole la mano - Así es señor, vi el cartel en la ventana y me gustaría saber más acerca del empleo - Perfecto, sígueme por aquí Henry me guío por detrás del mostrador hasta llegar a una puerta que parecía ser la oficina. Entré y me comentó que básicamente el empleo consistía en atender a los clientes, estar en la caja registradora y muy de vez en cuando tendría que ir a realizar reparticiones cuando hubiera alta demanda de pedidos a domicilio. El horario era ideal ya que solo sería en las tardes entre semana por lo que tendría tiempo para ir a mis clases y realizar mis trabajos. Contento acepté el trabajo y firmé un contrato que me presentó el señor, empezaría oficialmente la próxima semana. Salí de aquella bonita pizzería y me dirigí al departamento que se encontraba a unas 5 cuadras de donde me encontraba, llegué y decidí tomar una siesta ya que había sido un día algo agotador. Era lunes en la mañana por lo que sería mi primer día de la universidad, salí temprano para poder ubicarme y encontrar el salón. Solo tardé unos quince minutos caminando hasta que llegué a las puertas de la universidad, se veía gigante y majestuosa, tenía ese aire de lugar antiguo que me parecía interesante. Muchas personas se encontraban hablando y tomando bebidas en la entrada de la universidad, entré finalmente y comencé a ver el folleto que me habían entregado hace un par de días en donde se podía observar la ubicación de los distintos salones. Caminé por varios pasillos tratando de encontrar el salón en el que me tocaría tomar la clase y luego de un par de minutos lo encontré, me paré frente a la puerta y con un gran suspiro ingresé por esta. Cuando entré, me di cuenta que estaba completamente solo. ¿Sí me tocaría aquí la primera clase? Pensé, y sin más, me senté en uno de los puestos que se encontraba cerca a la ventana pero que no estuviera muy atrás de la pizarra. Esperé unos 10 minutos cuando por fin comenzaron a entrar algunas personas, por un momento pensé que estaba en el lugar equivocado y ya me iba a salir. De pronto entró un señor algo mayor, se colocó en frente de la clase y se presentó - Buenos días estudiantes, me llamo Ronald y seré su profesor de Cálculo durante este semestre El profesor dijo también algunas cosas que haríamos durante el semestre y comenzó a dictar el tema para hoy por lo que comencé a prestar toda mi atención. Pasaron 15 minutos desde que comenzó el profesor y se escuchó cómo golpeaban la puerta. - Perdone profesor, hubo un poco de tráfico – dijo disculpándose un chico en la puerta - Que no se vuelva a repetir. Pase – lo regañó el profesor y le cedió paso para que ingresara al salón El chico comenzó a revisar por todos lados en busca de un asiento vacío y encontró uno que se encontraba al lado mío. Se sentó y sacó su cuaderno prestando atención también al profesor que había retomado la explicación del ejercicio que estaba haciendo. Giré mi cabeza y detallé al chico, era alto, tenía el cabello algo rubio y unos ojos verdes muy claros, era de tez blanca y vestía una linda chaqueta de Jean junto a unos pantalones oscuros. De pronto, el muchacho notó cómo lo estaba viendo y me sonrió a lo que yo instintivamente giré rápidamente mi rostro a la pizarra e hice como si nada hubiera pasado.   Terminó la clase y todos los estudiantes comenzaron a salir del salón, incluyéndome. Tenía un poco de hambre así que comencé a caminar por la universidad en búsqueda de la cafetería, recorrí varios pasillos en los que se podían observar varios salones gigantes, auditorios, laboratorios y otras instalaciones que se veían asombrosas. Leí por fin un cartel que decía cafetería e ingresé, me dirigí hacia la persona que estaba atendiendo y pedí unos ricos muffins de chocolate junto a un jugo natural. Fui a sentarme en uno de los asientos que se encontraba ahí cerca y con ganas le di un mordisco al muffin, adoraba el chocolate y era difícil esconder ese gusto. De un momento a otro sentí cómo una voz femenina me hablaba desde mis espaldas - Hola ¿Me puedo sentar aquí? – me preguntó una chica. Ella tenía el cabello rubio, una piel algo bronceada, unos grandes lentes que escondían unos ojos azules muy bonitos, creo que era de una estatura similar a la mía y llevaba un pantalón blanco junto a una camiseta rojiza - Claro, no hay problema. Siéntate – le dije a la chica que me había acabado de hablar - Gracias. Ya no había muchos asientos disponibles – se rio y me extendió la mano – Mucho gusto, mi nombre es Mia - Un gusto Mia, mi nombre es Alex – dije con una tímida sonrisa - Y dime, Alex ¿Eres nuevo aquí? - Así es, es mi primer día ¿Tanto se nota? – me reí - No, pero porque estabas aquí comiendo solo lo supuse – se rio también y mostró una bonita sonrisa blanquecina - ¿Qué estudias? - Entré a ingeniería eléctrica ¿Y tú? - Yo estudio psicología Y así comenzamos a hablar un poco sobre nosotros, ella me comentó que toda su vida ha vivido en la ciudad, tiene 21 años de edad y se encuentra en 4 semestre por lo que iba más adelantada que yo. También me comentó que en la universidad no tenía demasiados amigos por lo que algunas veces desayunaba sola como el día de hoy. Por otra parte, le comenté algunas cosas de mí, pero omití o mentí acerca de mi pasado, le dije que también había vivido toda mi vida en esta ciudad y que vivía solo ya que siempre había querido independizarme. Mientras comíamos y seguíamos hablando vi como aquel chico que llegó tarde hoy, entró por la puerta de la cafetería, iba acompañado de sus amigos y se reía junto a ellos. Yo me le quedé viendo unos momentos y Mia pareció darse cuenta - ¿Te gusta? – preguntó curiosa - ¿Qué? ¿Quién? ¿De qué hablas? – dije alarmado y notablemente sonrojado - De Ethan, te quedaste viéndolo – se rio – sí, es muy guapo y muchas chicas le coquetean e intentan gustarle pero ninguna lo logra. Es muy popular en la universidad y he visto un par de clases con él - E… entiendo, pero no. Solamente lo vi porque está en mi clase de cálculo y hoy llegó tarde al salón - ¿Ethan? – dijo con una expresión de duda – Qué raro, él siempre es aplicado y puntual Mientras que oía a Mia sentí una mirada sobre mí, me giré y vi que a solo un par de mesas cerca de nosotros, Ethan me veía con una sonrisa parecida a la de esta mañana. - ¡Oh por Dios! – dijo sorprendida Mia – Te dedico una sonrisa coqueta - ¡¿Qué?! No es así, simplemente nos sonrió a ambos – comenté algo nervioso por lo que acababa de pasar - Claro que no, te estaba viendo fijamente. Puede que le gustes, Alex – se rio la chica al ver lo avergonzado que estaba - N… no digas eso, más bien sígueme contando de ti Traté de cambiar la conversación ya que Mia comenzaba a decir cosas sin sentido. Nunca antes nadie se había fijado en mí y no lo iban a hacer ahora. Terminamos de comer y revisé mi reloj, ya era hora de mi segunda clase por lo que me despedí, pero no sin antes intercambiar nuestros números de teléfono para poder hablar y cuadrar otros días para vernos, era una persona muy genial. Llegué al salón y me concentré en la clase, debía mantener un gran promedio por lo que no podía descuidarme. Terminaron mis clases de hoy así que tomé mi maleta y salí del salón, debía llegar un poco más temprano al trabajo ya que hoy me ensañarían las tareas que debía hacer en la pizzería. Recorrí algunos pasillos tratando de no perderme hasta que por fin llegué a la salida, crucé la calle y comencé a caminar en dirección a la pizzería, de pronto sentí cómo me estaban siguiendo, me giré y solo vi un carro rojo que estaba estacionado allí. Algo nervioso comencé a caminar más rápido pero noté que ese auto ya estaba muy cerca de mí, de pronto, comenzó a bajarse la ventana oscura y pude observar que quien se encontraba en el auto era el chico de esta mañana, Ethan - Hola – me saludó con una amplia y bonita sonrisa - ¿Cómo estás? Noto que vas algo apurado ¿Te gustaría que te lleve? - Yo… - De repente, recuerdos del pasado comenzaron a inundar mi cabeza, sentí un sudor frío recorrer mi espalda. No podía ser que me encontraran tan rápido. Ahora comprendía a la perfección por qué aquel chico me sonrió en la universidad y ahora me está siguiendo, seguramente trabaja para mi padre. Con un gran miedo en mi ser comencé a correr sin mirar atrás, tenía que esconderme y escabullirme por las calles de la ciudad para escapar de ese auto rojo, no dejaría que me atraparan, no quería volver a ese infierno. Corrí como 20 minutos pero ya mis piernas estaban muy cansadas por lo que disminuí la velocidad y me senté en una banca que estaba cerca a la playa. Mierda, ahora estaba creando una nueva vida tendría que escapar de nuevo… Volteé a ver por todas partes y afortunadamente no vi el auto rojo así que me dirigí a la pizzería para comenzar con mi primer día de trabajo. Debía estar muy atento estos días y huir si veía algo sospecho, sobre todo si veía a ese chico de ojos color verde.    Ethan: Abrí los ojos esa mañana y con gran pereza giré mi cabeza para poder ver el reloj de mesa. ¡9:00 am! No podía ser, solamente tenía media hora para ir a la universidad, mierda. Con gran rapidez me bañé y salí de mi casa sin siquiera despedirme, me monté en mi auto y me dirigí a la universidad. Grandioso, primer día del semestre y llego tarde, no sé cómo no sonó la maldita alarma. Una vez llegué al parqueadero de la universidad me bajé del auto apurado y corrí al salón en el que me tocaba clase. Traté de respirar con normalidad ya que estaba algo hiperventilado y golpeé la puerta - Perdone, profesor. Hubo un poco de tráfico – dije la primera mentira que se me vino a la cabeza - Que no se vuelva a repetir, pase – me contestó el profesor con una dura mirada. Se notaba que iba a ser muy exigente Sin más, busqué por todo el salón un asiento disponible y me dirigí al primero que encontré. Me senté y comencé a prestar atención a lo que decía el profesor, ya había visto el tema pero bueno, no había nada de malo en repasar un poco. Mientras que el profesor daba la explicación noté unos ojos sobre mí, giré mi cabeza y me topé con unos hermosos ojos color miel, era el chico más guapo que había visto, tenía el cabello color castaño claro, era algo pálido, tenía unas finas facciones en su rostro y al parecer era un más bajito que yo, era muy lindo. Le sonreí en señal de saludo, pero rápidamente se asustó y giró su rostro fingiendo poner atención; aun así podía ver un leve sonrojo en sus mejillas, aparte de todo era muy tierno. Cuando terminó la clase todos comenzamos a guardar nuestros libros, quería hablarle a aquel chico, pero cuando me di cuenta, este ya se encontraba saliendo del salón. Más tarde, me junté con mis amigos y me dirigí con ellos a la cafetería ya que no había podido desayunar nada gracias a las carreras de esta mañana. Compramos el desayuno y nos fuimos a sentar en unas mesas que habían allí, comenzamos a hablar sobre lo que habíamos hecho en el verano y de pronto lo vi, el chico de cálculo. Me quedé viéndolo un buen rato y noté como él y su amiga se percataron de que estaba viéndolo por lo que le sonreí de una forma sexy, o eso traté, pero nuevamente se asustó y siguió hablando de forma algo nerviosa con su amiga.   - Oye, ¿Ya le echaste el ojo a esa chica? – me preguntó Oliver, mi mejor amigo quien se encontraba a mi lado comiéndose un emparedado - ¿Qué? ¿De qué hablas? – dije girándome mientras lo veía raro - Noté cómo mirabas coquetamente a esa chica - No, de hecho, es al chico al que veo – me reí - Oh, ya veo – se rio también – Pero… nunca lo había visto por la universidad ¿Será nuevo? - Creo que sí, tampoco lo había visto en la vida. Pero es realmente guapo – dije viéndolo otra vez - ¿Es esto amor a primera vista? – me dio una palmada en el hombro - Cállate, Oliver – dije fingiendo molestia pero a la final riéndome junto a él Luego de eso, seguí hablando con mis amigos hasta que llegó la hora de regresar a clase. El día pasó algo lento hasta la hora de salida, pero por fin ya había terminado clases así que me dirigí al estacionamiento, me monté en mi auto y comencé a conducir hacia mi casa. Antes de siquiera avanzar 4 metros, noté cómo aquel chico de ojos color miel estaba cruzando la calle mientras caminaba de forma apresurada así que sin más, me fui acercando para preguntarle si quería que lo llevara y aprovechar así para conocerlo de paso. Comenzó a casi correr así que aceleré un poco, cuando por fin estuve al lado de él, bajé la ventana y lo saludé - Hola ¿Cómo estás? Noto que vas algo apurado… ¿Te gustaría que te lleve? - Yo… El chico se quedó un buen rato pensativo hasta que pude observar en su rostro un gesto de horror. No dijo nada y simplemente salió corriendo por lo que me extrañé y conduje detrás de él, quería saber por qué siempre estaba huyendo de mí. Comenzó a correr por los callejones y lo perdí de vista ¡Rayos!, en serio quería hablar con él. Rendido después de perderlo de vista, comencé a conducir a mi casa, tomé una avenida que pasaba cerca a la playa cuando lo vi, estaba sentado en una de las bancas mientras veía hacia el mar. Decidí dejar mi auto estacionado en un parqueadero que estaba cerca para que no huyera de nuevo al ver el auto, observé como se levantaba del banco y comenzaba a caminar así que sin que se diera cuenta comencé a seguirlo. Caminó un par de minutos y entró a una pizzería, yo me quedé afuera esperando a que saliera, pasó un buen rato y nunca lo hizo así que me adentré también a aquel lugar. Era un bonito restaurante, nunca había entrado aquí. Vi por todas partes, pero no lo encontraba ¿Dónde se habrá metido…? Decidí no perder el viaje e hice fila para ordenar una pizza. Un señor con un bigote llamativo me atendió en el mostrador - Buenas tardes, bienvenido a Mundopizza ¿Qué desea ordenar? – en ese instante el celular del señor comenzó a sonar – Discúlpame un momento. ¿Alex, podrías ayudarme aquí a tomar la orden por favor? En ese momento quedé en shock, el chico que tanto huía de mí se encontraba en frente, estaba igual de impactado que yo. Llevaba el uniforme de aquel restaurante, no podía pronunciar ninguna palabra - Hola – lo saludé nuevamente con una sonrisa - Al fin podemos hablar…

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