Rubén’s POV
-Rubén, ¡vení ahora mismo para acá! ¿por qué te tardás?-Chilló la vieja y bajé a regañadientes. No sé cómo osa de gritar así a las 5am, no sé si es porque su vuelo sea hoy o si es porque se levantó con un genio terrible la pobre. Anda un poco pesada, se estresa por todo y bueno, creo que la comprendo, no creo que ninguna mujer inflada en tal dimensión estaría contenta, yo estaría echando chispas y prepararía mi propia maquina del tiempo para adelantarlo un poco y terminar con ese suplicio. Ella dice que estar embarazada no es muy bonito, pero no sé si es que le dejó de llegar agua al tanque o qué, pero se ha embarazado ya tres veces por voluntad propia, ¿qué carajos?
-Mamá, creo que ya te tengo miedo.-Se quejó Julián mientras se atragantaba con el cereal. Es que la comida que teníamos en frente no estaba buena en lo absoluto. No nos gustaba para nada la comida dietética ni mucho menos y ahora a la vieja se le entró el arranque de preparar comidas veganas y ese tipo de cosas tenebrosas, que no saben a nada, así que comíamos, porque moríamos de hambre, pero yo a la vez quería llorar de lo mal que sabía y peor Julián, quién comía con tremenda cara de circunstancia y el novio de la vieja, aguantaba la risa como podía.
-¡Vos no tenés alguno de quejarte! ¿crees que no vi tus notas? Julián, ¡estás en los últimos lugares! Ni que la mensualidad de tu escuela fuera barata para que vayas reprobando así.
-Mamá, es que estuve enfermo los últimos tres meses.-Mintió y lo miré de reojo, aguantando la risa lo más que podía. Esto era lo más merecido que veía en meses, él siempre se la pasaba boludeando con los pibes o en el boliche en vez de agarrar un cuaderno. Por algo iba reprobando como nueve asignaturas y a la vieja, parecía que se la quería llevar el diablo.
-¿Sí? ¿y enfermo de qué si se puede saber?
-Mmm, en la escuela me sacaron sangre y descubrieron que tengo ébola.
-Ah, pero qué pelotudo sos.-Se quejó y Julián abrió la boca, sorprendido, sin poder decir nada. Esto era para morirse de la risa, él es el peor mentiroso que conozco.
-Pero si es en serio mamá, luego que si me muero, no me andes llorando.-Se quejó y fingió llorar, pero a la vieja con sus mentiras, estaba que le estallaba la vena de la frente.
Me levanté de la mesa y me despedí de la vieja, porque se iría en un rato y no podría acompañarla, porque teníamos que asistir a la escuela y ella ni al tratarse de una despedida, nos dejaría ausentarnos. Me entristece cuando se va, porque cada vez tarda más en regresar y tememos que algún día simplemente no regrese, que se quede allá con su nueva familia y se olvide de nosotros, porque es muy probable que esto pueda suceder y por dios, espero que no sea así. Si perdemos a la vieja, quedamos re solos porque papá también tiene otra familia y hace mucho que no lo vemos.
Me subí en la moto con Julián detrás y aceleré. Alrededor de quince minutos después o menos, ya estábamos en el cole y antes de que Julián se alejara, lo llamé.
-Hey, vení.-Le hice señas con la mano y se acercó, me miró a los ojos.-Mira que te voy a dar una advertencia y espero que me hagas caso esta vez.
-A ver.
-¿Recordás la moto que empeñaste?-Frunció el ceño y asintió.-Pues te aconsejo que la vayás sacando, ¿eh? Que no creo que pueda seguirte trayendo al instituto, perdón.
-¿Qué? ¿a quién piensas subir que no piensas traer a tu bellísimo hermano?-Preguntó y enarqué una ceja, pero luego, rompió en risas al pillarse de quién se trataba y rodé los ojos, un poco avergonzado.-Che, subirás al flaco, ¿verdad? si es así, si te perdono.
-Sí, pienso empezar a recogerlo.
-Vaya, no creí que tan rápido lograrías conquistar al chabón, batiste un récord.
-Naah, ojalá fuese así. Lo estoy intentando, en verdad, pero lo veo difícil…
-¿Por? No es por nada, pero al chabón se nota que le gustan los pibes y vamos, no es porque seas mi gemelo, pero estás re buenísimo, eso quiere decir que también soy re bello, por eso hago altos levantes y no podés quedarte atrás.
-Claro, como Romina que es tan bellísima.-Dije de forma sarcástica y me enseñó el dedo del medio. Caminamos hacia el salón de clases, aún era temprano.
-Pero, ¿Cuál es el problema? No puedo creer que no le gustes ni un poco. Debería es hasta sentirse afortunado de que alguien con nuestra presencia, se esté fijando en él.
-¿Por qué lo decís? ¿insinúas que Chen es feo?
-Un poco.-Rompió en risas y lo empujé de joda.
-Aguanta.
-Voy a tener que intervenir seriamente en este asunto.
-¿Qué asunto?-Preguntó Álex, porque nos acabábamos se sentar a su lado y Julián, tenía tremenda cara de seriedad.
-Pues, ¡el asunto! Que el Chen aún nada que le da suministros de ningún tipo a mi hermanito y eso sí que no puede ser.-Rompí en risas ante su comentario, a la vez que sentía algo de vergüenza. Álex reía tanto que parecía que se ahogaba.
-¿De qué nos reímos?-Preguntó Hugo sentándose a nuestro lado, pero cuando encendió un cigarrillo, Álex de inmediato se lo quitó y lo arrojó al suelo.
-¿Qué carajos? Tú como que quieres que te boten del colegio un lunes a las 6:30am.
-Sorry, es la costumbre. Ando fumando demasiado.-Se encogió de hombros.-¿De qué se reían?
-Aquí de este bello hombre, que nos lo tienen en sequía.-Se burló Álex y Hugo me miró de reojo, de manera intimidante y desvié la mirada, no estaba de ánimos de pelear de nuevo con este infeliz, es que ya se estaba haciendo repetitivo y si sigue con la pesadez, me veré obligado a cargármelo a piñazos de una buena vez por todas, que ya me tiene harto con su boludez e insinuaciones.
-¿Ah sí? ¿y quién?-Preguntó haciéndose el loco.
-Pues quién más, si no es el tailandés. Se resiste a ser mi cuñado, pero supongo tendrá su estrategia, querrá hacerse el difícil.
-¿No será que le gusta más otra persona?-Preguntó mirándome fijamente y exhalé fuertemente. Bien, querías enojarme y ya lo lograste.
-¿Quién le va a gustar más que mi hermano? Si andan para todos lados juntos, ¿o es que tiene a otro y vos sabés algo? ¡confiesa!-Chilló mi hermano y justo en ese momento, entró el profesor.
-Tal vez sepa mucho al respecto o tal vez no.-Dijo de forma tremendamente irritante y me vi tentado a romperle toda la cara, es que juro que me está rompiendo las pelotas de una forma increíble.
La semana pasó normal y vi a ese flaquito casi todos los días. Casi siempre estábamos juntos en el descanso y varias veces, traía comida para él y la comía, aún cuando su abuela le empacaba tremendo desayuno que parecía un almuerzo, pero él es como si no tuviese fondo, aguanta alta comida. Le dije que empezaría a recogerlo y ahora, como claramente a la salida iba siempre hasta su casa por el trabajo, lo tomaba como excusa para llevarlo y que él, me abrazara por miedo a caerse. Esto me encantaba, que sus bracitos rodearan mi cintura e incluso, llegó esto a hacerse tanta costumbre, que me hacía falta no tenerlo detrás, siempre llevándolo o recogiéndolo, me estaba acostumbrando demasiado a él, lo estaba empezando a necesitar demasiado y creo, que esa necesidad, fue lo que hizo que se empezaran a j***r tanto las cosas para mí.
En fin, para ese viernes, habíamos quedado con los pibes en vernos en el parque Venezuela, que tampoco es tan cerca de la casa de Chen, pero allí era un lugar agradable y algunas veces, venía con los chicos a manejar patineta o jugar fútbol con algunos chabones de la escuela.
Yo había aprendido a manejar patineta desde los siete u ocho años en que Rubén y yo competíamos con los pibes del barrio. Él era mejor que yo en esto, porque él se mete mucho con los juegos, Julián es muy obsesivo y siempre quiere ser el mejor, y claro, es un pésimo perdedor y por eso, se mete tanto hasta que se hace el mejor por la fuerza. También es que el chabón tiene poco oficio, es que él no hace prácticamente más nada, se la vive jugando boludeando y va una que otra noche al taller, para hacerse algo de dinero para gastárselo en fernet, en birras o en el boliche el finde. Claro está que también ahorra unos pocos pesos para las pibas con las que sale, que por supuesto, no les invierte mucho. Julián es un poco miserable con ellas y creo que se debe al hecho de que no se enamoraba ninguna y no me sorprende, en ese aspecto es bastante exigente, quiere a las mejores minas que, por supuesto, ni en pedo se levantaría y quién lo ve dándoselas de exigente, con la actitud de chorro que se gasta siempre.
En fin, nos encontramos en ese parque el viernes y por supuesto, no iba a pasar esa noche sí mi flaquito. Lo fui a recoger y él cómo nunca, se tardó una eternidad en salir, pero era porque lo pillé durmiendo y le tocó levantarse, pegarse una ducha de rapidez y luego de lo que pareció una eternidad, fue que al fin bajó.
-Por poco me salen raíces.-Dije en joda y él me miró aterrado.
-¿Estás mutando?-Preguntó y rompí en risas, apreté su mejilla.
-¿me viste cara de tronco o qué?-Bromeé, pero el pareció no entender.
Entonces nos subimos en la moto y fuimos hasta el parque donde ya nos esperaban mis amigos, quiénes tenían música puesta y demás. Álex por supuesto, tampoco dejó a Samuel a un lado y estoy sospechando un poco de esos dos. Son demasiado apegados, mucho más que Chen y yo, que es mucho decir y lo de ellos va de mucho antes, pero Alex tiene novia hace tiempo y él no es como Hugo, no se le parece en nada. Álex sí es una persona seria en todos los sentidos y siempre da buenos consejos, es el más racional del grupo, pero la actitud que tiene con el Samuel y la apegada tan abismal, es ciertamente desconcertante. Lo cuida demasiado. No sé qué se traigan esos dos, pero los voy a estar vigilando de cerca. Espero no pillármelos en nada porque tendría que verme obligado a incinerarme los ojos.
Nos bajamos, pero por algún motivo, Chen sintió vergüenza de acercarse a mis amigos y no le entendía, en la escuela también es así, es muy tímido y tampoco es como que ellos se lo van a comer. Creo que logro entender que sienta incomodidad porque son mayores o tal vez si estuviese Hugo cerca, pero él no estaba esa noche, debía estar con algún levante, como siempre, y era lo mejor. No lo quería aquí, si no dañaría un poco las cosas que había planeado y la verdad, quería esta noche a Chen solo para mí. No pensaba compartir.
-Vení.-Le dije haciéndole señas con mi mano, para que la tomara, pero se lo pensó unos segundos y se acercó, pero no tomó mi mano y en vez de eso, agarró mi brazo.
-Tengo vergüenza, quiero huir. No sé cómo hace Samuel para estar con ustedes.
-Osito, todos son amigables y ya te conocen un poco, anda no te preocupes. Yo te cuidaré.-Asintió, con una leve sonrisa de timidez y me gustó tanto verlo así, me encanta ver al flaquito sonrojado, adoro eso de él.
Esa noche fue divertida y genial pero lo que no tiene idea de cuánto iban a cambiar las cosas desde ese momento, Porque empezaría algo a lo que yo llamaría la intimidad
Ya había traído una botella de José Cuervo porque sabía que mis amigos tenían las negras intenciones de beber y por supuesto, yo no iba a ser aguafiestas. Sé que no puedo beber y si lo hago, tiene que ser en ,muy pocas cantidades y no, no puede ser cerveza, ni nada con mucha azúcar porque me caería re contra mal. Tiene que ser preferiblemente whiskey, pero bueno. Esa noche bebí sólo un poco, prácticamente nada porque no quería arriesgarme a que me pasara de nuevo la amarga experiencia de antes, que poco me mata, pero los demás, sí se excedieron bastante y fue curioso, porque hasta el Samuel que el más niño el grupo, bebió bastante e incluso, también mi flaquito bebió muchísimo.
Era muy curioso de ver, jamás pensé que Chen podría beber de esa manera, creí que con la vez que lo había visto ebrio no bebería más, pero no fue así, aunque claro está que no bebió como lo demás, pero si bebió bastante.
El claro campeón de la noche fue sin duda el boludo de Julián, quién siempre se cree el malote y se jacta de beber mucho más que los demás y por eso terminó de esa manera, tan mal que no podía ni siquiera levantarse y reí, me das pena ajena a veces hermanito. Pasó el rato y optamos por jugar simplemente por pasar un rato agradable, también patiné un rato, pero no mucho porque no quería estar alejado de él, no iba a hacerlo venir para hacerlo estar sentado solo con su amigo, cuando siempre están juntos en la escuela, así que patiné un poco y luego, pasamos el rato con mis amigos, comimos comida callejera que estaba bastante buena y fue genial todo.
Ya cuando empezó a hacerse tarde en la noche, sobre pasada la medianoche, vi que Julián ya se estaba poniendo un poco pesado, está intenso y quería comprar una canasta completa de birras, a lo cual no podíamos acceder porque Julián en pedo se pone muy pesado y no hay poder humano que luego lo haga irse, porque va a querer beber hasta que se desmaye en el piso, aunque ya estaba muy cerca de eso. La José Cuervo es bastante fuerte, la subestimaron y más porque lo combinaron con birras, así que cuando se hizo tarde, les dije que debíamos irnos, porque Julián estaba pesado y que ya estaba demasiado tomado, me tocó casi que arrastrarlo por un lado y claro está, con mi mano libre agarré a mi flaquito. Así que nos despedimos y tomamos el primer taxi que vimos.
Por supuesto, tuvimos que llevar primero a mi hermano, porque está bastante mal y tiene horribles intenciones de vomitarse encima, lo cual sería una tragedia, porque si me salpica de esa porquería, tendría que echarme ácido sulfúrico en la piel. Yo sabía que tenía que dejar a Chen en su casa, pero quería acompañarlo y pasar un rato con él y sabía que me iba a salir por un ojo de la cara tomar taxis a distancias tan grandes, porque de ese parque hasta Puerto Colombia, donde vivimos, es bastante distante, pero quería dejar a Julián en casa, al menos saber que estaba bien allá recogido, porque no lo dejaría botado por ahí, me daría mucha culpa si le pasa algo y sé que es muy responsable, puede irse a beber a un bar o algo él solo, sin importarle y no, no debería hacerlo, así que lo dejamos primero en casa y luego, tomamos un taxi de regreso, porque claro está que por mí le habría dicho a Chen que se quedará en casa conmigo, me habría re contra encantado, pero sé que tendría un quilombo después con sus viejos y no quería eso, menos cuando estaba conmigo y no quería tener problemas con ellos tampoco, cuando en realidad ellos dos eran mis jefes, no me los quería ganar. Llegamos algo tarde y su abuela nos fulminó con la mirada.
Mierda, ojalá no me aviente en catapulta de regreso a la plata.