-Te lo dije, aún si está contigo, siempre me va a elegir a mí. Como que los argentinos son medio masoquistas.-Leí el mensaje en burla de Hugo y estuve a punto de reventarlo en el asfalto, pero me contuve y me tragué la frustración y tristeza horrible que sentía en ese momento. Maldita sea.
Mi vieja había regresado este fin de semana, sólo por un par de días y por supuesto, se trajo como valija a su novio, a ese inservible porque lógicamente él no la dejaría venir sola. No sé si es que tenía celos de nosotros o que la vieja fuera a hacerse algún levante, cosa que no creía porque mamá está un poco inflada. Me di cuenta de la poca confianza que nos tenía, al ver que llegó con varios meses de embarazo y luego, nos dijo como si nada que estaba esperando a una niña y nosotros nos quedamos francamente en blanco. ¿Cómo es que puedo ocultarnos algo como esto por tanto tiempo? de hecho, va a tener unos seis o siete meses de embarazo y no, no lo dijo. Tampoco es como que supiéramos que la vieja aún se podía embarazar, es que en verdad está un poco vieja y no sé cómo es que era posible. Espero que la niña no se parezca Benjamin Button ni mucho menos, sería toda una desgracia.
Por otro lado, sabía que sólo lo había visto una vez, como tal en una “cita” o bueno, no fue nada como eso por más que me empeñara en pensarlo y que había tomado decisiones un poco apresuradas, como alejarme un poco del restaurante de mi vieja, aunque también lo hice porque ese lugar me consumía mucho tiempo y tampoco es que la paga fuera genial al ser menor de edad, porque claramente se estaban aprovechando un poco de eso. Lo que me ofrecían en su casa sus padres, a pesar de no ser un restaurante renombre como el que yo trabajaba, era remotamente similar y con muchas menos exigencias y claro está, con un factor muy positivo que era tener a ese flaquito cerca.
Aproveché entonces la situación, para hacerme más cercano a él y se podía decir que ahora sí lo éramos, pero todo me resultaba muy confuso… No sabía qué carajos estaba haciendo, porque sabía que Chen estaba saliendo con Hugo, independiente de la forma en que Hugo lo tratara o que no se lo tomara en serio o que lo tuviera de joda. Ellos dos estaban andando y no es como que ese hecho se pudiera cambiar. Aunque claro está, yo haría todo lo posible para que eso cambiará, porque él no merecía eso y yo en verdad, me estaba encariñando demasiado con él a cada segundo que pasaba. Yo siempre me sentía más y más atraído hacia ese pequeñito y de verdad, me estaba muriendo del deseo de besarlo, pero no, no me apresuraría porque aún era pronto para hacerlo y además, sabía que él tenía todavía a Hugo en la cabeza y esa era mi tarea, hacer que lo olvidará también.
Por otro lado, el pelotudo de Hugo me estaba tocando las pelotas un poco, estaba haciendo las cosas muy complicadas entre él y yo y francamente, creo que me estaba viendo como su enemigo y no, aún con todo esto que había pasado yo le tenía cariño a él, porque nosotros fuimos amigos desde el comienzo, siempre nos llevamos bien a pesar de las cosas que él hiciera, pero ahora se estaba dedicando enteramente a joderme la vida y a lanzarme comentarios en sátira, que por supuesto, nuestros amigos no entendían, pero él siempre lanzaba comentarios como insinuando que era mejor que yo y esto, en verdad me estaba sacando un poco de quicio y temía estallar, porque francamente, sé que sería capaz de cárgamelo a piñazos y que no podría detenerme, pero no, aún no podía perder la compostura no esa manera.
Pero entonces, a lo que él se dedicaba hacer ahora, es a irrumpir cada vez que podía cuando yo estaba cerca de Chen, fuera en la escuela, a la salida o donde fuera, lo cual en verdad me estaba enojando mucho, pero yo no podía hacer nada. Se supone que el que debía evitar esto era Chen, pero no, no quería alejarse de él, aún cuando sabía que lo trataba como la mierda y que se sentía mal.
En verdad, he notado que Che se siente bien a mi lado, porque yo lo notaba y lo veía sonreír siempre. Estoy seguro de que se siente bien, pero claro está, se siente confundido, porque creo que era la primera vez que se enamoraba y lo hizo precisamente de Hugo y ahora, es que viene una persona con intenciones buenas. Sé que está confundido y no sabe que elegir, él es un niño aún y estoy consciente de eso, y él no merece que esto le esté sucediendo.
No sé si es que me van a tocar extraditar a Hugo o lanzarlo por catapulta, pero él en verdad estaba complicando mucho las cosas, lo cual me hacía enojarme muchísimo con ese pelotudo y más, por las andanzas que estaba teniendo. Solamente la noche del sábado, en qué nos encontramos en la casa de Alex jugando póquer y ellos bebían, hubo de una chica que no sabíamos de dónde carajos había salido, supongo la trajo de las cavernas porque parecía extranjera y no, no sólo la besó delante de todos y presumió, al ser muy atractiva, también por supuesto, tuvo sexo con ella toda la maldita noche y lo peor, es que todos lo escuchamos porque lo hizo en casa de Alex, lo cual fue demasiado desagradable, pero yo les daba un poco igual.
-Alta mina se consiguió el Hugo, no sé cómo se consigue a las mejores pibas con la cara de orto que se trae.-Se quejó Julián y cuando escuchamos otro grito de la susodicha, todos rodamos los ojos, incómodos y preferimos irnos a sentarnos en nuestra terraza.
Para mí ese tipo de actitudes ya me estaban rompiendo las pelotas, porque de verdad era la cúspide del cinismo, más porque él sabía lo que yo sentía por ese pequeño y, aun así, no lo dejaba en paz, aun cuando solo fuera un juguete s****l para él. No entiendo cómo puede ser de esa manera, tan egoísta que resulta inconcebible, desconcertante, porque nunca había conocido una persona que disfrutara más el dolor ajeno que él y no tenía idea de que él podía hacer de esa manera. Es como Hugo siempre lo había dicho en broma: O estás con él o estás contra él. Mierda.
Era cerca de la una de la tarde, cuando estábamos saliendo de la escuela porque siempre termina esa hora y yo, me encontraba esperando a Chen, porque ayer le dije que nos viéramos, porque quería pasar un rato con él antes de ir a trabajar a su casa, porque lógicamente estando ahí lo vería, pero no lo haría tanto como quisiera, porque ahora que había empezado tocaba trabajar toda la tarde y quería pasar un ratico al menos a solas con él, lo más que pudiera, que claro está no era mucho.
Se acercó a la salida con una sonrisa y yo como siempre, sonreí como tonto, es que no lo puedo evitar. A veces trato de poner una mejor cara, para intentar disimular un poco, porque no quieren empalagarlo con mis cursilerías, porque sé que soy todo un ejemplo de la cursilería, me sobrepaso, pero trataba de controlarlo lo más que podía.
-Osito.-Sonreí y de inmediato, me lamenté por llamarlo de esa manera. Maldición, lo voy a ahuyentar.
-Me da vergüenza cuando me dices así.-Dijo sin mirarme a los ojos.
-¿Te fue bien hoy en clases?-Pregunté.
-Sí, me fue bien en una prueba de matemáticas, pero fui el único que la ganó. Creo que le van a dar un correazo al Samuel, porque se fugó de la prueba.
-¿Por qué siempre hace eso ese chabón? ¿no le tiene miedo a la muerte?-Se encogió de hombros.
-Sólo le tiene miedo a que Alex no venga un día a clases.
Le dije que se subiera en la moto y justo cuando íbamos a salir, vi a Hugo a la distancia. Se encontraba con su novia y con dos amigos de él, pero sentía la mirada que nos dio. Sé que Chen no notó que nos estaba viendo, porque estaba luchando con el casco. Él nunca se lo sabe poner, siempre es un desafío para él. Lo ayudo cada vez a ponérselo, pero como me distraje mirándolo a él, no lo ayudé esta vez e incluso Chen me miró extraño. Creo que hasta se había acostumbrado a que yo se lo pusiera. Él es un poco mimado y le gusta que tenga ese tipo atenciones con él y por supuesto, yo no me iba a negar me gustaba consentir a ese flaquito.
Frunció el ceño cuando terminó de ponérselo y lo miré, divertido.
-¿Por qué no me ayudaste? ¿ya no me quieres verdad?-Se quejó, pero de inmediato, pareció arrepentirse de haber dicho eso y yo, rompí en risas.-Olvida lo que dije, estoy borracho.
-Osito, pero si tú ni chupas.
-Me emborraché en el descanso, sólo que no me viste.
-Sí te vi, pero no me acerqué porque tenía prácticas, pero te vi tragar un montón de cosas y nada de eso parecía una birra o vino.
-Mierda.
-Consentido.-Le dije y apreté su nariz. Se puso rojo hasta las orejas, fascinante.
Acelere y nos fuimos.
Fuimos a un lugar de juegos, de esos que tienen maquinitas de todo tipo y lo traje aquí, porque lo había escuchado decir que le gustaban mucho ese tipo de lugares, pero que no los conocía. Es que en este tipo de ciudad, que no es nada similar a Tokio o algo similar, lugares así son un poco escasos o están ya pasados de moda, pero encontró un lugar genial y le pregunté si tenía hambre por la hora, pero como antes se había atragantado con un plato, de quién sabe qué, me dijo que podía esperar, así que entonces compré pochoclos y tomamos Coca Cola, mientras jugábamos en una máquina de Pacman. No hacíamos nada en especial, pero aún así, me sentía re feliz. Qué boludo soy a veces, estoy consciente de que me he ilusionado muy rápido, pero no es como que lo pudiera evitar.
-Rubén, ¡te van a matar!-Chilló intentando hacer que no me comieran, pero fue inútil. Soy pésimo para este tipo de juegos clásicos, me va mejor con los de guerra o por supuesto, carreras que era lo mío.
-Sorry, me han matado como cinco veces.
-Para el pacman, eres más malo que cagar para dentro.
-¿Qué carajos?-Reí.-¿Lo has hecho para dentro para saber qué se siente?
-No, pero supongo no debe ser bonito.
Jugamos por otro rato y luego, fuimos a mi especialidad, las carreras y él parecía tomarse muy a pecho los juegos, lo cual era re divertido y hacía pucheros cuando perdía. Niño tonto, ni sabía que eras tan mal perdedor. Al rato, cuando íbamos a conseguir más pochoclos, escuché sonar el móvil del flaco y él, sacó su teléfono con demasiada rapidez y no sé que vio, pero se puso nervioso de inmediato y me miró fijamente, como si quisiera decirme algo que no debía.
-Rubén…-Me miró un poco nervioso o no lo sé, no reconocí su mirada.
-¿Sí?
-Me está escribiendo mi novio y quiere…-Lo interrumpí.
-¿Tu novio?
-Tú entiendes…-Bajó la mirada y yo, mordí mis labios ante tanta frustración.
-Bien, supongo lo querés ver. Anda.
-Pero… pasaba el rato contigo ahora…
-No importa.-Me encogí de hombros, sin mirarlo.
Se despidió, sonreí falsamente y lo vi alejarse apresuradamente. Esto que sucedió ahora, sería el principio de una rutina horrible e interminable, en la que sólo habría un solo herido: Yo.