13.

2216 Words
Chen’s POV Pones canciones tristes para sentirte mejor Tu esencia es más visible Del mismo dolor Vendrá un nuevo amanecer, uh-uh-uh-uh-uh Tal vez, colmaban la necesidad Pero, hay vacíos que no pueden llenar No conocían la profundidad Hasta que un día no dio para más Quedabas esperando ecos que no volverán Flotando entre rechazos Del mismo dolor Vendrá un nuevo amanecer Este sábado llegó rápidamente, pensé que Hugo me escribiría, pero no lo hizo. Hace varios días no lo hace y me siento como la mierda. Me pierdo viéndolo en los descansos y él, a veces me mira de reojo solo un segundo y de inmediato, desvía la mirada. Odio esto, odio todo. Necesito en verdad pensar en otra cosa o me volveré loco. Por otro lado, todo es tan confuso. Un contacto desconocido me dejó un mensaje en la bandeja de entrada diciendo que pasaría por mí a las seis. No reconocí quién era porque se hacía llamar: Gambas descongeladas, pero cuando vi su foto sabía que era Rubén. No sé por qué se llama así en internet, me resultó cómico. Entonces sí, gambas descongeladas pasó por mí a las seis y no solo a las seis, lo hizo exactamente a las 18h. Escuché el ruido de su moto y me asomé, era Rubén. -Eres bastante puntual. -Le dije, el solo guiñó un ojo. -Te daría una mala imagen si llegara tarde y no quiero eso. -¿Por qué? ¿quieres impresionarme? -Bromeé. -No quisiera que en nuestra primera cita te decepcionaras de mí. -Creo que me quemaron hasta las orejas cuando lo escuché decir eso. ¿El… ve esto como una cita? ¿Rubén acaso… está interesado en mí? Un chico como él no puede interesarse en mí, no tiene sentido. Podría salir con cualquier persona grandiosa, no alguien como yo, ¿es que está demente o se accidentó antes de venir? No puede decirlo en serio. Salimos y caminamos hasta su moto. El me dio un casco, se subió y cuando abrochaba el mío, me miró. -¿Por qué miras así? -No es nada. Sólo que te ves muy lindo.-Sonrió e incluso, me abrochó el caso él. No entendía qué estaba sucediendo, por qué estaba actuando así conmigo. Debe ser una broma. Sí. Definitivamente lo dijo en broma. No tiene sentido. No juegues tú también con mi cabeza, esto es demasiado cruel. Rubén condujo por un rato bastante extenso, demoró unos treinta minutos o más por la hora. Esta es por decirlo, la hora pico en Barranquilla, las calles están infestadas de autos, motos y gente a eso de las 18h hasta tipo 20:30h o algo así. Condujo hacia el sur de la ciudad, donde recogió como un encargo, no lo sé, y luego volvió a subir por la 30, luego la vía 40 hasta el malecón del río. Estacionó en la calle, nos bajamos. -Yo te ayudo. -Se detuvo en frente de mí y quitó mi casco, con cuidado y me miró sonriente. Esto no puede ser en serio. ¿Por qué Rubén me mira siempre de esta forma? He notado que él no mira así a sus amigos o bueno, en el tiempo que hemos estado hablando, he notado que a veces me mira extraño, pero no, era la primera vez que notaba que no me miraba ni remotamente similar a como mira a sus amigos, es que me mira como… si yo le interesara, dios…-Te traje esto. -Me dio el paquete que fuimos a recoger al sur, lo abrí. Saqué su contenido, era una chaqueta negra, como de motociclista. Lo miré confundido. -¿Por qué me das esto? -Es que… es como un requisito que la uses si vas a una de las carreras, luego pensarán que eres de la pandilla de los lobos. -¿Estás en una pandilla Rubén? -No, solo los conozco y participo en las carreras, pero no participo en sus reuniones, ni problemas ni nada, tampoco me hice sus tatuajes. -¿Tatuajes de membresía? -Asintió, reí. -Mierda, es como en las películas de niggas. -Algo así, niño curioso. -Pasó su brazo por mis hombros y caminamos. No sé por qué me abrazaba, no sé por qué no le importaba que la gente nos viera. Creí que ser gay era algo vergonzoso, algo que esconder o no sé si simplemente Hugo… es quién se avergüenza, específicamente de mí. A Rubén eso no le importa, no le avergüenzo. Caminaba feliz mientras me abrazaba y por mi cabeza pasaban mil cosas, es que esto parecía irreal, que un chico como él, caminase abrazándome por deseo propio, sin vergüenza, delante de la gente y yo… sentía que estaba en un sueño y deseaba no despertar o que me dijera que hacía esto en broma y que se riera de mí, en verdad tenía un desorden en la cabeza que me estaba enloqueciendo en esos instantes. Caminamos por un buen rato, en el cuál no me soltó y me contaba cosas sobre su infancia, yo me limitaba a escucharlo. Me contó que él y Julián se han dado unas diez o quince palizas entre sí, eso no se me hizo extraño, todos los hermanos lo hacen. Me dijo que una vez le pegó a Julián con una enciclopedia cuando su mamá encontró una página pornográfica abierta en la computadora de la sala y Julián lo acusó falsamente. Me dijo que en otra ocasión Julián le pegó cuando él tomó el almuerzo más grande y que una vez se desconectaron mutuamente la PlayStation para que ninguno de los dos la usara por toda una tarde. Reí cuando dijo esto último, mis primos y yo hacíamos exactamente lo mismo. Pasado un rato largo y después de que habláramos de muchas cosas, él me dijo que fuéramos a cenar en uno de los restaurantes nuevos. Nos sentamos afuera, yo nunca había venido aquí. Hacía frío por la brisa, era bonito, incluso elegante y el río estaba a solo un par de metros de nosotros. Había mucha gente por doquier. -¿Qué querés comer? -Preguntó sosteniendo la carta. -Yo pediré pastas a la carbonara. -No lo sé. -Miré todo el menú, incluso la parte de atrás. Conocía pocos platos, no soy de venir a lugares como este y, además, cada plato era costoso y yo no tenía mucho dinero. Mamá me paga los días veinte, porque la ayudo unos cuatro o cinco días a la semana a atender el restaurante, pero hoy era diez apenas. -Todo es costoso.-Escuché su risa. -Chen, pedí lo que querás. Yo te traje, te estoy invitando. -¿De verdad? -Sonreí, el asintió. Sonrió también. Moría de hambre, siempre tengo hambre. Pedí un arroz especial y un jugo. -¿Qué tomarás? Supongo algo con alcohol como lo hacen tus amigos. -Mmm no, pediré un jugo también. -No lo haces solo porque yo lo pedí, ¿verdad? -No bebo alcohol. El mesero tomó el pedido y se llevó las cartas. -¿Por qué? -Pregunté. -La última vez que lo hice… -Miró pensativo lejos. -Fue un poco pasado. -Lo miré confundido. -¿Bebiste mucho? -Sí… eso no se puede volver a repetir. -Tomó mi mano sobre la mesa, creo que me puse de todos los colores. -Cambiando de tema, mejor contáme algo. Lo que querás. Más tarde cenamos, el no volvió a hablar de ese tema. Parece que cada vez que va a contar algo serio o difícil, lo deja a medias. La primera vez que me habló dijo que tenía problemas del corazón o algo así y lo dejó a medias, algo le sucedió con el alcohol y cortó de repente la historia. No me pareció prudente preguntar, lo escucharía cuando él quisiera decirlo. Por otro lado, la pasé muy bien, de verdad. Era imposible aburrirse estando con él. Era conversador, alegre y chistoso, siempre me hacía reír y eso es realmente difícil porque me cuesta sonreír o no sé si es que la gente que conozco no es chistosa. Mi amigo Samuel a veces es chistoso, pero no adrede, es su mente que lo hace decir esas cosas, como la otra mañana en clase cuando en geografía lo mandaron a ubicar el país Bosnia y lo ubicó en Oceanía, toda la clase rió media hora de eso. Antes de nueve, me dijo que debíamos irnos y condujo por unos quince o veinte minutos hasta salgar, exactamente la calle oscura donde está la sede del Junior, el equipo de mi ciudad. En esa calle no hay nada, solo vegetación, un colegio y un hotel tenebroso, se dice también que aquí aparece el famoso fantasma de la novia de Puerto Colombia, una vieja historia local. Rubén se detuvo en la entrada a salgar, antes del hospital psiquiátrico. Había muchas motos, calculo unas treinta y muchas personas. La mayoría tenían muy mala pinta, parecían maleantes. Nos bajamos y agarré el brazo de Rubén por miedo, todos me aterraban y me miraban como si quisieran atracarme. No quiero que me atraquen. -¿Por qué me agarras así? -Preguntó divertido. -Tengo miedo. -Admití, el rompió en risas y me sentí avergonzado. -Es curioso, pareces un koala cuando me sujetas así, pero eres más lindo, como un osito. -No te rías de mí. -No me río de ti. -Se detuvo en frente de mí, me abrazó por mi cintura y empecé a temblar, no pude mirarlo más, podría tener una embolia o muerte cerebral. -Tómame siempre así, te cuidaré. -Besó mi mejilla, lo miré desconcertado y rompió en risas. Unos chicos se acercaron y lo saludaron. Aproveché que hablaban para tomar aire, estaba hiperventilando, incluso sudaba, mi temperatura corporal se disparó. No esperaba que hiciera eso… ¿será qué… de verdad le intereso? ¿es posible? Rubén me dijo que me quedara con sus amigos en lo que empezaba la carrera. Lo vi ponerse de quinto, iban a participar unos ocho motociclistas. Hasta donde tengo entendido, esto no es legal, no entiendo como alguien como Rubén conoce a este tipo de personas, él no es como ellos o no sé si es que no he terminado de conocerlo, pero hasta este momento, creo que él es verdaderamente genial. Incluso antes de empezar la carrera, volteó a verme, sonrió y un par de segundos después fue que empezó. Eso me puso de los nervios, creo que es muy riesgoso. Si él se cae en esa carretera oscura a esa velocidad… podría ser fatal. Preferí no mirar, me di la vuelta. La carrera era prácticamente un círculo de varios kilómetros. Subirían por la parte Oeste de salgar, doblaban por el norte, bajaban luego por el este y finalmente llegarían de regreso aquí por el sur. Pensé que se estaba tardando mucho, miraba constantemente mi reloj, habían pasado varios minutos y la vía de regreso es en bajada, es peligrosa. Finalmente los vi a lo lejos y en menos de nada había terminado. Rubén no llegó de primero, fue el tercero. No me gustan estas carreras, no creo que él deba participar en esto. Después de despedirse de todos y rechazar varias invitaciones a bares, me dijo que nos fuéramos. Condujo a mi casa y llegamos a eso de las once y treinta, la carrera demoró más en empezar que el recorrido en sí. Rubén se bajó y me acompañó hasta la puerta. -No te aburrí llevándote allá, ¿o sí? -Preguntó dudoso. -No, francamente estaba nervioso. -¿Por qué? -Podías haberte muerto. -¿Ya te preocupas por mí? -Eso me hizo ponerme muy nervioso y escuché su risa. -Era broma, osito. -¿Te burlas de mí llamándome así? -No, me parece bonito ponerte un apodo. -Sonrió, creo que… es en serio. Está genuinamente interesado en mí, su sonrisa, su mirada, él es 100% sincero y no lo entiendo. -¿Por qué te ves triste osito? -No estoy triste, es solo que… ¿por qué quieres salir conmigo? No tengo nada de especial. -¿Lo decís en serio? -Lo miré confundido. -Sos adorable Chen, sos exactamente lo que buscaba y muero por conocerte más, quiero hacerlo. -Yo… no sé qué decir. -Sólo dame la oportunidad. -Rubén… -…De hacer que yo te guste igual. ¿Sabes? Te va a sonar un poco cursi y tonto, pero la noche en que te vi en la fiesta de Alex, te miré solo una vez y tu imagen se me quedó en la cabeza. Luego te vi llorando y aturdido y pensé: ¿qué le pasó a ese niño? Te convertiste como en un acertijo, luego solo con cruzar solo un par de palabras contigo lo supe, me interesa el niño que lloró ebrio en mi cama, es lindo. Lo quiero para mí. -¿Lo… dices en serio? -Gagueé. -“Chen”. -Se acercó a mí, apretó mis mejillas y de nuevo empecé a hiperventilar. -Yo no miento. -Sonrió y volvió a besar mi mejilla, me sentí tan nervioso que se formó un nudo en mi garganta. El al verme así rompió en risas. -Creo que ya dejaré de torturarte, me iré. Te veré aquí el lunes. -¿En mi casa? -Trabajo aquí, ¿recuerdas? -Lo había olvidado, el lunes empezará a ayudarle a mi madre. No sé cómo será esto. Asentí. -Sueña bonito.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD