Rubén’s POV
-No es justo, sos el más feo de los dos y entonces, ¿por qué el viejo te llama a ti y a mí no para eso? ¿será que se dio cuenta de mi bajo rendimiento o qué?-Se quejó mi hermano y chasqueé la lengua.
-Me llamó a mí simplemente porque sé cocinar y vos no, ya está.-Me miró desconcertado, como incrédulo de mis palabras.-¿Cómo va a llamarte a vos cuando el otro día quemaste una simple tortilla de huevos? Pelotudo.
-Es injusto, voy a pedir renuncia a la patria potestad, me voy de esta familia.
-Bueno, vete por la sombrita.-Le dije y me pegó en el brazo, le enseñé mi dedo del medio. Papá me había llamado para ver si podía ir tanto en las vacaciones de mitad como las de fin de año, para trabajar en varios de los restaurantes familiares, que no daban abastos y no tenían muy buenos cocineros que digamos. Probablemente el otro año, deba irme en definitiva para allá cuando finalice la escuela y supongo, puedo estudiar mi carrera en la plata, aunque irme… sería alejarme en definitiva de mi flaquito y no sé si pueda hacer eso.
-Qué pelea de inválidos, ¿por qué no mejor se callan?-Se quejó Álex y vimos a la nueva novia de mi hermano acercarse, Fernanda. Es la mina más decente que le he conocido en toda mi vida y era toda una sorpresa que no perteneciera a una pandilla o alguna cosa cutre de esas. Era alta, guapa y tenía el pelo corto, teñido de rubio. No sé cómo hizo para levantarse una alta mina como esas, pero bueno, me alegra por él y espero que con esta mina al menos dure más de dos meses.
-Bueno, ya llegó mi novia, pero por allá viene corriendo tu novio hacia ti en cámara lenta.-Dijo Julián señalando hacia atrás y vimos a Samuel correr a toda velocidad hacia Álex, parecía un potro de carreras. Fue muy chistoso de ver.
-Vuelves a decir eso y si mi novia te escucha, me manda a unas vacaciones indefinidas en el infierno.-Dijo y reímos, pero lo miré de reojo. No me creo de a mucho esta fachada de esos dos, son demasiado apegados en todos los sentidos como para ser simplemente amigos.
-Y, ¿tu novio?-Preguntó Fernanda y era lógico que se refería a Chen. Hasta ella me ha visto con él siempre y por supuesto, también cree que somos novios, al igual que sus padres y lo entendía, era lógico para cualquiera que pensaran eso, pero no, no lo éramos aún, aunque… sí veía cerca la posibilidad ahora. Me sentía realmente ilusionado después de lo que había ocurrido anoche y por primera vez desde que lo conozco, me permití tener esperanzas.
-Se está tardando.-Comenté y mi hermano me fulminó con la mirada.
-Mmm, hasta que el susodicho Chen, deje de hacerte sentir como la mierda, no dejaré de tenerlo entre ojos, que ganas de pegarle no me hacen falta.
-Oye, es un niño, ¿cómo dices que le vas a pegar?-Se quejó Fernanda.
-Ya como que se lo merece, por pelotudo.
-Oye, en serio, bájale a la agresividad, no permitiré que le hagas nada.-Me quejé y él se encogió de hombros. Se despidieron y los vi alejarse. Miré la hora en mi teléfono y tenía ya unos quince minutos de retraso, lo cual era muy extraño.
Compré una botella de agua y lo seguí esperando, pero pasó mucho tiempo y no llegó. Incluso, ya no quedaba casi nadie en la escuela a excepción de los profesores, así que miré la hora una última vez y… justo como pensé, llevaba más de una hora esperándolo. ¿Será que… te fuiste con Hugo? ¿serías capaz de hacerlo cuando hace sólo unas horas tuvimos un momento como ese? Dios… quise llorar, pero no, no lo haría, no me quebraría, no aún.
Conduje hacia el restaurante de sus padres y decidí que no pensaría mucho, me concentraría sólo en trabajar. Así que apenas llegué, estacioné, pero cuando entré al restaurante me quedé en blanco al ver a Chen almorzando como si nada, quién me miró apenas me vio entrar y lo fulminé con la mirada. Le hice señas de que se acercara, lo hizo de inmediato.
-Chen, ¿por qué me dejaste esperando por vos? ¿sabes cuánto tiempo te esperé? Me enoja demasiado porque no es la primera vez…
-Rubén…
-¿Te fuiste con Hugo?
-¡No! No me fui con él, lo juro.-Respondió a la defensiva y chasqueé la lengua.
¬-¿Qué otra cosa querés que piense si siempre me hacés lo mismo?-Me quejé y él tomó mis manos, desesperado un poco.
-Oye, no…
-Estoy muy enojado, mejor hablamos más tarde.-Le dije y me alejé, era preferible alejarme que a hablarle con enojo, porque estaba demasiado molesto y no lo podía controlar, más sabiendo lo sensible que es él y que se puede sentir mal por cualquier cosa que le diga.