capitulo: 5

1584 Words
Sonia. Escucho sonar mi alarma, estiro mi mano para intentar apagarla, justo en ese momento recuerdo que no estoy en mi casa, me siento en la cama, froto mis ojos adormilados, para después levantarme e ir al baño a lavarme la cara, tengo por hábito hacer ejercicio por las mañanas, me pongo un Legging deportivo para después salir e ir al gimnasio, quiero darle un vistazo, ver cómo es y que ofrecen a los huéspedes, al salir veo a Peter y Lucas esperándome listos para irnos. *chicos, por qué no se quedan a descansar, y me dejan ir sola, no quiero llamar la atención* digo haciendo ojitos, no me gusta que la gente voltee a verme cuando camino en medio de ellos. *Lo siento señorita, pero el abuelo nos pidió que no nos separemos de usted* contestó Lucas, no dije nada y salí molesta. al llegar al Gym quedé encantada, todo estaba bien ubicado y nuevo, si los demás hoteles están en este estado estoy a punto de cerrar un gran negocio, pensé animada. *Le puedo ayudar preciosa, si deseas puedo ser tu personal trainer* dijo un joven intentando acercarse a mí, pero Lucas lo bloqueó antes de que pudiera hacerlo. Cuando finiquitó la compra, lo primero que haré es investigar a todos los empleados, no quisiera tener un personal que haga sentir acosada a las personas al llegar a sus establecimientos. *Puede mantener su distancia por favor, la señorita no necesita sus servicios, además no es muy temprano para que un trabajador esté aquí* dijo Peter mirándolo de pies a cabeza al hombre, que se puso nervioso tras la pregunta. *Yo, yo tengo permiso de estar aquí, no tengo horario para venir al Gym* contestó con descaro, decidí no hacerle caso y me fui a hacer mi rutina hasta las 7 de la mañana, después regresamos a la suite me di un baño, para después ir a encontrarme con el señor Pérez. *Chicos no se preocupen en acompañarme, estaré bien, además es solo bajar al restaurante, no iré a ningún otro lado* dije para luego salir de la suite, el señor Pérez me invitó a desayunar para conocernos en persona y hablar de los últimos detalles sobre la compra. *Buenos días, el señor Pérez me espera, puede indicarme si ya llegó por favor* pregunte a un joven que está al costado de la entrada al restaurante. *buenos días, claro que sí señorita, el señor me comunico sobre usted, por aquí por favor* contestó el joven indicándome el camino, al llegar vi a un señor de unos 60 años, sentado revisando unos documentos. *¿Señor Pérez?, Buenos días* saludé al acercarme. *ohh, señorita Trembay, es un placer conocerla al fin* contestó el señor respetuosamente, yo sonreí en respuesta. *para mí también es un placer conocerlo y hacer negocios con usted, señor Pérez* conteste mientras me siento en la silla que el señor caballerosamente movió para mi. *Antes que nada, que le parece si hacemos nuestro pedido, le recomiendo un omelette de jamón y queso, es riquísimo y no lo digo por presumir* dijo el señor risueño. *si usted lo recomienda, estoy segura que debe ser delicioso; que le parece si mientras nos traen el desayuno, me platica el motivo por el cual tomó la decisión de vender este maravilloso hotel* pregunté, el señor suspiro para luego contestar. *Como le comenté cuando conversamos vía telefónica, estoy a punto de declararme en quiebra, no lo supe administrar, paro para que me entiendas un poco más, te contaré la historia; este hotel es un regalo que le hizo mi suegro a mi único hijo, yo no soy de ciudad, soy un hombre de campo, cuando conocí a mi esposa, ella era una mujer de buena familia y yo un simple granjero, no se que le enamoro de mi, pero me siguió hasta mi finca, en unos meses caí en sus encantos, unos años más tarde nació nuestro hijo, el era un soñador, no le gustaba la finca, pero jamás nos mostró su disgusto, cuando creció lo mandamos a Manhattan con su abuelo, el estudio administración y hotelería, su abuelo le regaló su primer hotel, después de eso, se dedicó a trabajar mucho, para después comprar 4 hoteles más, cuando los compro no estaban en un buen estado, el los arreglo e hizo que todos fueran un éxito, a nosotros nunca nos dejó a un lado, el nos daba de todo, era un hijo filial con nosotros, hasta hace 10 años, mi hijo tuvo un accidente, en ese tiempo mi esposa se hizo cargo de todo, yo estaba con el en el hospital, los años pasaron y el no mejoro, hasta hace 4 años que falleció, no tuvo familia aparte de nosotros, cuando murió supimos que era gay, seguro lo oculto pensado que éramos unos viejos homofóbicos, pero estaba lejos de la verdad, nosotros lo amamos tal y como era, hace 2 años mi esposa se enfermo, y yo me puse al frente, pero no pude sacarlo adelante, al que contratamos nos estuvo robando, también usamos mucho dinero para la recuperación de nuestro hijo, la cosa es que no podemos quedarnos con esta cadena de hoteles, mi esposa necesita estar en un lugar tranquilo y que mejor que nuestra finca, dónde tenemos tantos recuerdos con nuestro muchacho, muchos quisieron comprarlo, pero yo quiero que quede en manos de alguien que valore el trabajo y sentimientos de estos viejos, por eso estoy muy feliz que usted sea la que lo adquiera* dijo el señor con una sonrisa nostálgica, mis lágrimas caían al escuchar la historia que me contó, cuánto me hubiera gustado tener unos padres como ellos, pero tampoco puedo quejarme, tengo un abuelo maravilloso. *Siento mucho su perdida señor Pérez, le prometo que sus hoteles quedarán en buenas manos* dije tomándole de las manos. Él sonrió mientras daba palmaditas en mi mano. *Aquí tiene su pedido, espero sea de su gusto* dijo la señorita, realmente su olor me abrió el apetito. *Mm, está delicioso, tenía razón es uno de los omelette más ricos que he probado* dije después de pasar mi primer bocado. *Se que es delicioso, es la receta de mi mamá, que fue heredado a mi esposa, y ella haciendo unos cambios ayudó a mejorarlo e hizo que sea un desayuno gourmet* dijo orgulloso, cada vez que dice algo me sorprende, se ve que este hotel significa más de lo que dice para su familia. *qué le parece si mantengo el nombre de los hoteles, ¿estaría usted de acuerdo?* pregunté mirándolo a los ojos, fue algo fugaz pero vi alegría en su mirada. *¿Está segura?, no quiero que lo hagas solo porque sintió pena de este viejo* dijo con tristeza en la mirada. *Jamás lo haría por eso, la verdad me gusta el nombre, " il nostro amore" es un nombre bonito, el mío se llama, "your House Trembay" se que se escucha raro je, je, je, pero la idea fue porque quise que los clientes se sientan como en casa* dije esperando su reacción. *Es un bonito nombre, me gusta, si a usted le parece bien, puede quedar con el mismo nombre al final de cuentas eso ya saldría de mis manos, ya que una vez que firmemos la compra usted puede hacer los cambios que desee* dijo con una sonrisa triste, después comimos, entre risas, hice una que otro chiste para hacerlo sonreír, creo que encontré otro abuelo al que necesito darle un poco de mi amor. *qué le parece si firmamos la compra después de ver los otros hoteles, según la información que me facilitó, están en Nueva York, Las Vegas, Miami y Chicago verdad?* pregunté para cerciorarme de que no me haya equivocado con ninguna. *Por supuesto, no hay problema, yo la espero, y si, están en los lugares que nombró* contestó con una sonrisa. *Le puedo pedir discreción con respecto a mi por favor, no me malinterprete, no quiero que sepan que los hoteles fueron vendidos hasta después de hacer una auditoría a todo el personal* Explique rápidamente. *Entiendo, no se preocupe, creo que muchos la verán negras, pero estás en todo tu derecho, lo único que le pido es que si no tiene nada que los perjudique permanezcan con sus trabajos, tenemos muchas trabajadoras que son madres solteras, universitarias y algunos mayores, pero todos hacen bien su trabajo* explicó el señor, yo asentí, no siempre soy condescendiente con los que hago negocios, pero este señor es especial, al terminar el desayuno con muchas emociones y pensamientos encima, me despedí de él señor, para luego ir a prepararme e ir de viaje para ir a visitar los otros hoteles. Pasaron los días, en cada una de ellas quedé impresionada, el que más me llamó la atención fue el de Las Vegas, las habitaciones eran con decoraciones románticas, unas más que otras, pero todas eran hermosas, la de Nueva York es elegante, la de Miami y Chicago, también son muy hermosos, pero más familiares, demore casi una semana visitando una a una, ya era fin de semana y regrese a California, el señor Pérez tenía que regresar con su esposa a su finca, y me pidió finiquitar la compra.
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