Capitulo 2
"Maximiliano Alcazar"
Al salir de la casa de su tía, Nathalie fue dirigida a una enorme camioneta negra que la esperaba para llevarla hasta la que sería a partir de ese día su nueva casa. Estaba impactada por lo que había pasado, Amelia la había cuidado todo ese tiempo solo para desquitarse de sus padres y lo más triste de todo es que tal parecía que había cumplido su objetivo puesto que, en ese momento ella se dirigía a casa de un completo desconocido del cual podría esperar cualquier cosa y si era verdad que tenía su custodia, como le había dicho Amelia, no habría mucho que ella pudiera hecer para librarse de él, más que demostrar que no podía cuidarla como debía, cosa que teniendo dinero sería imposible.
- Señorita Valbuena - escucho la voz de uno de los hombres, que, de pie frente a ella y con la puerta del auto abierta esperaba que bajara. Ella avergonzada por haber estado tan distraída con sus pensamientos que ni siquiera había sido capaz de notar que ya habían llegado, bajó y quedó impactada por la enorme casa que tenía frente a sus ojos. Era una casa preciosa, tuvo que admitir para sí, que estaba entre lo clásico y lo moderno, elegante y sutil, pero con carácter. Al caminar por el gran pasillo que estaba después del recibidor noto que la llevaban directo hasta el living dónde supuso la esperaba su nuevo tutor.
Maximiliano en cuanto llegó la camioneta con la que sería su protegida ordeno a Guadalupe, su ama de llaves, que la llevarán al living lugar donde la conocería y le explicaría algunas cosas antes de empezar a ejercer como su tutor. Con calma y sigilo camino por los pasillos de su enorme casa hasta llegar a la sala donde se encontraba y enseguida la vio. Se veía preciosa y parecía muy insegura y atemorizada, lo que en su situación era comprensible, ya que la pobre pasaba de tener una tía que no la quería, pero era de su familia, a no tener a nadie en el mundo y depender de un desconocido del que no sabía ni el nombre.
- Buenos días - entro haciendo notar su presencia ante los dos hombres de seguridad, su ama de llaves y Nathalie.
- Buenos días - respondieron todos al unisono, todos excepto ella que se dió vuelta y lo miro. Sus miradas se encontraron en ese momento y quedaron conectadas por unos breves instantes, cosa que los hizo sentir incómodos. Él dándose cuenta de lo que había pasado, aparto la mirada de los ojos azules de la chica y se fijó en sus empleados, quienes se retiraron enseguida al comprender lo que esté les quería decir con ella. Nathalie, al salir de su asombro por la mirada que había cruzado con aquel hombre de unos hermosos e hipnotizantes ojos verdes, vio como los empleados salían y se quedaba solo con él.
- Tu debes ser Nathalie - dijo Maximiliano sin saber de qué otra manera comenzar, intentando utilizar el tono más suave y amable que podía. No sabía por qué, pero no quería asustarla más de lo que ya estaba, lo cual era raro ya que muy pocas veces se preocupaba en como le hablaba a la gente. Al ver que no decía nada decidió proseguir - Soy Maximiliano Alcazar, y como ya debes saber voy a ser tu nuevo tutor - añadió. Nathalie lo observo por un segundo sin expresión alguna en el rostro, para luego asentir.
- Un gusto señor Alcazar - susurro - ¿le puedo hacer una pregunta? - él hizo un gesto de aceptación con la cabeza - espero no parecer grosera o muy insolente - empezó a decir - pero ¿que cree usted qué puedo hacer con esa información? - Maximiliano parpadeo una vez sin parecer sorprendido, ella suspiro y continuando cruzada de brazos siguió hablando - si algo me quedo claro hoy es que aún no soy dueña de mi vida, no la controló y debo atenerme por el momento a las decisiones que tomen otros para mí , así que por favor vaya al grano y dígame ¿qué hago yo aquí? sin rodeos.
- Creí que estaría nerviosa, incómoda e incluso asustada por estar en manos de lo que es para usted un completo desconocido - admitió asombrado por la actitud tan relajada y serena que tenía ante esa situación, cuando antes le había parecido totalmente abatida e indefensa - debo reconocer que esperaba encontrarla algo triste por ver qué su tía había decidido no velar más por su bienestar y cuidado.
- No se confunda Maximiliano, puedo estar muy nerviosa e incómoda por la situación - pauso - confundida por no saber que se espera de mi ahora que estoy aquí - reconoció - pero asustada no, eso ya no sucede muy amenudo, ya que como pudo notar no tengo mucho que perder. Lo único que si quiero saber es ¿por qué me tiene aqui?
- Ya lo sabe, me voy a hacer cargo de su tutoría - dijo sin querer revelar la verdadera razón de su presencia en su casa y en su vida, no le parecía muy sensato decirle que iba a ser preparada para hacerse cargo de sus negocios en caso de que en algún momento, a él, le pasará algo. Ella sonrió, demostrándole que no le creía nada.
- A ver, déjeme ver si entendí - se mordió el labio inferior -¿ se supone que se va a hacer cargo de mi así por qué si, y ya? Perdoneme pero no le creo nada.
- ¿Me está llamando mentiroso? - arqueó una ceja cruzandose también de brazos e irguiendose, acentuando la diferencia de estatura entre ellos. Nathalie sin el menor temor asintió.
- Si, no le creo - repitió con una mirada desafiante. Ella lo miro con mayor atención notando lo atractivo que era; tenía el cabello tan n***o como el cielo de medianoche, la tez blanca, unos rasgos armoniosos y elegantes acompañados de la expresión sería que había adoptado, un porte escultural que denotaba fuerza y que lo hacía parecer imponente y por último esos preciosos ojos verdes con una profundidad y calidez, que estaba segura intentaba ocultar - le diré tres razones por la cual su excusa no es válida para mí. Primero: No parece la clase de persona que hace está clase de cosas, no creo que adopte todos los años a un nuevo joven solo para hacerse cargo de él ¿o si?
- No - admitió.
- Exacto - asintió - Segundo: Es muy joven, por lo que vi ni siquiera está casado, así que dudo que desee tener alguna especie de hijo, al cual educar, por qué de ser así habría adoptado un niño o habría tenido uno propio ¿No es cierto?
- No quiero un hijo - dijo él ya molesto por qué esa niña impertinente lo estuviera analizando.
- Otro punto para mí - presumio - Tercero: Si no quiere un hijo cosa que acabo de confirmar, es por qué no quiere responsabilidades fuera de lo que acostumbré a hecer, por lo tanto ha de tener una razón de fuerza mayor para a estas alturas querer venir a hacerse responsable por mi - termino de sacar sus conclusiones - y es eso exactamente lo que quiero saber, por qué tengo el presentimiento de que usted sabe mucho sobre mi persona y yo, nada sobre ti. Ahora, explíqueme ¿Cuál es esa razón?
- No le voy a explicar nada - dijo con severidad - creo que tú, Nathalie debes quedarte con lo que tienes y ya, es más que suficiente. Mis razones y explicaciones me las guardo para mí y a ti no te incumben.
- Me incumben cuando se trata de mi vida, Maximiliano - le respondió igual de enojada que él - de no tratarse de algo referente a mi, te aseguro que no me interesaría en lo más mínimo.
- Nathalie conformate con saber que no vas a hacer nada que no quieras, vas a estar bajo mi protección y vas a tener todo lo que quieras siempre y cuando no te afecte ni a ti ni a tu bienestar - trato de tener paciencia, él no se caracterizaba por ser especialmente paciente pero era increíble como con ella la había perdido en cuestión de minutos.
- ¿Por que no me lo explicas y ya? te resultaría mucho más fácil - dijo sin comprende su insistencia en no decirle nada.
- Se acabó - sentenció sin chance a replica - ya dije que eso no es tu problema y así te vas a quedar, punto. Ahora voy a llamar a Lupe y ella te va a llevar a la que será tu habitación. Yo debo irme, en cuanto llegue te explicaré algunas cosas y no volverás a preguntar sobre esto ¿comprendes?
- ¡No soy tu empleada a la que le puedes ordenar las cosas! - chillo ofendida e irritada - No lo olvides.
- No, estás en lo cierto, no eres mi empleada - observo que estaba con su ojos azules fijos en los suyos - pero yo si soy tu tutor y por lo tanto tomo las decisiones, ya lo habías dicho, te debes atener a lo que yo decida para ti - su mirada se volvió fría e inexpresiva y su tono firme.
-¿Te digo algo? - dijo notando el cambio que había dado - apenas te conozco y ya te odio. Te odio.
- Eso es normal - sonrió con sarcasmo - la mitad de la gente que me conoce me odia y la otra mitad me trata por qué lo necesita. Bienvenida al club, Nathalie.
Maximiliano opto por no decir nada más, si algo había aprendido era a saber cuándo callar, así que salió de la estancia directo a buscar a Lupe, en la cocina donde sabía que estaría y después de darle indicaciones se fue a su oficina. Sabía que no debía perder los estribos y con ella tal parecía que los perdía demaciado rápido, así que distraerse en el trabajo sería lo mejor. En un principio había pensado que podría intentar ser más amable y sutil con Nathalie, pero no era el tipo de mujer que se conformaba con una excusa y ya, por el contrario buscaba muchas explicaciones y eso a él no le agradaba en lo más mínimo. Dio un golpe al volante del auto y soltó el aire de golpe. El primer día en su casa y ya había fracasado. No, no podía seguir así, le tenía que demostrar quién era Maximiliano Alcazar.