Capitulo 3
" Lo odio "
Después de que Máximiliano se fuera dejándola sola, Nathalie se sentó en el sofá furiosa y confundida, más de lo que estaba ya, cabía resaltar. No tenía idea de por qué estaba allí, pero no sé tragaba ese cuento de que solo fuera por generosidad de ese tonto, eso no tenía lógica alguna, aunque al menos no era malo o eso le había parecido a ella, de lo contrario habria sido peor. Lo que quería decir es que lo único que le molestaba era que no fuera directo y sincero con ella ¿por qué no decirle? total era su vida y claro que le interesaba la razón por la que había decidido encargarse de su cuidado.
- Idiota. Lo odio - murmuró pasando una mano por su cabello.
- Habla de Maximiliano ¿no? - la sorprendió una voz haciendola sobresaltar. Al levantar la cabeza se encontró con la mujer que los había recibido cuando llegaron - muchos piensan lo mismo de él - continuo hablando mientras se acercaba. Nathalie avergonzada no sabía que decir, ella trabajaba para Maximiliano y por lo tanto aquel comentario podría haberla metido en problemas, pero se relajo cuando la señora de unos 50 años sonrió amable y nego diciendole - no se preocupe señorita, no le diré nada a Max - aseguro - Soy Guadalupe pero puede decirme Lupe, soy el ama de llaves y como sabrá me hago cargo de la casa. Bienvenida a la mansión Alcazar - dijo haciendola sonreír también.
- Gracias Lupe - suspiró - Soy Nathalie Valbuena y puedes decirme Nathalie o Nat, siento haber insultado a Maximiliano pero en serio es... - soltó un pequeño gruñido e hizo un gesto de desesperación que a Lupe le pareció gracioso - ¿desesperante? - la mujer rio ante la reacción de la joven.
- Maximiliano es algo desesperante, tienes razón - se sentó a un lado en el sofá - quizás estricto, controlador y algo severo, pero no es una mala persona - dijo tan segura que le pareció verdadero - no te va a hacer daño, no es ese tipo de hombre.
- Pareces muy segura de lo que dices, Lupe - la señora la miraba con unos sabios ojos color almendra - ¿Cómo puedes estarlo? ¿Como saber que de verdad no me hará daño en algún momento en cuanto lo desespere?
- Por qué lo conozco desde que era un niño, eso por no decir desde que nació - sonrió con astucia - trabajaba en casa de sus padres cuando la señora estaba embarazada y lo he acompañado desde entonces, durante todo su crecimiento - Nathalie abrió los ojos sorprendida.
- ¿Dices que pasaste toda tu vida con él? - ella asintió.
- Mi esposo y yo, por lo tanto estoy completamente segura de lo que te digo, no es malo - tomo su mano con cariño - es solo que no ha tenido una vida fácil.
- ¿Puedes decirme por qué me tiene aqui? - pregunto con cautela al ver que está podría tener información - ¿por qué me trajo aquí o cuál es el motivo de que me haya adoptado?
- Tiene sus razones, pero no son malas si eso es lo que piensas - Nathalie arqueó una ceja con incredulidad - y como sabrás no puedo darte ninguna información, solo él puede hacerlo - al ver la cara de la joven decidió cambiar de tema - Me pidió que te enseñará tu habitación - se levantó como un resorte y la miro - vamos, estoy segura de que te va a gustar - Nathalie obedeció y la siguió mientras subía las escaleras - Max la mando a preparar para ti y exigió tener todo lo necesario para tu llegada - pasando varias puertas llegó hasta una gigante de madera que abrió.
Al quedar abierta la puerta de la recamara, Lupe la dejo pasar y vio la habitación más grande, elegante y bien decorada que jamás había existido.
- Está preciosa - dijo sin mucho entusiasmo, inspeccionando todo, la cama enorme y bien tendida con sábanas blancas, la estancia estaba decorada en tonos beige, blanco y n***o, habían muebles, algunas mesas, una enorme ventana, chimenea, el baño y un vestidor repleto de ropa y accesorios necesarios para combinarlos de cualquier manera. Al acercarse a la cama vio sobre está, una caja con los objetos más importantes para ella, como fotografías de sus padres, objetos personales y con valor sentimental. Encima de una mesa, que funcionaba como escritorio, estaban todos los aparatos tecnológicos que pudieran existir, incluyendo un celular nuevo.
- Como podrás ver la orden fue cumplida - hablo con un tono divertido - tienes todo lo necesario para ti, aquí.
- Ya veo - suspiro sentada a la orilla de la cama observando el lugar con una mezcla de indiferencia y tristeza - supongo que así será mi vida de ahora en adelante, llena de lujos pero emocionalmente vacía.
- Eso no tiene por qué ser así - se colocó a su lado hablando con ternura a aquella niña que estaba tan confundida que se notaba en su mirada, era tan joven que todos sus sentimientos se reflejaban claramente en sus ojos azules.
- Estoy sola Lupe, desde que mis padres murieron cuando yo tenía 12 años, no tengo nada que sea tan valioso como el amor de ellos - contó con la voz débil - vivir con mi tía Amelia nuca fue fácil, no era la clase de tía amorosa y dedicada que siente ver a su única sobrina sufrir, tampoco quería que sintiera lastima pero no tuve ningún apoyo durante ese proceso y... ahora Máximiliano ¿que se supone que haga? él tampoco me quiere y no creo que sea la clase de persona que me pueda dar amor, además ni siquiera se la razón por la que estoy aquí, ni por cuánto tiempo. No tengo nada.
- Pero piensa en lo positivo Nathalie - aconsejo - eres joven, bonita y muy inteligente. Algún día va a llegar una persona que te quiera y te de todo ese amor que te ha faltado. Solo tienes que verlo así linda, mejor no te agobies pensando en lo que te falta y concentrate en buscar la felicidad que tus padres querrían para ti. ¿No crees que es mejor? - pregunto acariciando su cabeza al ver que salía una lágrima de sus ojos, ella asintió, Lupe tenía razón debía seguir adelante y tratar de ser feliz lo que le quedaba de vida, eso era lo único a lo que podía aferrarse ahora.
- Tienes razón Lupe - seco la gotita que resbalaba por su mejilla - se que no será nada fácil, y no lo ha sido hasta ahora - bromeó - pero debo hacerlo, por ellos y por mi - respiro hondo para ignorar el nudo que se había formado en su estómago - gracias - susurro luego - muchas gracias por tu consejo.
- Por nada, linda - se levantó acomodando su ropa - bueno ya que estás mejor voy a bajar a preparar la comida y te aviso para que bajes, mientras podrías terminar de ver tu habitación y revisar todo a gusto, también darte una ducha caliente y relajarte un poco - Nathalie sonrió y con un asentimiento le hizo saber que así lo haría. Cuando ya Lupe se iba la llamo.
- Lupe - está volvió su mirada un instante y espero atenta - ¿crees que Máximiliano volverá para la comida? - pregunto, aunque sonara estúpido y algo infantil no quería verlo en ese momento, lo cual no era muy lógico puesto que estába en su casa y podría llegar cuando se le antojara. Obviando sus pensamientos espero una respuesta de la mujer que tan amable estába siendo. Está tras mirarla por unos segundos decidió hablar comprendiendo su angustia e incomodidad.
- No lo creo, él siempre tiene mucho trabajo y en raras ocasiones vuelve para la comida - la tranquilizó - puede que regrese para la cena o después de ella, todo depende de su trabajo.
- De acuerdo - pauso un segundo - Gracias Lupe - y fue cuando quedó sola en la gran habitación. Lo quisiera o no debía de adaptarse a su nueva vida, con muchos lujos pero sin nada de amor o afecto, en la que debía luchar por ser libre y encontrar su propia felicidad.
Sin ánimos de nada decidió levantarse y darse una relajante ducha, para posteriormente irse a dormir, esa día no haría nada ya después ejecutaría su plan, pero ese día solo lloraría un rato sin que nadie la fastidiara.
Lupe al estar lista la comida fue a avisarle a Nathalie que ya podía bajar, pero al entrar en su cuarto la encontró profundamente dormida, por lo que decidió dejarla tranquila.
En la noche cuando Maximiliano llegó a la casa fue a la cocina y encontró a Lupe organizando algunas cosas dentro del refrigerador.
- Buenas noches - saludo, ya había pasado la hora de la cena, había decidido no volver hasta tarde para no encontrarse con Nathalie, no tenía idea de cómo podía tratarla después de la discusión que habían mantenido en la tarde por lo que opto por no verla y esa era la mejor solución, llegar tarde.
- Buenas noches Max - respondió ella amablemente cerrando el refrigerador y observandolo atentamente - ¿vas a cenar o ya lo hiciste? - él nego.
- No he cenado, pero no tengo apetito - dijo a la mujer que día a día sin importar nada lo cuidaba desde que nació como a un hijo - gracias. ¿Dónde está Nathalie? - pregunto sin rodeos sentándose en la barra de la cocina mientras ella lo hacía frente a él.
- Es su habitación. Estaba algo indispuesta así que decidió irse a dormir - y como lo conocía tan bien, reconoció lo que quería en cuanto dejo su mirada fija sobre ella - Desde está tarde que la deje allá, estaba bastante mal, aunque no es para menos en su situación.
- ¿Eso quiere decir que no ha comido nada en todo el día? - ella asintió.
- Al menos mientras estuvo aquí - admitió.
- ¿Intentaste despertarla?
- Para la cena, si, pero no quiso bajar - y como ya Max lo sabía escucho lo que iba a decirle a continuación - creo que no deberías ser tan duro con ella.
- Sabía que lo dirías - murmuró él rodando los ojos.
- Max esa niña no es ninguna interesada - dijo con paciencia - estuve hablando con ella está tarde y se lamento profundamente de estár aquí. Entonces creo que lo mejor sería que le dijeras lo único que quiere saber ¿por qué está aquí? y ya no debes decirle más nada.
- Aja, y cuando me pregunte ¿por qué no quiero tener una esposa, hijos y familia, que se supone que le responda? - sus ojos verdes se tornaron algo más oscuros - no estoy dispuesto a que nadie sepa eso, ella deberá adaptarse a acatar mis órdenes sin rechistar, quejarse o hacer preguntas. Tu mejor que nadie sabes que no se me da muy bien eso de andar siendo complaciente y dulce con la gente, eso gracias a mi padre, y ella no tiene que ser la excepción. Cómo dije tendrá lo que quiera siempre y cuando no le afecte, voy a velar por su futuro y haré lo que sea necesario para que esté bien, no voy a lastimarla - prosiguió - pero tendrá que aprender los límites y mi autoridad sobre ella y por lo que ví no es nada dócil así que tendré que volver a empezar y mostrarle cómo puedo llegar a ser.
- Tu no eres así - lo regaño.
- Pero ella no lo sabe, por lo que si, ya cree que me odia será un avance, podré imponerme más rápidamente - Lupe nego.
- No creo que le importe mucho como puedas llegar a ser y dudo que te le llegues a imponer - suspiro - pero bueno, como se que no te haré cambiar de opinión por lo terco que eres solo te pido un favor Máximiliano - dijo utilizando su nombre completo lo cual le hacía saber que era en serio - Esa niña la ha pasado casi tan mal como tú en su vida, por lo poco que charle con ella cuando la dejé en su cuarto ha estado sola por mucho tiempo y cree que aún lo está, no conoce tus intenciones y tampoco el mundo por lo que te pido, no la hagas sentirse más infeliz y sola de lo que ya se siente, por qué es fuerte en carácter, pero muy sensible en cuanto a ciertas cosas, así que ten cuidado en como actúas.
- De acuerdo Lupe - susurro - pero todo tiene límite y mi paciencia es muy corta así que hazselo saber ¿si?
- De acuerdo Max - asintió igual que él - ahora vete a dormir, estás exhausto, se te nota en la cara - ordenó la única persona en el mundo que podía hablarle así - vamos, largo, descansa y mañana estarás más fresco para poder tratar con tu nuevo reto - se puso de pie y caminando hasta el niño que había prácticamente criado quien ahora era un hombre deposito un beso en su frente y acaricio su mejilla - Buenas noches.
- Es increíble como me botas en mi propia casa - bromeó provocándole una carcajada a Lupe mientras se ponía de pie también - Bien, me voy a dormir, buenas noches para ti también.
Y así salió de la cocina directo al piso de arriba donde, antes de entrar a su recamara paso a ver a Nathalie quien dormía como bebé entre las cobijas, y luego de verla se fue a dormir él también.