Capitulo 4

3589 Words
Capitulo 4 "Nueva Escuela" Al día siguiente Nathalie y Máximiliano no se volvieron a encontrar, puesto que, él paso todo el día en su despacho haciendo llamadas y atendiendo algunos asuntos, mientras ella escondida en su habitación como si está fuera una cueva o un refugio, no asomo la cabeza fuera de este ni por dos minutos, claro que recibió visita de Lupe quien se encargo personalmente de llevarle las comidas y cada cuánto una breve charla. El domingo pasó rápido haciendo que fuera lunes nuevamente, ese día ya no se podrían ocultar, debían enfrentarse de nuevo y aunque incómodos por tener que volverse a ver, ya que ninguno sabia tratar a el otro, cada uno se preparó para empezar el día en su habitación y salieron. Maximiliano fue el primero en bajar, quien dirigiéndose a la cocina, empezó a tomar su taza de café. Unos segundos después llegó ella. - Buenos días - saludo por lo bajo con la actitud más indiferente posible. - Buenos días - respondieron Lupe y Max. Él la observo durante unos segundos mientras entraba en la estancia y se sentaba en el otro extremo de la barra. Desde su discusión el día que había llegado, no la había visto más, y aunque sabía por Lupe que estaba bien, le parecía importante verla y comprobar por si mismo que esa niña que estaba bajo su cuidado, no hacía ninguna estupidez adolecente al verse atrapada y sin otra opción que seguir sus reglas. El desayuno que fue más silencioso que en un funeral, transcurrió con el ambiente tenso a excepción de Lupe, quien había estado comentando algunas cosas como para intentar relajarlos. - Falta poco para irnos - le informo sin siquiera mirarla - voy un momento a mi estudio, no tardes mucho - y se levantó saliendo de la cocina tal y como había entrado. - Es muy mandon - dijo la joven a la mujer que la miraba mientras acomodaba la despensa. Le parecía increíble como le había ordenado lo que quería que hiciera, no estaba acostumbrada a que le pidieran las cosas de esa manera por lo que se sentía ofendida ante tal muestra de prepotencia y autoridad por su parte - ¿Cómo lo aguantas? digo ha de ser difícil sobrellevarlo y no querer golpearlo por se como es. - Él no es así, no siempre - dijo en tono suave como si no quisiera que la escuchara - solo que ante ciertas situaciones decide hacer uso de los malos ejemplos que vio desde su niñez y durante toda su juventud - añadió mirándola después. Nathalie rodó los ojos en un gesto infantil. - Sinceramente creo que quieres justificarlo, es muy lógico ya que lo viste desde pequeño y seguro lo quieres mucho, pero decía mi padre que ciertas actitudes no tienen justificación. - Es tan complicado de explicar - nego con la expresión sería, decidiendo no intentar cambiar la impresión que la joven tenía de su casi hijo, además de que era complicado Maximiliano así lo quería, así que no habría nada que hacer al respecto - como lo es de entender su situación - completo lo que decía - Pero mejor no digamos nada y hagamos lo que nos pide sin cuestionarlo - recomendó. Durante toda su vida había visto todas las virtudes que tenía Max, era un hombre lleno de cualidades valiosas aunque no las demostrará, y también había visto muchos de sus defectos, uno de ellos era el como se enojaba cuando perdía la paciencia, y eso no era algo de lo que presumiera, pero tenía un carácter muy fuerte y difícil de llevar por lo que era preferible no hacerlo enfurecer. Nathalie obviando lo que quería decir respecto a su nada amable tutor e intentando no decir nada respecto a cómo aquella mujer lo defendía y obedecía sin rechistar, opto por seguir el consejo de Lupe y cumplir con lo que Máximiliano le había ordenado, aúnque fuera a regañadientes. Al llegar a la sala lo encontró hablando por teléfono, así que aguardo unos minutos hasta que terminó. - Vamos - dijo él y salieron hasta donde estaba la enorme camioneta negra junto a otro precioso y elegante auto. Max se subió en el asiento del conductor y ella en el del copiloto. Al arrancar la camioneta los siguió muy de cerca - Te voy a llevar a dónde estudiaras de ahora en adelante, allí cursaras la universidad, debes escoger la carrera que quieras estudiar, antes de que deba llenar la matrícula de inscripción - hablo con la vista fija en el camino - ¿sabes que carrera vas a estudiar? ¿o todavía no te decides? - pregunto lanzandole una mirada de reojo. - Negocios internacionales - susurro mirando por la ventana el precioso paisaje que tenían por delante, sin ponerle atención a lo que decía acerca de lo que harían. Pasaban por una carretera enorme bordeada por campos extensos y repletos de árboles de maravillosos tonos verdes, era increíble estaba a las afueras de la ciudad y no se había dado cuenta hasta ese momento. Encantada siguió deleitando su vista con aquel hermoso pasaje, sin voltear a ver a Máximiliano mientras esté le hablaba, sabía que era de mala educación pero estaba nerviosa, no incómoda, solo muy nerviosa por estar con un casi desconocido, que apresar de ser muy atractivo era un desconocido al fin. - ¿Te gustan los negocios? - pregunto extrañado, intentando no decir nada referente a qué no lo miraba mientras le hablaba,lo cual le indicaba que no le prestaba mucha atención a lo que le decía. Por otro lado había supuesto todos esos días que ella estudiaría algo referente a la tecnologia y r************* por lo buena que era con eso según sus informes, y ahora resulta que le gustaban los negocios. Eso sí bien no era malo, tampoco se lo había esperado, pero le servía y mucho. Ella sin darle mayor importancia a la reacción de "sorpresa" que había intentado simular asintió. - Si, según algunos de mis profesores se me da muy bien muchas de las materias que se ven en esa área y a mi me gusta. Además no sería malo ser licenciada en negocios, sirve en cualquier parte - explicó con indiferencia - Ahora me gustaría entender... ¿por qué eso tiene relevancia? - pregunto buscando una respuesta clave. Max notó como quería sacarle información con una pregunta capciosa, lo que no sabía es que él era más astuto que ella. - Por nada, solo pensé que estudiarlas algo relacionado con el área tecnológica - dijo sin admitir que indagaba para saber si su propósito podría ser cumplido - por lo que se de ti eres buena en eso. - Ajá - fue lo último que se escuchó. Durante el resto del trayecto ella solo se dedicó a mirar por la ventana, el paisaje, los árboles y lo bonito de las afueras de la ciudad. Él la miraba de reojo estudiando su calmada y serena actitud, la menera de ser de la joven lo desconcertaba, apresar de haber tratado con muchas personas en su vida, ninguna lo había engañado con tanta facilidad al principio y confundido de la forma en la que estaba ahora. Algunas veces parecía la chica más indefensa, tranquila y dócil del planeta, pero luego de mirarla a los ojos y cruzar unas cuantas palabras con ella enseguida se veía el carácter que poseía, y por más extraño que sonara no sabía cómo tratarla. Además tenía que admitir que ninguna personas le hablaban o ignoraban de esa manera y aunque le molestará como lo retaba, había algo de ese reto que le gustaba, por más descabellado que fuera. Tratando de concentrarse en el camino y olvidar a la hermosa aunque indomable niña que llevaba junto a él, empezó a pensar en la escuela a la que la llevaría y en como conseguiria que le dieran el certificado de finalización en preparatoria, el que claramente tenía que conseguir ese mismo día a como diera lugar. Claro que sí era como él pensaba todo sería más fácil de lo planeado. Y por otra parte convenientemente, ella quería estudiar negocios internacionales lo que era favorecedor y lo haría lograr su meta con mayor efectividad. Al llegar a las instalaciones del centro universitario "London Business school ", la mejor universidad especializada en negocio del país, entraron por los lindos jardines hasta parar frente a las puertas del edificio, dónde bajaron. - ¿Dónde estamos? - pregunto ella observando el lugar cuando bajo del auto. Maximiliano la miro un momento y arqueó una ceja en un gesto que reflejaba su incredulidad ante la situación. - En la universidad dónde estudiaras apartir de mañana - respondió de forma seca. Ella sin creerlo y conciente de que todavía no terminaba la preparatoria arqueó una ceja cruzandose de brazos. - ¿Cómo que universidad apartir de mañana? Yo aún no termino la preparatoria ¿no te informaron de eso? - dijo tratandolo de tonto, en el tono más sarcástico y altanero que pudo, él notando que no le había prestado la más mínima atención mientras le hablaba en el auto y conciente de que ya iba a empezar una nueva discusión, nada a gusto con su tono y sabiendo que su paciencia no era muy buena opto por mirarla de soslayo. - Deja que yo me ocupe de eso y no empieces otra discusión ¿te parece? - Nathalie soltando un bufido que lo saco más de sus casillas rodo los ojos. - Por supuesto, te dejare resolver mi vida y si después no me gusta lo que haces debo aceptarlo y callar ¿no? - susurro con la intención de que la escuchara. Ella cuando vio que se preparaba para responderle vio aparecer un hombre gordo y más bajo que Max saliendo de una oficina. Por lo que esté volteo para llevar la vista hasta donde ella la tenía, salvandola de una regañina. - Maximiliano Alcazar - lo saludo con una sonrisa y un apretón de manos que a ella le pareció más que falsa - el mejor estudiante que ha tenido está institución ¿a qué debo el honor de tu visita? - Buenos días Sánchez - respondió con una seriedad que Nathalie le pareció bastante extrema - le presento a Nathalie Valbuena - la hizo pasar al frente pese a la primera negativa de ella reflejada en sus bonitos ojos azules, Nathalie incómoda por estar metida allí, aún sabiendo que no podría entrar a la universidad, y esperando que Máximiliano se hiciera cargo de la situación ni hablaba. - Un gusto señorita - dijo mirandola y estrechando su mano más ligeramente - Enrique Sánchez, director de esta universidad. - Igualmente - murmuró. Maximiliano viendo que ella no se atrevería a decir ninguna otra palabras procedió a tratar el asunto que lo había llevado hasta allí sin más preámbulos. - ¿Podemos hablar? - pregunto al director Sánchez. - Claro, pasemos a mi oficina - señaló la puerta. Max asíntio y mirando a Nathalie le indico con un gesto para que se dirigiera a dónde estaban unas sillas. - ¿Que vas a hablar que no pueda escuchar? - dijo en susurros a modo de reclamo. Él sin ánimos dejarla que estuviera presente en aquella reunión camino con ella hasta las sillas y ordenandole con una seña que se sentará dijo: - Los adultos tendremos una conversación niña, tu esperarás aquí y luego yo te informaré que es lo que debes hacer - y sin permitirle hablar cuando vio su cara de indignación y supo que le reclamaría por lo que había dicho, añadió - ahora vuelvo, no te muevas - a continuación la escucho refunfuñar por lo bajo mientras se retiraba. Sin más remedio Nathalie se sentó y se cruzó brazos enojada, el muy idiota le ordenaba las cosas como si fuera su padre, y ni siquiera su padre le había ordenado nada de esa manera. Le iba a tener que dejar claro que a ella no la iba a mandar a su antojo, no por qué la hubiera adoptado tenía el derecho de manejar su vida como quisiera, y se lo haría entender. Maximiliano entro a el despacho de Sánchez y dando una rápida mirada al lugar, vio como este se sentaba. - ¿Quieres algo de tomar? - pregunto con cordialidad, Maximiliano que no era tonto, podía ver cómo la gente mejoraba su trato para con él por su dinero, y el director de la universidad no era la excepción. Con su aspecto serio y ecuánime de siempre se sentó frente a l hombre y negó con la cabeza. - Así estoy bien, gracias - y no permitiendo que dijera otra cosa comenzó a hablar - Nathalie va a estudiar en esta universidad - dijo sin formalismos. - Siempre es un honor poder recibir a tan buenos alumnos en nuestra institución y más si están relacionados de alguna forma con una figura importante como tú - dijo esté sirviéndose una copa del whisky que tenía en un pequeño aparador - pero no entiendo ¿por qué vienes tú hasta acá solo para decirme eso? Ambos sabemos que habrías podido hacer solo una llamada. - Por qué Nathalie es menor de edad. Por lo tanto aún no puede inscribirse sola - Sánchez lo miraba y dejando el vaso a un lado se recostó cómodamente en la silla - y yo como su tutor debo representarla y ocuparme de los trámites legales incluyendo este. - ¿Eres su tutor? - pregunto repitiendo lo que Máximiliano había dicho. - Si - asíntio con su tono cortante de siempre, nunca contaba nada sobre su vida y utilizaba su forma de ser para que otros no indagaran sobre el tema, era tan reservado y callado como se podría ser. Tampoco daba explicaciones puesto que no se las debía a nadie y no permitía escándalos sobre su persona. - De acuerdo ¿tienes sus documentos? - cambio de rumbo la conversación. Conociendo a Maximiliano Alcazar no contaría acerca del asunto de su protegida, con él era mejor ir al grano. - Solo me falta ir por el certificado de finalización de preparatoria al colegio donde estudiaba, aún no lo tengo ya que estaba cursando el último año y todavía no termina - dijo como si no fuera nada anormal saltarse un año de preparatoria - lo tendré a más tardar mañana - afirmó con su habitual seguridad. - ¿Quieres hacerla saltarse el último año de preparatoria? - pregunto sorprendido aunque sabía la respuesta. - Exactamente - asíntio - usted y yo sabemos que este último año no tiene demasiada relevancia y menos cuando se tiene la capacidad de aprender que posee ella, por lo que dicen mis informes ha sido la mejor de su clase durante toda su formación, por lo que quiero que pase ya esa etapa y comience la verdadera preparación que necesita - dijo convencido de que eso era lo mejor, ella, sabía que tendría la habilidad de comenzar a practicar su carrera en ese mismo momento, por qué a pesar de que apenas la conocía y no sabía mucho de su persona, su intuición le indicaba lo inteligente y capaz que era para enfrentar las cosas. - ¿Y como haría si ella en algún momento tuviera dificultades para desarrollar las actividades que se le proponen durante los semestres? - pregunto inquieto por lo que Máximiliano le pedía, era la primera vez en su vida y carrera que alguien decía algo tan loco como lo que esté en ese momento. Max estaba conciente de que quizás en algún momento necesitaría ayuda, pero para eso estaria él allí, no habría de que preocuparse. - Yo me encargaré de darle el apoyo necesario si se da la ocasión, incluso contrataría a alguien de ser presiso - lo cortó enseguida - como supondrá ella está bajo mi entera protección, eso no será ningún problema. Lo único que deseo saber es si ¿la aceptará aquí o debo pensar en otra institución para que estudie? - Bueno si te vas a ocupar de todo - dijo con apuro al ver que Máximiliano le daba un ultimátum. El joven no tenía paciencia y por lo poco que sabía con el dinero que tenía podría mandar a la joven a cualquier otra institución solo con pensarlo, no tenía de que preocuparse con respecto a si su presupuesto le alcanzaba para pagar cada semestre. Incluso podría contratarle todo un servicio de profesores particulares que se dedicarán solo a su educación, y en su opinión tener personas así en su institución era de lo más conveniente - yo no tengo ningún problema en que la joven Nathalie estudie acá - Max asíntio. Ya lo tenía resuelto. - De acuerdo, mañana a primera hora tendrá a Nathalie aquí - sentenció con firmeza levantándose y estrechando de nuevo su mano - cursara la carrera de Negocios internacionales con la especialización incluida. Todo debe informarmelo a mi sin ninguna excepción. Ahora me retiro. Con permiso. - Propio - asíntio el hombre. Al salir de la oficina, miro hacia donde había dejado a Nathalie y se alarmó al no verla, con decisión se dirigió hasta la puerta pero vio a sus hombres de seguridad afuera por lo que supo que no habría podido salir sin que ellos lo evitarán. - Walter - llamo a el esposo de Lupe y su jefe de seguridad. Esté con paso presuroso se acercó hasta su jefe. - Díme Max - preguntó cuándo llegó hasta donde estaba. - ¿Dónde está Nathalie? - el hombre lo miro un momento y luego respondió. - Ella sin saber que la vigilabamos se escabullo al jardín, esperaba a que salieras para decírtelo y saber que ibas a hacer - explicó - creo que la joven no es nada fácil, es obvio que intenta sacarte de tus casillas y dudo que tarde demaciado recordando la poca paciencia que tienes - suspiro intentando no sonreír. Máximiliano nego igual que él y soltando el aire para no echarse a reír de la situación y de como sus dos únicas personas de confianza se burlaban de él paso una mano por su cabello. - Voy a buscarla - susurró y camino por los pasillos hasta encontrar lo que eran los jardines de la universidad, inspeccionó el lugar con la mirada hasta que la vio a lo lejos, parada debajo de un árbol dando vueltas de un lado al otro. Nathalie no sabía a dónde podía ir en ese lugar tan grande, así que camino por los pasillos, largo y enormes del edificio hasta que llegó a los preciosos jardines, con tranquilidad camino por ellos hasta que llegó a un gigante y bonito árbol. Camino de un lado al otro intentando comprender como Máximiliano iba a inscribirla en una universidad si todavía no terminaba la preparatoria, aún no tenía el certificado de estudios finalizados en la escuela ¿cómo empezaría de una vez su carrera? si bien muchos de sus profesores habían pensado que estaba algo avanzada en sus conocimientos como para no haber terminado la escuela, nadie le había dicho algo tan loco como lo que pensaba hacer él. -¿Pensabas escaparte o solo fastidiarme? - escucho su voz tras ella y se sobresalto espantada, no se había dado cuenta de que estaba justo allí. Despacio se dió vuelta y lo miro mal. - Y tú ¿piensas matarme del susto o cuidarme? - Máximiliano cruzado de brazos y con gesto serio la observo. - Es imposible cuidarte si te escapas ¿lo sabes? - respondió con otra pregunta en tono ironico. Frunciendo el ceño su expresión reveló el disgusto que sentia por qué le hablara así - vamos niña muévete, debemos irnos - dijo para sanjar la discusión. - Yo no soy ninguna niña, así que te exijo que no me hables y me órdenes como si lo fuera - su tono fue totalmente infantil, como el de una niña haciendo berrinches y noto que él iba a decírselo en cuanto lo vio arquear una ceja - no digas nada respecto a mi o te vas a arrepentir - lo amenazó. - Mira niña malcriada o te mueves al auto o te llevo por las malas, y no te va a gustar - amenazó igual. -¿Y que vas a hacer golpearme? o quizás algo peor - lo retó. - No - sonrió desconcertandola por completo era la sonrisa más linda que había visto nunca, poco a poco se acercó y colocándose muy cerca dijo algo sin darle tiempo a reaccionar - te voy a llevar cargada - así que en un rápido movimiento la cargo sobre su hombro y apesar de sus gritos y pastaleos camino hasta la salida bajo la mirada de sus guardias. - ¡Bájame! - gritaba enojada. Él dejándola dentro del auto cerró la puerta y haciendo un asentimiento a Walter quien reía en silencio, se subió igual y arrancó - ¡¿alguien te ha dicho lo idiota que eres?! - continuo gritandolo cuando lo vió subirse. - Muchas veces - asíntio sin darle importancia - pero no con tanta convicción como tú - aseguro con la mayor seriedad que logro - ahora te pido dejes los gritos, no quisiera sufrir problemas de audición en el futuro. - Imbécil - murmuró. Sin darle la mínima importancia él arranco el auto y puso esté en marcha para llegar a su próximo destino.
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