Un amor secreto

1652 Words
Después de la conversación con su hijo Henry y de hallarse en el salón comedor desayunando, la familia D Niro disfrutaba de sus platicas como lo hacían siempre. Después de terminar el desayuno llegó el turno de que el señor D Niro recibiera a su visita acostumbrada. Cada mañana llegaba a la mansión D Niro, el secretario de Henry. Para evitar verse envuelto en una situación que le trajera problemas con su esposa Aneli, Henry había contratado a un joven estudiante de finanzas internacionales, como su secretario y asistente personal. El chico era muy listo y tenía muchos deseos de aprender del mejor en el campo de los negocios. Henry D Niro era el mejor entre los mejores, astuto y hábil con los números y el joven de metro ochenta y cinco, de cabello rubio y ojos esmeralda y de piel bronceada era un mar de absorción a los pies de Henry. El muchacho de veinticinco años estaba por graduarse, después de mucho esfuerzo estaba a punto de lograrlo. El provenía de una familia que un día fueron ricos, pero por una mala inversión por parte de su padre, la familia cayó en la ruina perdiendo hasta la bella mansión en la que vivían. Despues de eso, el padre de Jack Kefler cayó en una terrible depresión que acabó con su vida, su madre enfermo y su hermano mayor que se había casado con una joven de gran corazón de nombre Alicia, decidieron llevarse a vivir a su madre con ellos a Italia. Jack se había quedado solo en Berlín, allí fue donde conoció al magnate Henry D Niro, él estaba buscando un asistente que sirviera de secretario y que llevara su oficina a cuestas. Ya que Henry D Niro tenía varias oficinas y dentro de ellas estaban las que tenia en cada mansión. Henry D Niro se había mudado a Los Angeles porque su abuela Margaret que había venido a visitar a una amiga suya que era una actriz muy famosa de la pantalla grande, topó con la mala suerte de sufrir un accidente y quebrarse la cadera. Margaret era una mujer sumamente fuerte pero debido a la gravedad de su lesión y a su avanzada edad, tuvo que anclarse por un tiempo en los Estados Unidos. Amandola como la amaba, Henry se traslado a los Estados Unidos para estar cerca de su abuela. Él jamás se habría perdonado si algo le pasara a la mujer que amaba como su madre y él no estuviera allí para socorrerla o acompañarla. Henry adoraba a su abuela Margaret y Aneli y sus hijos también. Margaret era su noni amada, su bisabuela de cuentos, con sus lentes redondos y pequeños. Los hijos de Henry se criaron escuchando sus cuentos y sus historias entre reyes, princesas, cortes y cortesanos. Todo lo que les contaba su noni era impresionante y digno de escucharse dos veces o más. En ese ambiente habían crecido las gemelas D Niro, las bellas adolescentes eran admiradas por su belleza y elegancia, parecían princesas salidas de cuentos de hadas. En especial Estrella D Niro, ella poseía unos labios gruesos y una mirada angelical, su presencia irradiaba ternura e ilusión. Tenía un carácter dulce y una voz de niña mimada que al escucharla hablar a Jack Kefler le detenía el corazón. Ellos se habían conocido en uno de los pasillos de la mansión D Niro en Berlín, Estrella tenía quince años y el cabello muy largo. Su ondulado cabello rubio con destellos plateados que brillaban con el reflejo de la luz del sol, habían cautivado al muchacho. Su hermosa figura y su sonrisa de niña lo habían capturado sin que él lo pretendiera. Quien se atreviera ha acercarse a la bella hija de Henry D Niro, podria conciderarse hombre muerto, en la sociedad y en los negocios. Eso Jack lo entendia perfectamente. Pero no solo él se sentía atraído por la belleza de Estrella, la señorita D Niro también se sentía atraída por él. Y sin que Jack lo provocara, Estrella se cruzaba en su camino en el pasillo que daba a la oficina de Henry cada vez que él llegaba por las mañanas. El encuentro aparentemente casual no iba acompañado de saludos o palabras, sino de miradas y sonrisas. La rutina de cada mañana terminó un día con un roce de sus manos, que dejó bastante claro sus mutuos sentimientos. Esa mañana por estar distraída, Estrella dio un mal paso y su pie derecho se dobló. Ella estuvo a punto de caerse. Avergonzada por su torpeza Estrella bajo su mirada avergonzada. Jack actuando amable y caballeroso la sostuvo de su brazo para evitar que cayera. Al levantar la mirada Estrella se encontró con los ojos de Jack, que cayeron presos en el hechizo de los bellos ojos de Estrella. Sus miradas se volvieron una, y la mano de Jack puesta en el brazo de Estrella, se fue deslizando poco a poco por el brazo de ella como si la estuviera acariciando, suave y discretamente. Al llegar su mano a la mano de ella, Jack se detuvo unos instantes y la acarició intencionalmente. El sonrojo en las mejillas de Estrella detuvo su corazón por unos instantes, para luego acelerarlo de una manera impresionante. Cuando Estrella dijo: Perdona mi torpeza Jack, y muchas gracias por ayudarme... Jack no pudo articular una palabra, su corazón parecía haberse atorado en su garganta, porque lo único que pudo hacer fue sonreirle. Un mechón del cabello de Jack había salido de su lugar y Estrella lo tomó en sus dedos para colocarlo de nuevo en su lugar, simulando una caricia en el cabello del atractivo muchacho. Después de hacerlo, Estrella bajo su cabeza tímidamente y se marchó. Jack la miró irse por el pasillo sin poder dejar de mirarla, cuando Estrella miró hacia atrás, sus ojos volvieron a encontrarse, y el guapo muchacho deseó besarla, aunque nunca se atreviera a hacerlo, porque su padre Henry D Niro lo mataría al enterarse. Jack tenía mucho camino por delante si deseaba alcanzar su meta, así que solo se imaginó por unos segundos estar disfrutando de los labios gruesos y suaves de la hermosa heredera del magnate. Después de aquel encuentro, Estrella siguió provocando otros encuentros donde pudiera hablarle a Jack, sin que sus padres se enteraran de lo que ella sentía por el secretario de su padre. Su hermana Aneli pasaba la mañana con su hermano Dilan practicando en el piano. A ella no le era nada difícil tocar el piano, pero a su hermana gemela, Aneli sí. Así que mientras su madre apoyaba a su hermana en sus ensayos, Estrella provocaba sus encuentros con el guapo muchacho. Una vez se mudaron a Estados Unidos para estar cerca de su abuela Margaret, le fue más fácil a Estrella ocultar sus encuentros supuestamente casuales con el guapo secretario de su padre. Porque los pasillos que daban a la oficina de su padre, estaban rodeados de arbustos y pasillos más largos. Cuando ella cumplió los dieciséis años, Estrella pidió un deseo al soplar las velas del pastel, y dos días después fue por el regalo que había pedido al soplar las velas. Una vez estuvo frente a Jack, éste le dijo: Espero que halla pasado un hermoso cumpleaños señorita D Niro. Permitame desearle un feliz cumpleaños... La voz ronca de Jack hacia temblar a Estrella. Y con una sonrisa tímida se acercó a Jack sin que él lo esperara y le robó un beso. Jack quedó en shock, aquello fue inesperado y no pudo corresponder, sólo recibió el beso y observó la desilusión en la mirada de Estrella. Cuando ella se alejó de él pensando que a Jack no le había gustado su beso, Jack la tomó del brazo para detenerla. Atrayendola hacía él, la abrazó y dejó salir de su pecho los sentimientos que lo atormentaban por la bella hija del magnate. Sus labios se deleitaban en el río del amor, sintiéndose cada vez más en sus profundidades con cada beso que le daba a Estrella. Después de separar sus labios, Estrella dijo: Te amo Jack... Las palabras que salieron de la boca de Estrella hicieron que Jack enmudeciera, después de unos segundos, tomó en sus manos el hermoso rostro de Estrella para besarla, con toda la profundidad que había en su alma enamorada. Haciendo que Estrella se estremeciera, Jack la rodeó con sus brazos con fuerza y ternura a la vez, para que ella pudiera sentir que él temblaba de emoción también. Después de unos minutos, Jack encontró el valor para decirle: Se que no soy de tu clase y que no debería amarte como lo hago... Pero me fue imposible no enamorarme de ti Estrella, eres maravillosa, dulce, tierna, y con un alma humilde y considerada... ¡Te amo tanto! Más de lo que debo amarte Estrella. Y tal vez esta sea la única oportunidad que tenga de externar mis sentimientos por ti, así que los diré sin temor. Te amo, mi amor, te amo más que a mi vida, te adoro mi hermosa Estrella... Estrella rodeó el cuello de Jack y se entregó en un beso al joven enamorado, quién olvidó quien era y que hacía en la mansión del señor D Niro. Él estaba sumergido en un sueño que nunca creyó poder vivir. La más dulce de las gemelas D Niro le estaba entregando su amor en un beso, embriagado su alma de sueños e ilusiones de convertirse un día en el dueño de Estrella. Su amor por ella lo había hecho llorar muchas noches, en especial al escuchar al señor D Niro hablar de los hombres que él deseaba por esposos de sus hijas. Jack no cabía en el prototipo de hombre perfecto para una de las hijas de Henry D Niro, pero en ese instante, lo que pensara o deseara el magnate no le importaba, él estaba disfrutando del mejor momento en toda su vida.
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