—No, estoy sola. Digo, en mi cuarto. En mi casa. Mi casa en Danbury. Perfecto, probablemente la razón principal por la que Alessandro duda de mí es porque soy muy joven y ahora porque creerá que tengo un desorden mental. Me mordí el labio inferior mientras lo escuchaba contestar porque me sentía ansiosa. ¿Quizá debí tener un novio antes? Por lo menos así no actuaría como una loca alrededor de él, tendría, aunque sea algo más de experiencia. —Entonces tu casa materna está en Danbury—su voz fue serena y reflexiva cuando habló—. Es una ciudad pequeña. —Sí, pero hay muchos sitios divertidos a los que mis padres me llevaban desde pequeña. Me gustaba mucho ir al museo de ferrocarril y la zona histórica. Y en cada estación hay eventos culturales y musicales…—cerré abruptamente la boca cuan

