Los días pasaron rápido incluso aunque cuando me acordaba de Alessandro me sentía ansiosa. Es probable que su familia esté con él, quizá verlo interactuar de nuevo con su esposa me haga golpear el piso de la realidad de una vez por todas. No debería preocuparme demasiado, también es probable que sea la última vez que nos veamos frente a frente.
Recogí en la tintorería el vestido que traje de mi casa, el mismo que usé en la boda de mi tía Jasmine un año después de graduarme de la escuela… Sí, no he crecido mucho desde entonces.
—Amaría tener tu pequeño tamaño—dijo Beatriz mientras le daba las últimas pinceladas a mi rostro.
Ella me estaba maquillando para la exposición.
—No me creerás, pero una vez en otoño una fuerte ventisca casi me arrastró.
Beatriz se detuvo para reírse.
—Listo—dijo echándose hacia atrás y dejó que me viera en el espejo de su peinadora—. Algo sencillo, pero glam. Me gusta el dorado en tu piel canela, además, tu vestido es n***o y lucirá perfecto.
Sí, usé un vestido n***o en la boda de mi tía. Pero en mi defensa su boda fue de blanco y n***o, y fui la dama de honor.
—Es muy hermoso, Beatriz.
—Tú eres hermosa—revisó su teléfono—. Ya es casi la hora, ve a cambiarte. Por cierto, no te pregunté sobre el pastel, ¿Quién se encarga de llevarlo?
—Después de la clase de ayer Rixton y yo nos quedamos para preparar nuestros pasteles. Lucy dijo que ella se encargaría de eso.
Me levanté de la silla y caminé hacia el armario. El vestido estaba intacto, y no estaba conmigo, tuve que pedirle a Jasper que lo trajera en su auto. Fue cuando aproveché para pedirle que me acompañe a la exposición. Al principio se mostró un poco reacio, él estaba seguro de que sus padres estarían allí porque ellos son los dueños de esas franquicias de cafeterías y ambas empresas estaban buscando una forma de trabajar con los productos de Wolden.
Finalmente lo convencí, pero no fue fácil y sé que lo estaba exponiendo a una incómoda noche, pero lo necesitaba hoy más que nunca.
—Wow—exclamó Beatriz cuando me miró con el vestido puesta—. Chica, hoy tienes que regresar con una invitación para una cita.
Sonreí tímidamente. Esta noche sería todo menos divertida.
—Bien, ahora vamos con tu cabello.
Jasper llegó por mí unos minutos antes de la hora que le dije, algo que siempre ha valorado es la puntualidad y todavía me sorprende eso de él. Prefirió esperar a fuera, fue una buena decisión porque Beatriz le hubiera cerrado la puerta en la cara. Me detuve junto a la puerta del departamento de Rixton, quería saber si le interesaba irse con nosotros pero él tiene su propio auto, y tampoco creo que aceptaría ir con nosotros.
Jasper conduce un Jaguar azul, es tan despampanante como su dueño. Me ayudó a subir al auto no antes de darme una aprobatoria mirada de hermano mayor. Desde que tengo memoria nuestra relación se basó en eso, una estricta amistad que con el tiempo se volvió natural al punto de ser como hermanos. Lo amo, pero me gustaría que dejara de actuar así con las mujeres, esa actitud le iba a desgraciar la vida en cualquier momento. No es un tema del que no le haya advertido ya, simplemente sigue así y no sé qué puede hacerlo parar.
—Espero que ese pastel tuyo sea muy bueno, ir a la boca del lobo tiene que valer la pena.
Le sonreí condescendientemente. Él se refería a sus padres.
—La señora Emma seguro estará feliz de verte. ¿Desde cuándo no ves a tus padres?
—No lo sé—murmuró de mala gana con la mirada fija en el camino.
Rodé los ojos.
—No te van a hacer un drama en frente de tantas personas. Además, Emma no es así.
—Quizá mi madre no, pero al antipático de mi padre le encantará dejarme en ridículo. Quiere que herede y me haga cargo de todo, y estoy bien con eso, pero a él nada lo convence. Es como si todos mis intentos de contentarlo me han cansado y ya no me importa lo que piense sobre si seré digno del puesto o no.
Jasper decía eso, pero estaba segura de que todavía seguía importándole mucho la opinión de su padre, sino entonces no se esmerara en tener buenas notas en su carrera. Es lo único en lo que se esfuerza. Ojalá se esforzara de esa forma en mantenerse en una relación con una chica por más de un mes.
—Estarás conmigo, no te voy a dejar solo hoy.
—Más te vale.
Solo he estado dos veces en un hotel tan lujoso como el que Wolden H. Enterprise iba a usar para llevar a cabo la exposición; la primera vez fue cuando mi tía se casó y la segunda cuando los fui a visitar el verano pasado. Esta era una exposición privada, por lo que solo empresarios que se movían en negocios parecidos a los de Wolden o interesados en invertir y hacer convenios fueron invitados.
¿Nerviosa? Por supuesto. ¿Preparada para ver a tu hombre casado? No.
Respiré profundamente antes de entrar al salón con Jasper. Hizo descansar mi mano sobre su brazo y me guió con la presencia seductora y segura que solo había visto en Jasper.
Bueno… ahora podía verlo en otra persona. ¿Cómo puede ser que habiendo tanta gente aquí me encontré con Alessandro tan rápido? Mientras caminábamos me di cuenta de que Alessandro estaba hablando con Emma y Eliot Carpenter, los padres de Jasper. Hasta entonces comprendí que Jasper caminaba hacia ellos también.
—¿Qué haces? —me detuve.
—Quiero salir de mis padres de una vez. Los saludaré y será suficiente. Calculo que no será necesario verlos sino hasta día de acción de gracias.
—Jasper, falta todo un año hasta acción de gracias—lo golpeé en el pecho—, no seas tan odioso.
—Si hubieras crecido en mi casa sabrías por qué esa cantidad de tiempo todavía en demasiado pronto para tener que verlos.
—Como sea. Tengo que ir con Lucy Stewart primero.
—Pero mi madre ya me vio, si me desvío creerá que la estoy evitando.
—¿Y no es lo que quieres?
—¿Desde cuándo me crees tan cínico?
Me reí por su exagerada expresión de ofendido.
—Hablo enserio, primero tengo que encontrarme con ella—miré entre la multitud cuidando no ver en la dirección prohibida—. No veo a Rixton, así que ya debe estar con ella.
Jasper miró a sus padres y luego a mí.
—Mady, esta noche te estas endeudando demasiado conmigo.
—Creí que éramos amigos. No les cobras a los amigos.
De repente Jasper se acercó demasiado y me sujetó de la cintura con sus manos.
—Me pregunto si las personas aquí creerán que solo somos amigos—susurró—. El tipo que está con mis padres no deja de mirarte.
Mi corazón latió tan rápida y desprevenidamente, como si le hubieran dado un latigazo para que bombeara más rápido. No quise voltear y comprobar si lo que decía Jasper era un juego o era verdad.
—Deja de jugar y ayúdame a buscar a Lucy.
Lo sujeté de la mano, aunque no dejó de mirar hacia sus padres con esa seriedad que pocas veces hacía presencia en él.
—Mady, no te alejes de mí hoy.
—Sí, sí, lo que digas.
Por suerte Lucy no fue muy difícil de conseguir como creí. Ella y Angie estaban con Rixton al final del salón junto a la mesa con nuestros pasteles. Verlos era como volver a mi mundo normal, como entrar a mi pequeña burbuja de pasividad.
—Madeline, estás preciosa—dijo Lucy.
—Él es Jasper, es como mi hermano—lo presenté.
Angie comenzó a babear cuando Jasper también tomó su mano y correspondió su saludo. Me aguanté y no rodé los ojos. Así que mientras Jasper conversaba con Lucy y Angie me acerqué a Rixton.
—Hola Rixton. ¿Con quién viniste?
—Vine solo.
Mejor era no preguntar más sobre eso. Más que una persona que odia a las mujeres por no sé qué razón, parecía algo solitario.
—¿No estás nervioso? Mis manos no dejan de sudar. Me he preguntado desde ayer qué les parecerá mi pastel a toda esta gente.
Rixton era muy guapo también. Es alto y de cabello castaño oscuro con ojos almendrados. Hoy viste esmoquin n***o y se ve muy bien. Está más que claro que se toma en serio el cuidado personal de su cuerpo y es muy estricto en su trabajo con respecto a la repostería. Es extraño que venga solo o que no tenga quien lo acompañe. Aunque con sus antecedentes sobre su trato a las mujeres puedo imaginar por qué vino solo.
—Diría que ansioso es más cercano a lo que siento.
Por primera vez Rixton dijo en voz alta lo que siente.
—También me siento un poco ansiosa la verdad. La emoción corre por mis venas, siento como si fuera a explotar en cualquier momento.
—Eso suena como a la definición de un buen orgasmo—dijo Jasper, metiéndose en la conversación.
Angie se rió, ella ya cayó en sus redes.
—Jasper, no—lo miré negativamente.
Él levantó sus manos en señal de rendición.
—Bien, me comporto.