Maya se dejó caer en la silla y lloró inconsolablemente, mientras Guido trataba de confortarla. —Lo estamos monitoreando de cerca y lo estamos tratando, pero necesitamos que nos ayude. Lo importante ahora es mantener la calma y orar —señaló la enfermera, y Maya sentía que su mundo se derrumbaba, —Esto debe ser una pesadilla… primero creí perder a mi hijo, sentí que el mundo se acababa… odié a todo el mundo, quería matar a Arion, lo odiaba con toda mi alma a pesar de lo que había sentido por él. Porque nos echó sin contemplaciones, me preparé para odiarlo y destruirlo y después descubro que mi hijo no murió, aún estoy celebrando y mi hija es secuestrada, cuando pienso que ya el momento de ser feliz ha llegado, le pasa esto a él… no quiero que se muera… daría todo lo que tengo por verlo b

