Al acabar de leer la carta, Maya se quedó en silencio, sintió una mezcla de emociones y sentimientos, llanto y alegría. Ella ya había tenido la confirmación de que no le había mentido cuando le dijo que se sentía en deuda con ella. Las últimas palabras la conmovieron profundamente. Exhaló un hondo suspiro, mientras sollozaba de emoción, de tristeza y de arrepentimiento y en el fondo trataba de luchar contra su miedo… no quería perderlo. Por un momento, su mente se quedó en blanco, tuvo que sostenerse y apoyarse en la mesa porque por un instante pensó que se desmayaría. Intentando recuperar la compostura, miró a los abogados. —Realmente, no sabía esto, tampoco sé que hacer ¿La empresa no está en riego? —No, el señor Arion se encargó de todo, los contactos, las supuestas contrataciones

