- ¿Johnson? - parpadeo muy rápido y giro mi mirada para el jefe de cirugía.
—¿Sí, señor?—me mira con el ceño fruncido.
- ¿Sucede algo? - niego - Estoy preguntándote y parece que estás en otro mundo.
- Lo siento ¿Decía?
- Diseccionamos y ¿qué sigue?
- Lo primero que debemos de hacer es observar el tejido pleural, estamos buscando signos de infección u otros factores que pueden complicar la cirugía.
Doy una respuesta clara para el jefe y parece complacido, ya que no dice nada.
Continúa hablando con mis otros compañeros y presto atención a la clase.
El primer día de la semana es el día más largo... y hoy tendré una maravillosa cena a la que no dije que sí... pero si no voy... puede hablar y no quiero eso.
Salgo de la universidad después de mis clases y Gref me lleva a mis clases de ballet... cuando termino y llego a casa hay una caja para mí.
Miro el reloj y falta un poco para las diez.
Subo rápido a mi habitación, acomodo las ropas en los cestos y tomo un baño rápido para ponerme lo que esté en la caja que el chico mandó para mí.
Hay un pequeño y delicado vestido blanco... su color blanco perlado queda perfecto para el tono de mi piel, creo que hasta se mezcla con mi cabello.
En el fondo de la inmensa caja, hay otra más pequeña.
Al abrirla me encuentro con unas sandalias de tacón elegantes del mismo color del vestido. Con tiras largas que atrapan toda mi pierna y cuando termino de ponerlas, me doy cuenta de lo perfectas que me quedan.
¡Tengo miedo!
¡Este chico me siguió, ahora me está chantajeando!...
Estoy entrando en pánico, cuando la puerta de mi habitación suena.
¡Es Mel!
- Teodoro está en la puerta y dice que ¿te va a llevar a cena? - Se queda en silencio, cuando observa mi vestido y levanta las cejas, esperando una explicación... una explicación que no voy a darle. Mejor dicho, no puedo darle.
- Así es y necesito que me ayudes a peinar - tomo su mano, la meto a mi habitación y cierro la puerta.
- ¿Dónde compraste ese vestido? - Las manos en su cadera no son buena señal.
- Ahora, no tenemos tiempo para esto. Mel... necesito estar presentable... por favor - junté, mis dos manos en señal de súplica y ella aplaude emocionada.
- ¿Vas a tener una cita? ¡Vita!, ¡una cita! — toma mi rostro entre sus manos — con el chico raro, sí... pero al final es una cita — viró mis ojos exasperada.
Me siento y la dejo hacer la magia, acomoda mi cabello en una cola alta y deja unos mechones sueltos que luego hace rulos. Acomoda mi rostro y listo.
—¡Toma! — Un brillo labial que tomo y hago una mueca en sonrisa —. Eres una bendita belleza, vestida de blanco... pensé que el n***o era tu color, pero me equivoqué —besa mi frente y abre la habitación para que salga—. No llegues tan tarde y usa protección.
Estoy por quejarme, pero ella sale corriendo sin escucharme.
Camino despacio y muy nerviosa.
Bajo las escaleras y Teodoro está de pie, esperándome al lado de la puerta.
Tengo que recordar y no olvidar su nombre - un golpe mental.
Lo veo sonreír, no una sonrisa que muestre sus dientes, pero... una sonrisa al fin y al cabo.
- Señorita, déjeme alagarla esta noche... ¡Está espléndida! —me ofrece su brazo para que lo tome y lo hago.
Salimos de la casa y abre la puerta de su auto para que suba... esta vez no es la camioneta... es un auto deportivo n***o.
Entra al auto y abrocha su cinturón mientras me mira.
- ¿Qué? - Una mueca sale de sus labios.
- Juré que el n***o era tu color... ¡Me equivoqué! Y eso rara vez pasa.
- Teodoro, déjame decirte que todos los colores son mis colores - sonrió mostrando todos mis dientes y muevo mis pestañas varias veces - así que... espero no seguir siendo chantajeada - tomo mi cartera y saco el gloss que mi hermana me dio y lo aplico en mis labios.
- ¿Me llamaste Teodoro?
- ¿No es ese tu nombre?
- ¡Lo es! Pensé que no lo recordabas.
- No lo hacía, pero Mel te llamo así y ella es muy buena con los nombres - lo miro de reojo y lo veo hacer esa mueca en modo de sonrisa.
—No me digas, Teodoro —lo miro y frunzo el ceño—. Me siento muy alagado de que mi nombre salga de tu boca, no me malinterpretes.
- ¿Cómo quieres que te diga, chico?
- Llámame Tod - lo miro, de verdad lo miro esta vez.
- Tod... es muerte en alemán. No deberías nombrarte así
- Meine Liebe, ich werde dein Untergang und dein Tod sein... du wirst das Licht und mein Leben sein.
(Amor mío, yo seré tu perdición y tu muerte... tú serás la luz y mi vida)
Lo miro y creo que mis expresiones faciales se relajaron demasiado.
El aire dentro del auto está demasiado frío o algo sucede con mi cuerpo.
Pasa una corriente por todos mis cabellos, hasta los más pequeños.
- ¡Llegamos! - lo dice en un susurro.