Engañados

2373 Words
Los fuertes gritos hacen que Charlotte despierte, abrió sus ojos y llevó la mirada al reloj, ya casi era mediodía, pero debido a su arduo turno ella hasta ahora iba por la mitad del sueño. Se levantó y luego fue directo a la puerta, aún con sueño debía hacerse cargo de la fuerte discusión que había entre sus padres, quienes se encontraban en la sala. —¿Qué sucede ahora? —preguntó Charlotte mirándolos fijamente. —Una vez más tu padre que no está agradecido con nada —Lucas, el papá de Charlotte esbozo un fuerte gruñido mostrando que se encontraba molesto. —Estoy aburrido de vivir en la miseria, durante toda mi vida estuve trabajando para que a estas alturas de la vida no llegar a pasar necesidades, pero aquí estamos arrinconados en un apartamento rentado de mala muerte. —¡Basta Lucas!, ya hemos hablado tiempo atrás de esta situación, así que no vamos a amargarle el día a nuestra hija — le dijo Emma mirando fijamente a su esposo. —Ay no, pues que pena amargarle el día a esta mujer, que si a tí ya se te olvidó, pues a mi no, lo recuerdo a cada instante que gracias a su exesposo estamos viviendo como unos pordioseros —Charlotte inclinó la cabeza mientras sus ojos se humedecieron. —¡Lucas basta!, nuestra hija está haciendo su mayor esfuerzo por tratar de conseguir dinero suficiente para sobrevivir día a día —una vez más él gruñe con fuerza. —Como una simple asistente de vuelo —Lucas rueda los ojos y se da vuelta—. Lo único que podrá darnos será un poco de comida, sabes perfectamente que no hemos podido cancelar la renta de este mes, además nos han cortado el servicio de televisión por cable. »Estoy muy seguro que dentro de poco estaremos en la calle como un par de ancianos pidiendo limosnas para podernos comer un trozo de pan duro —Charlotte se sienta en un viejo sofá inclina la cabeza recostándose sobre sus manos y rompen llanto. —Ignoralo hija, solo es un viejo amargado, al que le cuesta trabajo aceptar que somos humanos y nos podemos equivocar —su mamá se acercó y trató de consolarla. —¿Equivocar?, lo que han cometido ustedes dos ha sido una completa tragedia, desde un inicio no estuve de acuerdo en esa relación con aquel imbécil, pero ahí estabas tú dándole pedal para que Charlotte estuviera con él. »Fuera de eso pasaron por encima de mis decisiones, llevándolo a vivir con nosotros hasta la casa que con mucho esfuerzo logré conseguir, y cómo terminó pagando —Emma levantó su cara y fijó la mirada en su esposo. —¡Basta Lucas!, acaso no ves que tu hija está sufriendo. —Una vez más su mamá trata de defenderla. —No mamá, papá tiene razón, nos encontramos en esta terrible situación gracias a mí, dónde lo hubiera escuchado a él todo hubiera sido diferente —Lucas dio unos cuantos aplausos. —Muy bien hija, felicidades por reconocerlo tarde, pero lo has hecho; ahora logras entender porque me enfurecí tanto cuando abandonaste los estudios y decidiste iniciar tu vida laboral. »Lo que más me molestó fue que lo hiciste únicamente porque él te lo dijo; no logras imaginar todo el tiempo que tuve que ahorrar para poder pagar estudios tan costosos como los que estabas disfrutando. »Desde un comienzo supe que era un vividor, aprovechó tu inocencia, fuera de ello abusó de la confianza que tu mamá le brindó para poder conseguir robarnos todo. »Estaría completamente seguro de que hubieras sido una gran empresaria donde me hubieras escuchado, pero ahora tendrás que conformarte con aquel trabajo que lo único que está haciendo es consumiendo tu salud día tras día. —Ya basta, eso se ha quedado en el pasado, lo que realmente importa es que estemos los tres juntos, además nuestra hija está haciendo su mayor esfuerzo para hacer que las cosas sean más llevaderas, así que deja de quejarte. Emma apretó sus labios y le hizo una mueca a su esposo para que se detuviera, al ver el grave estado en el que se encontraba su hija, él respiró profundamente y decidió marcharse a la cocina. —Hoy tendré que asistir a un vuelo, no sé cuánto me demoré, en el primer cajón de mi mesa de noche hay un poco de dinero, no es mucho pero sí alcanzará para pagar este mes de renta y los servicios necesarios. Les prometo que pronto nuestra situación económica cambiará —ante las palabras de Charlotte su padre se dio vuelta y regresó hasta el lado de ella. —¿No estarás pensando en volver con aquel imbécil verdad? —Charlotte de inmediato negó con su cabeza—. Te sugiero que jamás se te vaya a ocurrir cometer aquella estupidez una vez más. —Te traeré algo de comida, para que no salgas con tu estómago vacío —le dijo su mamá, pero Charlotte con su mano la detuvo. —No, no tengo hambre además deben de administrar la comida para que les alcance —Charlotte levantó su mano y limpió sus mejillas—. Me voy a alistar, debo salir a trabajar. Levantó su cansado cuerpo de aquel viejo sofá y se dirigió a la habitación donde estaba pasando las noches. Al ingresar ajustó la puerta, se sentó en el borde de la cama y rompió en llanto. Su vida se había convertido un completo caos luego de que su ex esposo se hubiera burlado de ellos, han quedado en la quiebra, Charlotte no ha pasado una sola noche sin que lamente lo que le sucedió. Aprieta los puños con fuerza, tensa la mandíbula y sus lágrimas ruedan por sus mejillas sin parar; se está ahogando debido a la cantidad de cosas que quisiera decirle a ese desgraciado, pero él desapareció de por completo luego de haber vendido lo que un día fue de sus padres. El arduo trabajo de ella la está consumiendo, lo que en un principio lo tomó como algo pasajero y divertido ahora le estaba costando su tranquilidad; por más que le desagrada la idea de continuar en aquel trabajo no tenía de otra opción más que hacerlo. El poco dinero que quedaba de su sueldo apenas le alcanzaba para comprar lo básico y sobrevivir junto a sus padres, no estaba acostumbrada a vivir llena de lujos, pero por lo menos acostumbraba a estudiar tranquilamente y no tener una responsabilidad de responder por la casa. En medio del llanto lamentaba haber rechazado en repetidas ocasiones la propuesta de su padre, la cual era para que abandonara el trabajo al cual le había inducido su exesposo. Lucas en repetidas ocasiones le dijo que si lo que en realidad deseaba era trabajar, pues que se hiciera cargo en administrar aquella enorme fábrica de dulces que él logró construir. Pero la terquedad de Charlotte era más grande que cualquier otra cosa, con sus ojos vendados por su ex esposo no aceptaba ningún consejo proveniente de su padre. Ya no le quedaba más de otra, tan solo estaba resignada en que debía bajar la cabeza y aceptar lo que fuera a caer sobre ella; llegó la mirada hacia el reloj, el tiempo que tenía para dormir se había acabado, ahora estaba contra el tiempo. Se levantó de la cama, se retiró la ropa y fue al baño, abrió la regadera y de inmediato cae un chorro de agua fría sobre su cuerpo, siempre acostumbraba a lavar su cuerpo con agua caliente y en aquel lugar que ahora estaba viviendo el dinero no alcanzaba para pagar el servicio completo. Lavó su cuerpo tan pronto como pudo, colocó bastante jabón sobre su cuerpo y una vez más lo lavó; cerró la llave, salió con una toalla alrededor de su cuerpo y otra secando el cabello. Dio unos cuantos pasos hacia aquel pequeño armario con el que ahora contaba, sacó de allí su uniforme, mientras se vestía se observaba fijamente en el espejo, su llanto no ha detenido, no lo ha hecho porque ya esté tranquila, lo hizo porque no podía llegar con mal aspecto a presentarse para hacer aquel turno. Colocó sobre su rostro el maquillaje adecuado, estando lista tomó su bolso de mano y salió de la habitación, lo primero que encontró fue a sus padres quienes estaban en la sala esperando a que ella saliera. —Tu padre necesita hablar contigo —Emma le dio un pequeño golpe con el codo a su esposo para que se pronuncie. —Lamento mucho haberme comportado de esa manera, por favor entiéndeme, esta no era la clase de vida que un día quise tener; hubieron tantas cosas que en el pasado no pude aprovechar porque en lo único que pensaba era en dejarte un buen capital, pero finalmente quien se llevó todo fue ese condenado. »Tu eres una buena mujer con un corazón grande, lamentablemente tuviste que parar en brazos de aquella persona mentirosa y ambiciosa, pero te aseguro que la vida te tiene preparado grandes cosas. »Eres una mujer dulce que ha tenido que sufrir mucho, pero lo terminaste haciendo por tus propios medios, debido a que siempre te di lo mejor, claro está hasta que tú me lo prohibiste. —Entiendo papá, lo que me está sucediendo es porque me lo merezco, cuando regrese continuaremos hablando, se me ha hecho tarde y debo presentarme a tiempo —Charlotte le brinda un abrazo a su papá y luego uno a su mamá. —Hasta pronto hija, que te vaya muy bien —dijo su mamá y luego le dio un beso en su frente. —Te amo hija —agregó su padre. —Yo también los amo mucho, estarán bien en mi ausencia, no es a lo que estaban acostumbrados pero no les hará falta la comida ni el techo. Charlotte después de despedirse salió de aquel apartamento y fue directo a las escaleras, la calidad de vida era tan difícil que ni siquiera contaba con ascensor. Al llegar al primer piso tomó un taxi y fue directo al aeropuerto, mientras iba de camino no podía dejar de pensar en las palabras dichas por su padre, sus ojos se humedecen mientras lo hace. Pero decide tomar el control de sí misma abriendo un poco la ventana dejando que el aire golpeara su rostro; era inevitable no llevar la mirada al reloj a cada instante, su jefe últimamente era más drástica y severa que cuando inició su labor. Al cabo de unos minutos más tarde Charlotte ya se encontraba en la puerta principal del aeropuerto, debía hacer un largo recorrido hasta llegar a la oficina para presentarse, a pesar de que eran bastante las compañeras con ninguna de ellas tenía un lazo cercano. Dando pasos largos finalmente llegó a la oficina, al ingresar se estrella de frente con su jefe. —Buen día, lamento la hora de llegada lo que sucede es que tuve un inconveniente familiar y no pude llegar más antes —su jefe levantó la mano y de inmediato la sisea. —Sus temas personales a mí no me incumben, tiene un contrato con esta aerolínea y sin importar lo que le suceda deberá cumplir con el horario que se le ha asignado —Charlotte apretó los labios y exhaló con fuerza. —Lo siento mucho señora, le prometo que no volverá a suceder, la seguro que me esforzaré en que no vaya a tener un solo reclamo de mi parte. —Aquella mujer dibujó una enorme sonrisa en su rostro. —Claro que así será —estiró su mano y tomó un documento que había sobre el escritorio—. Porque a partir de ahora tendrás que buscar empleo en otro lugar, estás despedida por tus faltas de cumplimiento —aquellas palabras hicieron que Charlotte se destrozara. —Por favor tenga consideración de mí, el estado económico en el que me encuentro ahora no es nada bueno, no tendré otra salida más que rogarle para que me permita continuar con este empleo, le suplico que me dé una oportunidad más —de inmediato aquella mujer negó con su cabeza. —Por favor, no tengo a dónde más ir a buscar empleo, además no será nada fácil por mi poca experiencia —la mujer apretó los labios y levantó las cejas mostrando completa indiferencia. Mientras que Charlotte se encontraba suplicando por su empleo, el jefe general ingresó a la oficina, en su rostro mostraba el disgusto que se estaba apoderando de él. —¿Pero qué sucede aquí?, no estás haciendo bien tu trabajo, acabo de tener un altercado con el hijo del hombre más influyente que hay en Estados Unidos, todo porque su vuelo privado se encuentra retrasado. »El piloto junto con la asistente de vuelo no aparecen, ¿acaso logra imaginar cuánto dinero están pagando por su servicio?, necesito que de inmediato ubique un piloto en aquella avioneta al igual que un asistente de vuelo, no me interesa que tenga que hacerlo usted misma. »Porque de lo contrario, le aseguro que hasta hoy se encuentra trabajando en este lugar —habla él mostrando su fuerte enojo —Lo lamento mucho señor, no tenía conocimiento de aquel inconveniente, recuerde que usted me alejó de todos los temas privados, pero de inmediato me pondré a cargo de solucionar aquel inconveniente —Ella estira su mano y toma Charlotte el brazo y salieron de la oficina. »Escúchame muy bien, si deseas continuar con el trabajo deberás ir de inmediato aquella avioneta en la pista privada y hacer muy bien tu trabajo, recuerda que la más mínima queja de aquellos clientes provocarán no simplemente tu despido. »Mi puesto también está en riesgo, así que desaparezca en mi vista y vaya a ser su trabajo lo mejor posible, e informe que el piloto va en camino. —A pesar de la manera en que ha logrado continuar con su empleo, Charlotte dibuja una tranquila sonrisa. Mientras caminaba dando pasos largos yendo directo a la pista privada, Charlotte cerró los ojos por un instante agradeciendo aquella nueva oportunidad. La situación que estaba viviendo no le iba a dar oportunidad de quedarse sin empleo.
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