El aire de San Pedro de los Pinos se había vuelto más fresco con la llegada del otoño. La rutina se había asentado de una manera reconfortante: las mañanas de harina en la pastelería, las tardes de juegos en el jardín con Yessi y las noches de confesiones a media voz con Gaddiel. Sin embargo, Hanna notaba que él tramaba algo. Durante toda la semana, Gaddiel se había mostrado inusualmente distraído, haciendo llamadas misteriosas y desapareciendo por un par de horas con el pretexto de "asuntos municipales". Una Invitación Inesperada Un jueves por la tarde, justo cuando Hanna se disponía a cerrar "El Dulce Suspiro", recibió una nota entregada por uno de los niños del pueblo. > "Hanna, la lección de hoy no es en la pastelería. Sigue el rastro de azúcar. Te espero donde el cielo toca la t

