Al paso de los tres días que tenían los patriarcas para presentarse en la cumbre de Shin, ya se había elaborado en la comarca un altar improvisado creado por los aldeanos incrédulos, que al pensar que aquel objeto no tenía origen era razón para adorarlo como a nuestra diosa Themis, ello nos disgustó a muchos pues pese a que para muchos la leyenda de la diosa Themis era solo una fantasía algunos sentíamos que en verdad nos protegía algo superior a nosotros, pues tal vez debido a estar sometidos desde nuestros primeros días al yugo de la costumbre y de los perjuicios, frenados por las impresiones de nuestra niñez, en la evolución natural de nuestro espíritu, me sentía obligado a considerar delictiva la elección de un punto de vista ajeno a lo establecido, y más aún porque mientras creíamos en Themis, las controversia suscitadas entre los pobladores de la aldea eran casi nulas y en su totalidad se terminaban con un acuerdo conciliatorio que a los dos litigantes les satisfacía.
Mi presencia fue convocada mediante una previa aprobación de los cinco en relación a una petición que promovió mi patriarca, la razón la desconocía pero era un honor poder saber de qué dialogarían y a los acuerdos que llegarían, el patriarca al hacerme extensiva la invitación, me instruyo que el camio a la cumbre podría ser algo difícil para realizarlo solo, así que podría llevar a dos compañeros, a lo que de inmediato pensé en azua y quede pensativo en si el segundo seria Ferrayoli o Serrat, pero el patriarca interrumpió mi pensamiento diciendo.
-Si lo que piensas es en invitar a Azua, olvídalo le tengo encomendada una misión.
Ello me facilito la elección, pero me dejo sin la oportunidad de sentirme seguro en un viaje que no estaba acostumbrad a realizar, por tal razón mis acompañantes fueron Ferrayoli y Serrat, los tres al no contar aun con mucha experiencia en expediciones elegimos salir con un día y dos noches de anticipación, al desconocer que tan rápida seria nuestra marcha, lo que ocasionó que fuéramos los primeros en llegar a la cumbre, por lo que pudimos contemplar la llegada de todos los convocados y apreciar la pureza de un lugar divino que no había sido profanado en generaciones, pues la nieve blanca era una evidente prueba de que ni un solo centímetro había sido pisado por nade, ese lugar era descrito en las leyendas como el espacio desde donde Themis nos cuidaba.
Aquel día del encuentro en la cumbre del pico de Shin, fue inolvidable, pues aquel lugar tenía un aura diferente al resto de lugares en los que estuve tan digno como el que se esperaría de un lugar relatado en leyendas, era una sensación de seguridad y plenitud como la que otorga la llegada al hogar después de un largo viaje, pero aquella sala resultaba ser un lugar desconocido y místico, que no podría haber imaginado jamás, pues su ubicación era la punta de una montaña cubierta de nieve tan blanca y pura que cualquier objeto o ser que subía hasta ahí se evidenciaba en su físico que era ajeno a ese mágico lugar pues los colores de las prendas que resaltaban en tal blancura resultaban casi discriminatorias. Y por lo que hace a la llegada de los patriarcas a la cumbre fue impactante, ya que esa fue la primer ves que se reunieron los cinco, pues lo común era que, si existía la necesidad de acordar algo o estudiar a fondo algún conflicto, se reunieran dos o tres patriarcas en una visita causal en el asentamiento que lo requiriera, pero jama los cinco.
Cada patriarca iba acompañado de dos sujetos de su confianza, por su aspecto rudo, podría decir que los acompañantes eran cazadores o algo parecido pues su facha los caracterizaba como hombres duros, lo cual era lógico ya que al no saber cómo se reaccionarían en la reunión los demás convocados, o lo peligroso del trayecto, era indispensable prevenir y proteger a los patriarcas, a lo que en el caso de nuestro asentamiento sucedió lo mismo, pues Jherel y Azua escoltaron a nuestro patriarca, ambos portaban ropa de combate y pese a ser los que solicitamos la reunión, el lugar que se eligió fue la cumbre del pico de Shin, el cual era una montaña donde se contaban leyendas de que desde ese lugar Teviz nos vigilaba.
El segundo equipo en llegar fue el del patriarca del valle del sur, era el más joven de los patriarcas, contaban los rumores que aquel patriarca contaba con una capacidad de concentración tan alta que incluso podía estudiar un objeto pese a solo haberlo observado una vez, como si tuviera la habilidad de llevar el objeto a estudiar a su mente y conservarlo ahí, sus dos acompañantes eran hombres muy grandes, barbados y en su anatomía se alcanzaban a ver muchísimas cicatrices, ninguno de los tres hablo, solamente entraron y el patriarca fue el único que tomo asiento en una silla de la sala hexagonal que se encontraba en la gran sala mientras que sus acompañantes permanecieron de pie a su espalda en cuanto se terminó de acomodar la puerta se abrió nuevamente, entraron los patriarcas del Este y del Norte, y un par de instantes después entro el patriarca del Oeste, cada uno de ellos era acompañado de personas amenazantes, con miradas furtivas, serios y muy misteriosos. Pasaron un par de minutos y el patriarca de nuestra comarca aun no aparecía, por lo que el patriarca del Este de manera intimidante me miro y dijo, ¿acaso me llamaron para hacerme perder el tiempo?, ¿Dónde está Carel?, yo no tenía conocimiento de su situación ya que el salió dos días antes que nosotros, así que solo pude responder el patriarca: no llegara ni antes ni después, llegara en el momento indicado, y no pretendo faltarle al respeto a ninguno de los aquí presentes pero la cuestión a tratar es más delicada de lo que tienen conocimiento, por ello les pido tiempo, el patriarca llegara y tendrán conocimiento de lo que acontece, el patriarca del Este gruño pero ya no manifestó más, los demás patriarcas se miraban sigilosamente en silencio y la tensión se iba acrecentando, mientras tanto el líder del Este ya me observaba de manera fija como intentando iniciar una confrontación, yo no sabía que era lo indicado, pues por una parte no pensaba dejarme intimidar y por otra mi arrogancia podría ocasionar problemas así que solamente mire mis manos las cuales tenia recargadas sobre la mesa, el patriarca del Este tenía por nombre Alzarf, su aldea era una aldea cazadora en mayoría, se decía que eran personas intolerantes y muy propensos al combate ya que esa era la manera en que ellos solucionaban sus conflictos.
Después de un largo lapso de silencio en el que Alzarf no dejaba de mirarme intentando provocarme, se volvió a dirigir a mi diciéndome -no me ignores chiquillo y cuando estuvo a punto de manifestar algo, el patriarca del Sur dijo -ha llegado Carel, interrumpiendo a la provocación del patriarca del Este, entonces todos miraron a la puerta y en efecto Azua y Jherel abrieron la puerta y en seguida entro mi patriarca, Azua nos miró como si fuéramos desconocidos con una expresión furtiva, era seria pero altanera al mismo tiempo, observaba a todos a los ojos sin demostrar miedo, el sí embonaba perfecto entre tantos sujetos aterradores, el patriarca camino con la calma que lo caracterisaba, se sentó y Alzarf de inmediato se dirige al patriarca de manera muy impropia.
-Que paso Carel acaso ya eres tan viejo que no puedes llegar a tiempo a la reunión que tú convocaste, Jherel de inmediato se inclinó y susurro algo en el oído del patriarca, por lo cual el patriarca negó con la cabeza y a costa de eso Alzarf golpeo la mesa con sus dos manos diciendo;
-Esto ya es bastante arrogancia de tu parte Carel,
Y en cuestión de segundos ya se encontraban todos los acompañantes de los patriarcas con armas empuñadas dispuestos a pelear, era increíble la velocidad con la que se movieron, Azua ya se encontraba con su espada apuntando al cuello de un acompañante de Alzarf, después de eso parecio que el tiempo se detuvo porque todos se quedaron en espera de algún movimiento, por lo que respectaba a Ferrayoli y Serrat ellos ni se movieron, pues nosotros solo contemplamos lo ocurrido, en un instante mi patriarca dijo tranquilos, les pido una disculpa y esta cumbre no es con el fin de ocasionar conflictos de hecho requiero de su ayuda, así que por favor sean tan amables de tranquilizarse y vayamos a la cuestión por la que estoy aquí.
Los acompañantes bajaron sus armas y se quedaron a expensas de lo que sucedería, pero el patriarca comenzó a hablar, informándoles del objeto desconocido que aprecio en nuestra comarca el cual no pudimos interpretar y que aquel objeto se encontraba creciendo y según su parecer produciendo conflictos entre los habitantes, el patriarca del Sur pregunto si traía consigo aquel objeto el patriarca le informo que aquel objeto no se podía mover del lugar en el que apareció pese a ser un objeto de tamaño diminuto, después de un par de horas los patriarcas acordaron ciertas cuestiones, como el intercambio de mercancías y la manera en que se fijarían los valores de las cosas, el hallazgo del pantano fangoso del que se desconocía su consistencia así como varias cosas más entre ellas el dirigirse a la mañana siguiente hacia nuestra comarca a fin de intentar interpretar el objeto del que la cumbre era objeto central, los patriarcas accedieron con ciertas condiciones entre ellas solicitaron que no existieran mirones en el lugar, así que en cuanto termino la plática Ferrayoli y Serrat fueron enviados a fin de limpiar el lugar y marcar un perímetro limpio, así coma a informar que el día siguiente nadie podría ir a aquel lugar, el patriarca me pidió que me quedara en la sala, por lo que solo mis dos amigos abanderaron la cumbre en aras de cumplir con lo requerido, después de la partida de mis dos acompañantes los demás acompañantes también desalojaron la habitación quedando solo los patriarcas y yo, en ese momento mi patriarca les comunico al resto de ellos, que yo sería el sucesor del cargo, pues ante sus ojos que yo tenía mayor capacidad que el para el cargo, así que después de resolver aquella situación se aria mi nombramiento, yo quede desconcertado ya que aún no me había hecho saber aquella decisión, pero procure que no se notara el asombro en mi expresión.
Azarf me reto a que no podría adivinar su pensando, que si en verdad tenía tanta habilidad mental como lo presumía mi patriarca, que lo hiciera, así que no me quedo más que mirarlo a los ojos en silencio e intentarlo, esa clase de actividades mentales eran comunes dentro de mis funciones como iurisconsultus, pues en ocasiones cuando existían pequeñas discrepancias entre los pobladores, me encargaba de ver la mete de los contendientes para después de observar lo vivido por los dos, podía solucionar con justicia al contar con total conocimiento del asunto y solo una vez fracase con la lectura de mente que intente realizar al patriarca sin que el se percatara, pero me fue imposible y al parecer aquella vez el patriarca lo presintió porque me miro y me obsequio un gesto de comprensión como el que le dan los padres a los hijos después de ver una travesura que no traeinte, pero esta vez era más difícil, ya que el patriarca del Este estaba oponiendo total resistencias, pues no me permitía que entrara a su interior y al mismo tiempo que intentaba penetrar en su cabeza, el hacía lo propio para revisar la mía, el desgaste era alto pues era difícil defender y atacar pues Azarf también intentaba entrar en mi mente, pero cuando por fin logre entrar, lo primero que observe fue la imagen del primer animal que mato, tenía 12 años y venció a un toro de seiscientos kilogramos, el intentaba poner más resistencia pero sus recuerdos se escapaban por la ventana mental que logre hacer, Azarf cerró los ojos y de inmediato se terminó la competencia, al abrirlos miro al patriarca y dijo;
-Puede que tengas razón acerca del chiquillo, pero te aseguro que mis guerreros vencerían a los tuyos en un santiamén
El patriarca sonrió amablemente y dijo, que dicen si comemos algo, así que el patriarca llamo a Azua y le pidió que saliera a conseguir algo para la cena, Azua asentó con la cabeza y descendió la cumbre por el lado más boscoso y antes de caer la noche el ya traía consigo un jabalí al que todos los acompañantes de los patriarcas se dispusieron a preparar cada uno de ellos realizaba diferentes labores a fin de comer lo más pronto posible, acabando así aquel día de sorpresas.
A la mañana siguiente cuando el contingente ya se encontraba en dirección a la comarca, un oso salió de repente de entre el follaje con un temperamento intempestivo, pero no logro avanzar más de tres metros cuando Azua ya se encontraba atravesando su cuello con una lanza con tal facilidad como si de un conejo se tratara, sin permitirle saber al oso que fue lo que paso saco la lanza del cuello del oso que yacía en el piso y giro la cabeza para mirar a Azarf y a sus dos acompañantes de una manera más directa, con la intención de hacerles saber que pese a no venir de una aldea bélica el contaba con un nivel de destreza y habilidad para el combate que no era de desdeñar, el resto del trayecto de la cumbre a la comarca trascurrió sin novedad.