Las mañanas eran mi parte favorita del día por la esquita fragancia de tierra húmeda mesclado con el aroma de oportunidades que se da cada amanecer, pero aquella mañana posterior al regreso de la expedición a la que formo parte Serrar era diferente, era gris y fría, más de lo usual, en el aire flotaba un cúmulo de murmullos que no se sabía de donde provenían, era como si esa mañana estuviera llena de fantasmas que susurraban advertencias en una lengua desconocido, al inicio creí que era consecuencia del dolor de cabeza que me había despertado, así que me dispuse a prepararme un eficaz remedio que aprendí en mi oficio. Cuando de pronto llamaron a mi puerta. Reconocí de inmediato que era Ferrayoli, pues era el único que tocaba con esa cadencia tan peculiar, pues siempre daba dos golpes con sus manos y concluía con un pequeño puntapié en la parte inferior de mi puerta. (Por cierto, esos toquidos ya habían ocasionado una g****a en mi puerta) entonces le grite empuja con fuerza y como si me hubiera leído la mente al mismo tiempo que le gritaba, el abría la puerta, recuerdo que se veía agitado y confundido, pero yo proseguí con mi remedio pues esas voces empezaban a alarmarme. Ferrayoli me dijo:
--Ha pasado algo extraño en el abrevadero vamos, el patriarca pregunta por ti, creo que te necesita. Lo decía con un tono muy impaciente.
Yo le respondí “tranquilo cálmate y mientras tanto cuéntame que es eso extraño que paso, porque tú y el patriarca me tendrá que esperar unos instantes pues me duele un poco la cabeza e incluso escuchó extrañas voces como consecuencia”. Ferrayoli se quedó pasmado y dijo:
--En verdad ¿tú también los oyes?
Yo deje a un lado lo que estaba elaborando y lo mire fija mente con curiosidad esperando una respuesta, el movió la cabeza haciendo un gesto de afirmación, y me dijo;
--Si yo también las escucho ¿qué son?, ¿Las entiendes?
Sus preguntas ahora eran también las mías.
Ferrayoli -Espera a que veas que es lo que hay en la plaza! ¡Corre vamos ya deben estar ahí Serrar y Azua!, agrego.
Entonces de inmediato deje el remedio de lado, pues comprendí que por muy acertado que fuera no me sacaría de la cabeza aquellas voces y me dispuse a seguir a Ferrayoli.
Corrimos por toda la orilla del rio en sentido opuesto a su cauce, era como si Ferrayoli y yo fuéramos dos gotas de agua que estaban en contra de su propio destino y por ello íbamos en sentido opuesto a la fluencia de la vida. Ya al llegar al abrevadero el patriarca se encontraba en meditación junto con dos iurisconsultus de alto nivel alrededor de un pequeño objeto de piedra que se asemejaba a un ser con cuernos pequeños en la cabeza y dos pares de alas en su espalda, tenía una expresión que ocasionaba terror. Era increíble como algo tan pequeño podía causar tan grotesco y espantoso espectáculo.
Azua y Serrar se aproximaron hacia nosotros y sin vacilar Serrat me indico que el patriarca le dijo que en cuanto llegara me uniera en meditación con ellos. Así que de inmediato me senté formando un cuadro junto con mis tres colegas de trabajo, el cual tenía cada punto en las direcciones de los cuatro puntos cardinales, en unos instantes me logre conectar con ellos a través de la meditación los veía intentar fragmentar el pequeño objeto. A ese método se le llamaba interpretación por fragmentación, era un método en el cual a través de la meditación se seccionaba el objeto a investigar en su estado espiritual para poder entender su origen, composición y finalidad con más claridad. Existían otros tipos de interpretación que tal vez más adelante haya tiempo para mencionarlos. Ese objeto no lo pudimos dividir por más que intentamos, era como si estuviera formado por una sola pieza y como si su origen fuera mucho más antiguo que cualquier conocimiento por lo que no encontramos de dónde provenía y mucho menos cual era la finalidad de aquel aterrador objeto, así que optamos por salir del trance, ya al salir del trance y abrir los ojos todas las personas de la comarca se encontraban reunidas alrededor nuestro. El patriarca se levantó de la locución de mariposa en que se encontraba y al mismo tiempo movía los ojos buscando a alguien entre el tumulto. Después de unos instantes localizo a Altaél, él era el actuario más eficiente de toda la comarca, lo llamo y le ordeno que fuera a cada uno de los cuatro asentamiento aledaños a fin de notificar a los patriarcas dé cada uno de los asentamientos del extraño objeto que se encontraba en el centro de la plaza, con la finalidad de que se presentaran en un término de tres días a la cumbre de Shin a fin de poder estudiar dicho objeto, pues los patriarcas eran los individuos con mayor conocimiento y capacidad de interpretación, pues tal vez así podríamos conocer el origen de aquel horrendo objeto, después de comisionarle a Altael el llevar acabo la diligencia, se retiró, supongo que por sus pertenecías para parir de inmediato.
Posterior a ello el patriarca aprovecho que toda la comarca se encontraba presente para informar que se desconocía el origen de aquel objeto y por ello el aconsejaba no aproximarse a él ni mucho menos pretender tocarlo, y pese haber informado a la gran mayoría y de haber pedido que se difundiera el mensaje también coloco un pergamino en los estrados, el cual era un muro a la vista de todos en el cual se colocaban cuestiones de importancia o interés particular para algunos de los aldeanos pero esa ocasión lo hizo para advertir de manera general.