—Despierta, cariño, has dormido mucho ya— escuchó Mirkov una voz , esta le sonó mucho a su madre, aunque mientras fue abriendo sus pesados y cansados ojos, logró divisar una figura de cabellos rubios. Cuando su vista enfocó, vio a una persona a la cual no conocía en absoluto, se trataba de una mujer cuyos labios eran tan rojos y sus cabellos tan rubios y ondulados que parecía salida de otra época, cosa que le recordó mucho a Heracline. Definitivamente no era su madre. De pronto recordó dónde se encontraba, comenzando a desesperarse bastante, sus latidos se aceleraron, comenzó a tener miedo real. La mujer tenía expuestos unos filosos colmillos, los cuales hacían que se le erizara la piel. ─¿Quién es usted?─ formuló con miedo puro hacia la figura que intuía femenina. ─Soy tu peor torm

