Capítulo 5 - Encerrada en casa

1077 Words
La fuerte e imponente voz de Cillian detuvo la ira de su hija. El cuerpo de Ashley tenía salpicaduras de sangre del lobo que sin poder transformarse había perdido el conocimiento. Cillian se acercó al cuerpo desnudo de su hija y lo cubrió con una frazada, mientras se agachaba donde estaba el contrincante de su hija para ver lo grave que podía encontrarse. No era el único en esa remota área, también se encontraba Markus que atendiendo la promesa de su madre de mantenerse vigilante de su amada, fue también testigo de lo que estaba ocurriendo. —Llévate a este hombre-lobo a la enfermería, Markus… dijo Cillian. Markus tomó el cuerpo del lobo y se lo puso en su hombro tenía que hacer un largo recorrido a pie hasta llegar a la camioneta para trasladar al compañero. Ashley se sentía avergonzada porque su padre y Markus estaban cerca de ella y tal vez habían visto y escuchado todo lo que estaba ocurriendo. El sentimiento de asco y repudio que tenía invadieron su cuerpo. Cillian no le dijo nada a su hija, solamente la abrazó y le dijo que irían a casa. Levantó en sus brazos el cuerpo agotado de su hija, que se mantenía en un silencio sepulcral hasta llegar a la camioneta de su padre. Todo el viaje fue silencioso, mientras la joven miraba por la ventana con una mirada perdida, mientras las lágrimas recorrían sus mejillas. No emitía ningún sonido, ni una queja, ni su respiración cortaba ese extraño silencio de ella con su padre. La camioneta llegó al rancho, Ashley se apresuró a bajar del vehículo, estaba descalza, con la frazada que cubría su cuerpo, recorrió el pasillo hasta llegar a su habitación y cerrar de un fuerte golpe la puerta. Su madre observo la escena y miro asustada a Cillian. Iba a seguir a su hija hasta que su marido la detuvo. —¡Alto allí Helen!... ¡Déjala! El tono de voz fuerte y determinante de Cillian detuvo a Helen. —Tuvo que enfrentarse a un macho. La tomó desprevenida y tal vez usó un lenguaje incómodo para nuestra pequeña. ¡Rayos!... Me cuesta dejar de tratarla como una niña, es una hembra dominante, debemos también nosotros ayudar a que ella comprenda su nueva modalidad. —¿Ya no sé qué hacer Cillian?... Trato de conectarme con ella, pero siento que se aleja. —Ella te ama mucho y le duele tener que dejarte. Pero a la vez sabe que tiene que hacerlo. No la molesten mientras esté en su cuarto, ni siquiera la llamen para comer. «Cuando esté lista, saldrá y nos dirá su decisión. Markus estará a veces merodeando por el área, no te asustes y pon al tanto a los empleados y en especial a tus hijos. —¿Sabes qué fue lo que ocurrió? interrumpió Helen. —Si… Markus me puso al tanto que nuestra hija se había ido a hacer un recorrido y que estaría pendiente de cualquier inconveniente. Ashley apenas está aceptando todo lo que le transmitió Alfa Aretha. « Aparentemente uno de los lobos protectores de la sede, la confrontó, sintió su olor, según Markus usó un lenguaje bastante vulgar y soez con nuestra hija. Ella se defendió, había ganado el encuentro, pero se ofusco tanto que se transformó en humana y retomo la golpiza » «Markus mentalmente me avisó de lo agresiva que estaba Ashley y que prefería que interviniera. Por suerte estaba haciendo un recorrido por lugares cercanos a donde estaba y la detuve» —Y ese inútil no pudo evitar ese enfrentamiento. No que es su pareja destinada o una de las tantas que mi hija va a tener. ¡Bueno para nada!... dijo Helen en un tono molesto. ¡Ja,ja,ja,ja! Cillian soltó la carcajada, una risa que lo relajo de la desagradable situación que había vivido con su hija. —Y ahora qué. ¿Por qué te ríes así Cillian? —Si te escucha tu madre, te arranca la lengua con sus garras. «Déjame explicarte. Markus no puede evitar que otro macho desee retar a combate a nuestra hija, debe mantenerse al margen y solo interviene si ella está herida y requiere su atención» «Le está dando tiempo a nuestra hija para que lo acepte como su hombre, estar cerca de ella y no poseerla perturba mucho su mente y su lobo» «Ese grado de agresividad que tiene puede traspasarla a él, pero ya la venció y se pertenecen. Solo teniendo….¡Mmmmm!....Dejémoslo así.» —¡Cillian Roy!... Termina lo que ibas a decir. Basta de secretismo y desconfianza de que no voy a entender la naturaleza de ustedes. —¡Sexo, un buen sexo! Libera parte de esa rabia que ella lleva por dentro, es agresivo, animal y creo que ella aún está asimilando su naturaleza. «Como no saco toda esa rabia reventando hasta calmarse a su contrincante, no ha poseído a su pareja, se va a encerrar en el cuarto» Helen aceptó la respuesta de su marido, respiro profundamente y decidió dejar las cosas así. No iba a meterse con su hija y seguiría todo lo que su marido le sugirió hacer en esa situación. Ashley se mantuvo dos semanas encerrada en su cuarto, solo sabían que estaba allí por la música, iba a la lavandería en la madrugada a lavar su ropa y buscaba las sobras del día en la cocina. En la tercera semana, se levanto temprano y fue al comedor donde se encontraban sus padres y hermanos desayunando. Ella interrumpió la tertulia que tenían, al principio era un silencio incomodo, pero su madre rápidamente lo rompió: —¿Se te apetece algo especial? ... Unos huevos revueltos con mucho tocino, pondré la cafetera para hacerte un cappuccino especial para mi princesa. Ashley afirmo con la cabeza mientras ocupo su puesto en la mesa, sus hermanos se levantaron para ponerle sus cubiertos, servirle un jugo. Mientras su madre le hacía su desayuno su padre compartió parte su comida, ya que entendía el hambre descomunal que las hembras dominantes de su clan llegan a tener. —Come esto querida, algo de lo que nunca tendrás que preocuparte es por subir de peso, no ocurre en los cuerpos de tu tipo de mujeres. Ashley sonrió mientras comía todo lo que su familia colocaba en su plato. Converso con sus hermanos sobre el colegio y como les iba y se ponía al día de los acontecimientos en Picos del Norte.
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