Lizzie abrió su camioneta para colocar el equipaje. Ambas mujeres subieron y emprendieron el viaje a casa. Mientras Lizzie manejaba, ella observó que Ashley sacó el folleto que le había entregado Susan. Nuevamente ese gusanillo de la curiosidad le picó, pero no quiso decirle nada a Ashley. Si ella quería compartirle algo o aquello en lo cual ella podía ayudar de seguro lo haría. Ashley leyó detenidamente cada hoja, un silencio se generó en el viaje, cuando ya estaba clara de ciertas cosas del ritual se animó a hablar con Lizzie: —Lizzie creo que necesitare tu buenos oficios para saber cuando ocurre el fenómeno que indica el folleto para hacer el ritual. —¡Por fin Ashley!.... Estaba muriéndome de la curiosidad. Comprendo que hay cosas que no necesito saber, pero al menos hay algo que s

