Linda se armó de valor. Ese día había salido de la cama, se puso su mejor vestido y se maquilló su rostro pálido. Lenora cuando la vio al llevarle el desayuno se puso feliz. — Por fin estas levantada mi niña...— le dijo emocionada y la abrazó. Ella apenas le sonrió. — Si...— murmuró ella en un susurro. Desayunó picoteando un poco de lo que le había llevado, casi no comía últimamente. Desde que había pasado todo no tenía apetito prácticamente. Y ese día tenía una idea en mente así que menos hambre tenía producto de los nervios que cargaba encima. — ¿Mike ya se fue? — preguntó sin poder ocultar su creciente ansiedad lo que generó que su antigua nana levantara una de sus cejas con curiosidad. — No, aún no...está en la oficina todavía...—murmuró con el entrecejo fruncido pensando en qu

