Belinda estaba con una bolsa de hielo en la cara...había intentado escaparse y Harrison la había encontrado. No era la primera vez que lo intentaba claro, pero nunca lo había logrado...tenía una marca a fuego en la piel que probaba que ella trató de huir de ese ser enfermo de crueldad que era su marido...y desde que tenía el dinero de Falcone parecía haberse puesto peor. El colmo de la situación fue que llevó una prostituta al apartamento que estaban ocupando y la golpeó tanto que la joven le había hecho una denuncia. Al final la había callado con dinero, pero Belinda estaba tan cansada de ese hombre, tan hastiada...las lágrimas de impotencia bajaron por sus ojos atravesando sus mejillas delicadas, pero estropeadas por los golpes. Encima el último tiempo estaba jugándose todo el dine

