Después de hablar con Linda, Mike se sentía tan pero tan duro...estaba caliente, hacía varios días que no tenía sexo y ya no le bastaba con tocarse ni las duchas de agua fría...su aroma, su cercanía lo hacían pensar en cosas de lo más pecaminosas. Así que dejó a la muchacha y fue a uno de los baños de debajo de la casa, cerró la puerta, aunque sin traba y también cerró sus ojos. Se bajó la bragueta con un suspiro y sacó su v***a dura y adolorida de deseo contenido. Así comenzó a masturbarse con una mano apoyada en la superficie de los azulejos y otra en su v***a, apuntando contra la taza del baño cuando un sonido lo sacó de su momento. Levantó sus pestañas y allí estaba ella, mirándolo con los ojos como platos...quizá quiso ir al baño y entró sin darse cuenta de que estaba ocupado,

