Mientras el clima se cortaba con tijera...y de las de podar, en la mansión de los Harrison, Linda salía muy temprano de madrugada para cabalgar con Trueno y no volvía hasta entrada la tarde. Y nadie sabía que hacía en ese periodo de tiempo. Belinda no sabía qué hacer con su hija ya...Cuando estaba en la casa en ocasiones pasaba por la puerta del dormitorio y la escuchaba sollozar de manera compungida...y por lógica razón a su padre parecía no importarle, aunque de cara a su pequeño retoño era todo amoroso... y por alguna circunstancia Linda había decidido que Belinda era la culpable de todos sus problemas en el mundo. A Belinda la verdad era que le dolía mucho la situación...nunca había sido buena su relación con su hija, pero honestamente no sabía cuando volvería a verla o si la vería

