Linda se fue a su habitación furiosa, chorreando...y un poco confusa si tenía que aceptarlo. ¿Siempre iba a ser así con ese maldito hombre? Se metió en el baño, en la ducha y se limpió como pudo mientras protestaba en voz alta. Le dolía un poco el ano pero no tanto como su dignidad. No entendía porqué su cuerpo seguía reaccionando ante Mike Falcone... deseándolo. Hambriento. Y sediento, como una persona que mucho tiempo vaga en el desierto y ve por fin un manantial de agua. Se suponía que era su enemigo, un infeliz mozo de cuadra...pero ahí estaba su cuerpo: traidor y ansioso por sus caricias. Ella debía ser para Hal...Hal era bueno, él debería haber sido su marido y no esa bestia bruta, pensó con enfado. Encima le hacía esas cosas...Linda ni imaginó que se pudiera hacer así o sea, a

