Hacía quizá tres o cuatro días que Mike no llegaba para la cena, y Linda lo había empezado a notar y le traía aparejada cierta incomodidad. Al quinto día le preguntó a Nana. — ¿Dónde está Mike que no viene a la casa para cenar? — le consultó alzando una de sus doradas cejas con el ceño fruncido. Nana esquivó su mirada incómoda. Ya sabía que Little estaba en la ciudad e incluso había discutido con Mike por eso. —Tu nos arrastraste a esto, a esta casa...tienes tu esposa embarazada de seis meses y ahora cuando parece que todo podría mejorar estás qué ¿engañándola con Little? — le había dicho la noche de hacía dos días atrás. El muchacho pareció compungido. — No es así Ma, solo somos viejos amigos...te juro que no ha pasado nada...— todavía, pensó por dentro...pues Mike estaba res

