Habían puesto a Linda en terapia intensiva, había perdido mucha sangre y ya la habían transfundido dos veces. Le dijeron que los bebés estaban delicados y que a duras penas la pudieron salvar a ella, pero los tres estaban graves. Mike estaba con la cabeza entre sus manos aguardando fuera, aunque lo habían dejado entrar un rato excepcionalmente, cuando llegaron su madre y Lenora pues las había llamado. — Por Dios hijo, pero ¿qué pasó? —dijo su madre que lo abrazó y el joven se puso a llorar. — Ella...el parto se adelantó...— murmuró él, ocultando los detalles escabrosos...al menos de momento. — ¿Discutieron? — preguntó Lenora que no se tragaba el cuento alzando una ceja y Nana se alejó de su muchacho para verlo a los ojos seria. Él se puso colorado, el brillo de sus mejillas del

