Camila. —Bien, llegamos. —Si, ¿nerviosa?. —Un poco. —vinimos en el auto de Lea porque no quería manejar de los nervios ya que todos están aca—. Esta toda mi familia, no es solo mis hermanos. —No te preocupes, entremos. —Vamos. —le doy un beso y bajamos, agarro dos cajas de sanguchitos y él lleva el resto, las dos cajas mas que quedan de sanguchitos y los regalos—. Espera que te abro. —Mi Dios, esta lleno. —Hola, buenas tardes, ¿nombres?. —Camila Weishler y Leandro. —Agustina la chica del pelotero que ya la conocemos escribe en la tablet hasta que asiente. —Bien, pasen, lo que necesiten hágannos saber por favor. —Gracias. —La mesa de los regalos esta aca, de este lado. —La cambiaron, menos mal me avisas... —Si, todos iban directo al otro como la ultima vez. —Bien, ven Lea. —me

