Se quedan mirando perdidos en sus mundos cómo si todo a su alrededor no importará y siguieron buscando respuesta en el silencio. El sonido de su celular la saca de esa imaginación, parpadea varias veces, respira hondo y atiende el celular. Sigue mirándola fijamente —Ya te dije que hoy si iba, no pienso cenar contigo y no quiero que me sigas molestando — dice furiosa y corta. Levanta las cejas —¿Quién era? — pregunta. Pone su celular arriba de la mesa, se voltea a verlo — Sebastián — dice sin darse cuenta y se tapa la boca cuando puede entender que había dicho. Rápidamente la sigue por atrás —¿Y ese Sebastián te molesta? — pregunta queriendo saber todo sin excusas. Saca las manos de su boca — Sí, pero no pasa nada, es que es mi...— la interrumpe. —¿Debo preocuparme? ¿Quieres que hable

