En el subterráneo repleto de rosas de pronto se encontraba Namir inconsciente sobre el peligroso rosal que apuntalaba sus espinas en el cuerpo mientras la sangre continuaba escapando de la herida provocada por el jefe del corregimiento, quien mantenía su cuerpo estático sosteniendo amenazante el madero en su mano, su mirada parecía la de un hombre que no había dormido en varios días, al mismo tiempo que su aspecto desalineado mostraba que el hombre todo ese tiempo había pasado allí de ambulante como un vagabundo, sus botas gruesas mostraban un mugriento rastro de lodo y hierbas secas mientras que su cuerpo regordete dejaba al descubierto rasgados en la tela de su camisa.
Kamil corrió a lado de su hermano; sin importarle lastimarse por los espinosos tallos que sin piedad rasgaban la piel descubierta de la muchacha mientras más cercana estaba a su hermano, arrancó una parte de su camisa para así poder detener la hemorragia, pero tan pronto como buscaba el origen del flujo se dio cuenta que este provenía por las espinas incrustadas en el cuerpo, confundida intentó mirar alrededor de su hermano pero de pronto el cuerpo de la joven se sentía pesado y entumecido por sus heridas, las punzadas de las espinas eran cada vez más irritantes como si cada pinchazo quemara su interior, su visión se tornaba borrosa y una sensación de sueño embriagaba a la joven mientras observaba difusamente al corregidor acercarse a ella entre ecos de su voz preguntando su estado, su cabeza bajo notando su cuerpo desplomado mientras las espinas se incrustaban en sus piernas lastimándola y seguidamente distinguiendo rosas a su alrededor que cada vez se tornaban rojas.
— ¡No te acerques! —advirtió Kamil con la poca fuerza que se le restaba del cuerpo hasta caer rendida junto a su hermano—.
Su cuerpo yacía en el suelo donde las rosas de color azul comenzaron a trastornar su tono a un rojo intenso frente a los expectantes, el corregidor intentó de nuevo adentrarse para ayudar a los dos inconscientes pero de nuevo fue detenido por su jefe que aún continuaba advirtiendo de sus movimientos con el madero en sus manos, alrededor del rosal se montaba un pequeño camino de piedras sobre el que transitaba Right con mucha lentitud puesto que el lugar era tan frágil por el trascurrir del tiempo.
— Ella tiene razón —explicó— si quieres continuar con vida sal de ese rosal de inmediato —Comentó el señor Right mientras se dirigía a Víctor con un madero manchado de sangre en su mano—.
— Usted incapacitó a Namir —juzgó sin reparo mientras mantenía su mirada fija en ambos jóvenes mientras el rosal rojo continuaba extendiéndose — y ahora me dice que no me acerque ¿por qué lo hace?
— Primero sal de ese rosal de inmediato
El hombre mantuvo su mirada en el estante de libros y tranquilo comentó el peligro de las espinas de aquel rosal, ya que al parecer estas herían a sus víctimas para luego absorber su sangre poco a poco por ello su color cambiaba de todo conforme más tiempo pasaran, sin embargo el dato informativo solo sirvió para enojar más a Líes quien preocupando por el futuro de los yacientes explotó en gran reclamo contra su jefe.
— ¡Entonces debemos ayudarlos, no podemos dejarlos aquí!
— Ya es tarde para ellos, el veneno de aquellas espinas los matará lentamente.
— ¿Veneno, cómo es posible? —se abalanzó mientras se habría paso violento de Right para sujetar a Kamil y tratar de levantarla— aun respira, por favor Right ayúdeme.
— ¿Dijiste que aun respira? que curioso —se adentró al rosal— parece que después de todo sus vidas me interesan.
Luego de levantar a las víctimas de aquel peligroso espinar, el jefe del corregimiento se dirigió a una de las paredes donde movió lo que parecía una palanca de metal oxidado, lentamente un estruendoso ruido retumbó en la caverna y seguido se abrió una puerta secreta hacia una habitación que contenía dos camillas de metal y a su alrededor varios tubos enormes hechos completamente de cristal, los archivos se amontonaban en pequeñas mesas de metal antiguos que parecían contener allí mismo cristales empolvados y algunos desechos de líquidos de color verde azulado dentro de botellas enormes, con cuidado colocaron a ambos hermanos en las camillas para que luego el señor Right los sujetara con unas correas gruesas y seguidamente le inyectó un líquido azulado que parecía extenderse en las venas de ambos, sus venas se dibujaban sobre las pieles de las víctimas en lo que un dolor indescriptible los retorcía en la camilla por un breve comentó antes de que la respiración de los jóvenes volviese a la normalidad, Víctor presuroso se acercó a verificar los signos vitales y aliviado descansó su rostro en el abdomen de la muchacha para luego dirigirse a cuestionar lo que su jefe había hecho con ellos.
— ¿Qué fue lo que les inyectó?
— Un suero hecho con el veneno de las rosas —contestó mientras se dirigía a tirar el desecho— Por cierto ¿Por qué tienes cubierto la mitad del rostro?
— Por nada en realidad —esquivó la pregunta mientras miraba el pequeño huerto tornarse de un azul aún más profundo que antes— este rosal es extraño ¿se alimenta del líquido que cae por aquellas raíces , verdad?
— Bien hecho, ahora adivina ¿Qué crees que se encuentra arriba de nosotros?
El joven corregidor solo podía recordar lapidas sin nombre ubicadas tras la vieja estructura de la capilla mientras intuía que estaban bajo el que podría ser el cementerio de los antepasados de la rosa azul, pronto una pregunta saltó en su mente ¿esas rosas se alimentan de la sangre de los restos del cementerio? Esa podría ser la respuesta que explicara el por qué aquellas rosas eran tan peculiares y con un mecanismo de defensa tan elaborado como para asesinar a alguien en cuestión de unas cuantas horas, mantuvo su pregunta aún así sin poder encontrar el por qué podría haber mutado una planta hasta volverse tan letal.
— Precisamente muchacho —indicó sabiendo lo que podría estar pensando su subordinado— estas rosas solo sobreviven de sangre, el secreto más grande de la Rosa Azul —estiró una cortina que dejo divisar un árbol genealógico similar al que se encontraba en Centuria—.
El grabado en roca parecía desvanecerse, pero era igual al que había visto en aquella cueva junto con Evengreen, se formaba en una de las paredes junto un pequeño estante donde reposaban pequeños libros desgastados, pero la única diferencia era que solo estaban los nombres hasta Alexander, los nombres de Emilia y Sky no aparecían por ningún lado dando a entender que aún Right no podía sospechar de ellas, al mismo tiempo recordando el momento en que su compañera la mencionó que debía ser capaz de decir que no sabía nada al respecto, con un hombre tan experimentado en el campo como su jefe sería una dura prueba el mantener en secreto varios temas de gran importancia, pero el motivo por el cual debía mantener silencio absoluto era el posible espía en Astra, mantuvo la mirada fija mientras el jefe de corregimiento golpeaba el nombre de Alexander mientras se lamentaba.
— La razón por la cual uno de mis hijos desapareció —se acercó a otra pared y la deslizó para dejar ver un enorme tubo de cristal en el que se suspendía una bella doncella en el mismo liquido verde azulado— y mi hija se encuentra en este espantoso lugar ahora.
Los ojos del corregidor por poco saltan de sus cuencas al ver con sorpresa el cuerpo suspendido de su madre que parecía deshacerse como papel húmedo al tiempo que su piel se agrietaba como si una figura de cerámica de hubiera roto ligeramente, el rostro de la mujer sin embargo mantenía su esplendor juvenil que alguna vez en vida gozo junto con unos cabellos castaños claros que llegaban a medir la altura el estanque en que se encontraba.
— ¿Mamá? porque esta ¿está muerta?
— Peor que eso, su cuerpo se deshace en ese líquido debido a que paso mucho tiempo en ese rosal —sacó una pequeña libreta antigua y la lanzó al joven—
Right explicó que según la información de allí ese veneno descomponía la sangre y la transformaba en ese líquido verde azul que se notaba dentro del cilindro de cristal, una vez que su cuerpo terminaba de desintegrarse este serviría para que alimentará el rosal esperando que así se expanda, una vez hecho el resultado de modificar las rosas servía para procesar este mismo líquido que extrañamente servía como suero, el mismo que les inyecte a tus amigos.
— Las rosas azules se adaptaron al subsuelo sobreviviendo de los restos humanos pero el resultado de mesclar la sangre de Azul y estas rosas tuvo un interesante avance —leía el joven corregidor— intenté combinarlas con otras rosas, pero siempre que lo hago la rosa se des pigmenta hasta quedar completamente blanca o un tono celeste claro.
— El líquido es capaz de eso y curar varios venenos, quizá es un cáliz de vida para cualquier enfermedad—estiró su mano estrepitosamente y arrancó el cubre bocas de la cara del corregidor— Pero a costa del sacrificio de otros.
Líes se sorprendió por la acción de su jefe pero no tanto como la presión en su pecho al sentir el aroma dulce casi empalagoso del jardín, por más que se cubría la nariz su sensación de vómito quejaba en su estómago, pronto una gran cantidad de aromas se hizo presente en su delicado olfato pero uno de ellos resaltaba provocando que el joven arremetiera al lugar, hasta que sus sentidos comenzaron a controlarse lentamente, pronto se dio cuenta que el aroma de aquel tubo donde su madre reposaba era la fuente de su calma.