42. El hombre que está de espaldas. Me doy cuenta de que no puedo vestirme. Mi ropa costosa la he dejado en el coche deportivo. Y ahora que lo recuerdo... Tengo una tira de condones con sabor a sandía, en uno de los bolsillos de mi abrigo favorito. Voy a tener que ir ya mismo por mis cosas, así tal cual estoy, si quiero algo de fiesta con Marc. Afuera un aroma suave a lavanda me llega a la nariz, mientras avanzo, el amplio pasillo comienza a parecerme infinito. ¿Era por la izquierda o por la derecha? Voy por la derecha. Por el silencio que reina en toda la casa, parece que además de nosostros dos y de las mucamas, no hay otra persona en esta casa. Al fin he llegado a las escaleras, aunque no recuerdo que fueran así de curvas, me da la sensación que estoy en otra dimensión, "La Dime

