40. Yo no juego a quererte. —Para el coche, por favor —le pido, lúgubre. —Por favor dime qué es lo que te pasa... —Solo para por favor —bajo la mirada para que no sepa que estoy aterrada. —Está bien, no tienes que responder si no quieres. Solo quiero que tengas en cuenta que puedes contar conmigo. Oh, vaya, tan leal que hace que quiera besarlo, pero no lo haré. Tomo mi cartera, que es lo único que pienso llevarme y a mi pequeño gatito, que se viene conmigo. Todo a la vista de Marc, que no se lo cree, y seguramente piensa que es una broma de venganza. Estoy lista para marcharme. —El viaje, ya llega a su fin... —le digo tratando de no sonar dramática—. Me tengo que marchar. Salgo del deportivo y a dos pasos me detengo. No puedo irme sin despedirme de él, después de todo lo que vivim

