35. Entre polvo y sol. Me siento, y quedo a lado de Marc, bebe un sorbo de agua. Debimos comprar más botellas. Me siento mucho mejor, ha despertado algo en mí que hace tiempo no sentía. Mira nada más qué carita, qué ojos tan hermosos que tiene, y es lunar en la mejilla lo vuelve más sensual. Siento la necesidad de tocar cada parte de su bien cuidado cuerpo. —¿Y ahora qué, guapo? —le pregunto mirándolo a los ojos, rozando su cremallera, muy lentamente, Algo muy grande va creciendo y engrosándose por debo y me hace desear... No responde, no puedo por lo excitado que lo tengo. Sus ojos dilatados me dan la respuesta que busco; quiere tanto como yo, dar el siguiente paso. Le bajo el cierre y le saco el paquete del pantalón, tiene dos preciosas pelotas, juego un poco con ellas. Marc me baja

