25. El Día D. Y así llega el gran día D. A las afueras de la ciudad, Bruno y Cherokee se encargan de secuestrar el camión del pan. Antes de llegar a la ciudad, en una combi alquilada, los esperamos, el Mandarinas, Prisi y Rami, Corde y obvio yo. Estoy ansiosa, pero cada que veo a Corde, su cara de seguridad me calma y tranquiliza. El Mandarinas es el que derrocha confianza, es como si se sintiera más vivo que nunca, brilla hasta por los poros. Mientras que Prisi y su koala que ahora está más distante que nunca, van en los asientos de adelante, y como Corde ha renunciado a su compromiso de no tocarme más, mete su mano por debajo de la falda. Por el retrovisor el Mandarinas, observa todo. Me encanta que me vea mientras me tocan, y ver si así llego a gustarle. —Fase uno. Completada —afi

