2.Fiesta

1487 Words
Mientras lanzaba gritos de alegría, tomaba mi celular. —¡Mary, gane el premio mayor! No tengo idea de la cantidad exacta, pero gane. —Dejame hacer los cálculos... una vez descontados los impuestos y las deducciones correspondientes, tu ganancia ascenderá a un millón de dólares.—grito de manera euforica desde la otra linea. —¡Qué! Tiene que ser una bromac, un millón de dólares! ¡No me que me estas haciendo una broma! ¿Cierto? —Por supuesto que no, amiga. ¡Hey, chica! Es momento de salir y festejar. —No puedo, tengo que dedicarme a la elaboración de unos informes que debo entregar el lunes. —¿De verdad piensas discutir sobre asuntos laborales, cariño? Tu situación económica es de dinero ahora, por lo tanto, podrías renunciar a tu empleo actual. —¡Estás en lo correcto! Ya no lo necesito. —Quiero verte con tu vestido mas corto, ¿te animas a ir a la discoteca? Me apresuraba en la ducha y elegía mi atuendo más elegante para reunirme con Mary en la ubicación que me indicó. Una vez allí, lo primero que hicimos fue beber varios chupitos mientras sonaba una música muy alta que, en ese instante, me encantaba. No acostumbraba frecuentar discotecas después de trabajar debido a la gran cantidad de tareas que el señor Jackson me asignaba, lo cual no me permitía descansar. Sin embargo, eso cambiaría pronto, ya que planeaba presentar mi renuncia el próximo lunes. —No volveré a presenciar tu constante expresión de mal humor. —Estare triste cuando te marches—hubo un ligero tono de tristeza. —No te inquietes, compartiré una parte de mi premio contigo para que renuncies. —Asi se dice—sonreia emocionada—Vamos a beber hasta que no podamos más. Detestaba que todos mis pensamientos desembocaran en ese irritante y atractivo individuo. Quizá mi mente creía que era... ¿Atractivo? El alcohol ya estaba afectándome mucho. No soportaba a esa persona, ya que, además de hacer de mi su sirvienta personal, arruinaba todas las salidas que planeaba. Cada vez que deseaba salir, resultaba que justo en esos días tenía una carga de trabajo mucho mayor, lo que me llevaba incluso hasta dos semanas, tiempo durante el cual los chicos se aburrían de esperarme. A eso de las dos de la madrugada, mi teléfono empezó a sonar, lo que hizo que mi expresión alegre se convirtiera en una mueca al descubrir quién me enviaba el mensaje. —No me digas que se trata de él. —Si es así, ¿desea que le envíe de inmediato algunos mensajes acerca de unos acuerdos? — Realmente el es muy intenso—farfullaba. -Y eso que el trabaja conmigo y no contigo todo el tiempo. —Apuesto cinco dólares a que no eres capaz de pedirle que deje de enviarte mensajes. —Acepto con la apuesta—dejaba escapar una risilla nerviosa. Recibía una gran cantidad de mensajes en mi teléfono a los que simplemente contestaba con un "Estimado señor Jackson, le ruego que introduzca su teléfono por el lugar donde no brilla el sol". Las dos nos echamos a reír al chocar nuestras manos. —¡Eres toda una malvada! —Por supuesto que no, simplemente me tiene agotada. Después de un rato, mi teléfono empieza a sonar y respondo molesta. —¿Será que finalmente se me permitirá ser libre? —Parece que la señorita Mercedes ha estado bebiendo, ¿se encuentra usted bajo los efectos del alcohol? —¡De ninguna manera!....¡Claro que sí!....Bueno, quizás un poco.... —No suele frecuentar las discotecas los fines de semana... ¿dónde se encuentra? —No sé, Mary, dame más de eso. Cogia la copa de Mary y seguia bebiendo con entusiasmo. —¿Podría indicarme donde se encuentra señorita Mercedes, por favor? —¿En qué lugar nos encontramos, Mary? —No estoy segura, pero creo que se llamaba Purple Night. —¡Exacto, aquí es! Mary, bailemos encima de la mesa. Empezaba a bailar en la mesa con alegría, sin importar las consecuencias, mientras me reía. Estaba tan feliz haciendo cosas que no hacia me daba igual que me mirasen mal. Después de un largo periodo bajo de la mesa y a la lejanía, percibo que un hombre muy similar al señor Jackson se aproxima a mí, por lo que acto seguido trato de tocarle el rostro. —Mier… usted me tiene tan traumada que hasta creo que lo veo. —Señorita Mercedes, estás muy borracha, debes volver a tu hogar.—su tono se volvia aspera. —¡No lo estoy! Que te vea doble no significa que lo este—La risa nerviosa me hizo tambalear. A punto de desplomarme, Liam me sostenía. — Pienso que la hora de la celebración se terminó. —No seas aguafiestas. —¡Nena! Hagamos otro shot. Mi amiga Mary me agarraba de un brazo y entonces se detuvo. —Mier...nena, has mencionado tanto el ogro de tu jefe que ahora considero que lo percibes. —¿Verdad? Ni siquiera puedo disfrutar ir a un sitio sin pensar en el. —Señorita Jonhson…usted también esta ebria. —¡No! Solo estamos viviendo la vida. El señor Jackson, a pesar de que nos quejáramos, nos sacó de la discoteca a ambas. Estamos en la parte trasera de su coche y después de un extenso viaje hacia Brooklyn, dejo a Mary en el hogar de su padre mientras luego se dirigía a mi casa. —Señor Jackson….me siento mareada…. —Ni siquiera lo intentes en mi auto. —¡Pero no puedo mas! Quiero hacer pipi—gimoteaba dejando escapar un eructo. —Aguántate. —No puedo ya se me sale—chillaba de impotencia. —Bueno, espera, ya me voy. El Sr. Jackson se detenia en un lugar sombrío donde yo cubría mis necesidades en un rincón. Al levantarme después, sonriendo como loca, me acerco a él para abrazarlo. -Señor Jackson, es consciente de que las mujeres en la oficina anhelan estar a su lado...yo no las comprendo, posiblemente porque me estresa y solo me muero por asesinarlo. —¿En serio? —Si con su lapicero...no mejor con el de Mary, ella utiliza un lapicero de cristal muy bello con una sonrisa alegre, así que cuando lo apuñale, tendrá algo positivo en su vida...Usted me genera tanto estrés que siento que voy a fallecer. —Lo consideraré... y por favor, no se muera, ha sido la secretaria más eficaz que he tenido. Reía a más no poder como si fuera una tonta que sintiera nauseas. No podía controlarme y terminaba vomitando en su camisa llenando sus zapatos incluidos. El se alejó un poco de mi mientras el comenzó a maldecir de varias maneras mirándome con colera. —Oh lo siento señor Jackson, al menos sus zapatos combinaran con su camisa…..sin mi ayuda…espera si la necesito. —¿De que habla? —No tiene idea de lo que vestir si yo no se lo indico, sabe que ya le explique a la señora Robison acerca del intenerario de lo que debe comer y la ropa que debía acomodarlo. No tenía intención de visitar su hogar para recoger su desdichada ropa para lavar, usted piensa que soy su esclava. —Pero le pago bien—murmuro —En este momento, considero que es preferible ser empleado por el mismo demonio que usted, al menos me permitiría disfrutar mientras laboro. Un silecio latente entre el señor y yo sonaba. —Vamos te llevare a tu casa. —No quiero ir—hacia un berrinche —No me importa, vas a tu casa ya. Me subía a su coche y después de un viaje de aproximadamente veinte minutos, arribábamos a mi inmueble. Este empezó a pulsar el botón del elevador con empeño. —No va a funcionar, si tengo suerte lo arreglaran para el miercoles. —Entonces iremos por las escaleras. —No quiero, me niego, me duelen los pies—me quejaba. Observo a aquel hombre que siempre había demostrado su autoridad, que siempre se mantenía mentalmente distanciado de mi, frente a mi inclinandose. —Subete. —¡Está completamente desquiciado! —Súbete ya mismo o me voy a echar para atrás. Subía encima de el siendo llevada en caballito en su espalda. Me acurrucaba sintiendo algo de sueño. —Hoy, su fragancia es muy agradable... —¿Piensas eso? —Creo que si no fueras tan desagradable, podrías ser una persona muy amable. —Voy a tener en cuenta tu opinión. —En ocasiones tengo la sensación de que no le importo mucho—suspiraba levemente. —Si eres importante para mí. —¿Por qué me causa tanto dolor con tra...? Mientras me sumía en un sueño profundo, experimentaba cómo mi corazón se abría ante ese hombre que despreciaba tanto, llevándome a cuestionar si continuaría sufriendo emocionalmente en el futuro.
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