Casi al mismo tiempo que Andrew lo vio a él, Ron lo divisó en medio del salón, parado como si no supiera a dónde ir. Entonces ampliando su sonrisa se le acercó. —¿Qué pasó, viejo? —le dijo dándole una palmada cariñosa en el hombro mientras lo saludaba— Parece que andas un poco perdido. —No estoy perdido, Ronald —dijo con un poco de fastidio— Sólo estaba observando el panorama. —¡Oye! Así me decía mi mamá cuando iba a regañarme —la risa dementia el tono ofendido de Ronald Ashton. Siempre bromista y tratando de hacer reír a los demás, esa era la esencia de Ron. —Ay no seas tonto y deja ya de bromear —le dijo también con tono de broma, Andrew. —¿Y cómo se ve el panorama? —dijo echando una mirada alrededor para hacerse cargo de lo que le rodeaba— Sólo faltan las modelos brincando por todo

