Y hasta allí llegó la explicación de Andrew, y nadie más pudo sacarle una palabra adicional sobre ese asunto después de eso. Y todos quedaron con la duda sobre lo que Andrew pudo haberle dicho para convencerlo. Así había sido Andrew Lawrence, y así era aún, un hombre muy capaz de utilizar la persuasión cuando fuera necesario para conseguir lo que necesitara en un momento determinado. Andrew se dirigió al estacionamiento de la mansión para tomar su auto deportivo y salir hacia la susodicha reunión. Abordó su BMW M8i, el más lujoso de los coupé de la famosa marca alemana. Con las ganancias de estos últimos meses Andrew Lawrence podía comprar prácticamente cualquier cosa que se le diera la gana, sin embargo, a pesar de la abundancia de dinero, bien ganado por cierto, seguía siendo un hombre

