Hans poseía un increíblemente bonito Jeep plateado, con asientos de cuero y olor a pino. - Lindo coche – dije una vez dentro. Esperando que lo tomara como un cumplido, queriendo ser amable. Él solo sonrió y encendió el motor para luego acelerar. - ¿Hay algún almacén cerca? – preguntó muy concentrado en el camino. Me relamí los labios. - A unas siete cuadras, a la derecha hay uno – indiqué mirándolo de reojo. Extrañamente, el silencio entre nosotros no era incómodo. Por los parlantes del jeep, sonaba We found love, de Rihanna. Así que el ambiente era muy agradable. Si tenía en cuenta de que habían pasado unos minutos y ninguno de los dos había dicho algo tonto o hiriente… Hans aparcó junto a la acera, ambos bajamos del jeep y entramos al gran almacén. No había mucha gente

