Aurora empezó a notar algo incómodo desde que abrió los ojos esa mañana: el silencio ya no era neutro pesaba. En el comedor de la academia, las conversaciones fluían alrededor como un murmullo distante, Risas, platos, pasos pero en su mesa, el aire parecía tenso, cargado de palabras que nadie se animaba a decir. Kai estaba frente a ella, apoyado de manera relajada contra la mesa, aunque Aurora no lo conocía lo suficiente, pero si notaba la rigidez en sus hombros. Lysander, unos asientos más allá, conversaba con otros instructores, serio como siempre… pero no la había mirado ni una sola vez. Aurora bajó la vista a su taza no había hecho nada mal, se repetía, no había prometido nada, no había elegido y sin embargo, sentía que estaba decepcionando a ambos. —¿Dormiste algo? —preguntó Kai, r

