El regreso a la Academia Arcana no trajo el alivio que Aurora había esperado aunque los muros antiguos seguían allí, sólidos y protectores, algo se había desplazado en su interior. Ya no se sentía completamente a salvo, no porque hubiera peligro inmediato, sino porque ahora sabía que era observada. Que su nombre y su magia habían sido registrados más allá de esos límites.
Durante los días siguientes, la rutina continuó, pero de una forma distinta. Las clases eran más exigentes, los entrenamientos más intensos, y las miradas… más cargadas. Aurora lo notaba incluso cuando intentaba no hacerlo.
En la sala de prácticas, mientras trabajaban con hechizos de canalización, Mira se colocó a su lado sin dudar, ayudándola a ajustar la postura y a mantener estable la energía. Su apoyo era constante, natural, casi reconfortante.
—No fuerces tanto —le decía—. Tu magia responde mejor cuando confiás.—Aurora sonreía, agradecida. Mira se había convertido en un ancla inesperada, alguien que no esperaba nada de ella más que honestidad pero no ocurría lo mismo con Elowen desde la misión, la actitud de su compañera había cambiado no era hostil de forma abierta, pero cada comentario llevaba un filo sutil, cada observación parecía una prueba silenciosa.
—No todos los dones son bendiciones....—dijo un día, mientras observaban un ejercicio fallido de otro alumno—. Algunos solo atraen problemas.—Aurora no respondió, pero sintió el peso de esas palabras asentarse en su pecho. Kai, por su parte, se había vuelto más atento… y más distante al mismo tiempo.
Durante los entrenamientos se mantenía cerca, corrigiendo hechizos, anticipando movimientos, protegiéndola incluso cuando no era necesario. Sin embargo, fuera de las prácticas, hablaba menos y Pensaba más. Lysander, en cambio, parecía haberse vuelto más presente no era invasivo ni evidente pero siempre estaba alli.
En una sesión avanzada de control energético, fue él quien se colocó frente a Aurora para practicar la sincronización de hechizos. La cercanía hizo que el aire entre ambos se volviera denso, cargado de una electricidad distinta a la magia.
—No mires la varita... —le indicó—. Sentí el flujo dejá que la energía te atraviese, no que te obedezca...—Aurora cerró los ojos, obedeciendo y la magia respondió de inmediato, suave, constante. Cuando abrió los ojos, el hechizo se mantenía estable.
—Así —murmuró Lysander—. Exactamente así.—El elogio fue bajo, casi íntimo...Demasiado intimo y Aurora sintió una presión cálida en el pecho, una mezcla de orgullo y algo más difícil de definir. Y, al alzar la vista, se dio cuenta de que Kai los estaba observando, serio, inmóvil, con una expresión que no supo interpretar, no era un efrentamiento ni siquiera una discusion. Solo un silencio que empezó a dividir.
Esa tarde, el grupo fue convocado a una reunión informal con un instructor senior no había sanciones ni advertencias formales, pero el mensaje era claro: la misión había sido observada… y evaluada.
—La presencia del clan rival fue leve —explicó el instructor—. No hubo confrontación directa, lo cual era positivo sin embargo, el hecho de que reaccionaran a ustedes indica interés. Aurora tragó saliva.
—¿Interés en quién? —preguntó alguien. El instructor la miró apenas un segundo más de lo necesario.
—Eso aún no lo sabemos.—El silencio posterior fue incómodo. Al salir, Elowen se adelantó sin decir palabra. Mira, en cambio, tomó el brazo de Aurora con suavidad.
—No dejes que te afecte —le dijo—. Siempre buscan señalar a alguien cuando algo se mueve—.Aurora asintió, aunque sabía que no era tan simple.Más tarde, en los jardines internos, Kai la alcanzó.
—Tenemos que hablar —dijo, sin rodeos Aurora se detuvo.
—¿Pasa algo?—Kai dudó un segundo.
—No me gustó cómo te expusiste en la misión. Ni cómo Lysander te empuja a ir más lejos de lo necesario.—Aurora frunció el ceño.
—él no me empuja, él me esta ayudando...creo— dijo dudando un poco al final
—Eso es lo que me preocupa —respondió él—. No sabés qué espera de vos.—Ella sostuvo su mirada.
—¿Y vos sí?—La pregunta quedó suspendida entre ambos. Kai bajó la mirada apenas.
—Yo solo quiero que estés a salvo.—Aurora sintió una punzada en el pecho sabía que sus palabras venían del cuidado, no del control. Aun así, algo dentro de ella se resistía.
—No puedo quedarme quieta solo para no incomodar —dijo con suavidad—.siento que mi magia no funciona así.—Kai asintió lentamente, aunque no parecía convencido.
Desde la distancia, Lysander los observaba. su expresión era tensa, como si entendiera perfectamente que algo estaba cambiando.
Esa noche, Aurora no logró dormir con facilidad pensaba en la misión, en la marca arcana, en la presencia retirada. Pensaba en Mira, en Elowen, en Kai… y, aunque no quisiera admitirlo, en Lysander.
Sentía que estaba creciendo, que su magia y su voluntad avanzaban juntas. Pero también que cada paso hacia adelante creaba nuevas grietas a su alrededor. No todos avanzarían con ella al mismo ritmo y no todos querrían hacerlo y mientras la luna se alzaba sobre la academia, Aurora comprendió que el verdadero desafío no sería enfrentar al clan rival…sino aprender a sostener lo que empezaba a dividirse, tanto fuera como dentro de su corazón.