Es curioso, los días llegan a pasar muy rápido cuando se está ocupado creando algo como una boda. Y pasa lento cuando se está esperando cierto día. En el caso de Emely, no tenía mucho tiempo porque pasaba sus ratos libres viendo decoraciones y lugares con Ian. Los dos estaban bastante concentrados en que el día de su boda todo fuera perfecto; era lindo que Ian también estuviera tan emocionado como lo estaba Emely. En las noches conversaban sobre los lugares que volverían a visitar juntos y también en cuáles serían sus nuevos destinos. Llegaban a dormirse tarde revisando destinos y hasta se preguntaban en cuánto tiempo después de la boda deberían comenzar a planificar para tener un hijo. —Me gusta el nombre de Ángel —comentaba Emely. —El problema del nombre de Ángel es que, si lo

