—Yo, Sammer Parker, te tomo a ti Rosabella Rush como mi legítima esposa. Prometiendo aquí y ahora honrarte y amarte todos los días de mi vida, en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, en el bien y en el mal, cada instante de mis días hasta que la muerte nos separe. –Sammer repetía las palabras que el ministro le había dicho que debía decir. Anillo en mano, lo colocaba suavemente en el dedo de Dani y ella sonreía. —Ahora la novia. Sus votos. Repita después de mí... Yo, Rosabella Rush... —Ya me lo sé. –Sonrió nerviosa tomando el anillo del cojín para luego mirar a Sammer. —Yo, Rosabella Rush, te tomo a ti Sammer Parker como mi legítimo esposo. Prometiendo aquí y ahora honrarte, obedecerte y amarte todos los días de mi vida, en la riqueza y en la pobreza, en la salud y

